domingo, 21 de julio de 2013

Valencia, Tierra de Arroz


Valencia: ciudad de las naranjas, de las paellas y de los guisos de anguila, sus mariscos y demás pescados… Las anguilas vivas en el mercado te las benefician delante de ti y te las preparan in situ. Pueden prepararse en pequeños restaurantes aledaños con aceite de olivo, ajo y perejil que te ponen OSO (si me entienden lo que quiero decir).

Llegamos a Valencia por tierra desde Barcelona conduciendo un Seat Alhambra súper cómodo en un viaje muy agradable, por cierto, que bien vale la pena hacer. Son más o menos 350 kilómetros que podrán hacer en 4 o 6 horas dependiendo del ritmo que se quieran imponer. Solo les recomiendo tener un GPS para que los alerte de los radares de la Guardia Civil, para bajar la velocidad que es de 120 km/h en la mayor parte.

Westin Valencia

Nos esperaba el Westin Valencia, un emblemático edificio modernista que ha sido parte de la vida de Valencia desde 1917. Su transformación en 2006 dio a luz el hotel más glamoroso, innovador y cosmopolita de la ciudad. The Westin Valencia es un oasis de relajación en el corazón de la ciudad. Su estratégica ubicación lo sitúa a un paso de los lugares de mayor interés en Valencia, como son La Ciudad de las Artes y las Ciencias, el centro histórico o el Parque Natural de la Albufera.

Sus confortables 135 habitaciones y suites, las más amplias de la ciudad, están diseñadas en un elegante estilo art-déco que les proporciona una atmósfera cálida y relajante; son un ejemplo perfecto para una experiencia… En resumen, un hotel de la puta madre e hijos como dice el Chueco.

Mi hermano Manuel Mandamás de la cadena Luxury Collection nos consiguió dos suites increíbles con desayuno-buffet (que les contaré más tarde) por la módica suma de 160 euros por noche, lo cual es un regalo. Desde aquí ¡gracias Manuel!

Impresionante Ciudad de las Artes y las Ciencias

Bueno, dos días para vacilar esta costera ciudad.

Valencia es la capital (y la localidad más poblada) del municipio de la provincia homónima y de la Comunidad Valenciana, aunque anteriormente fue también capital de la extinta comarca de la Huerta de Valencia, que en 1894 se disgregó para formar las comarcas de la Huerta Norte, Huerta Sur, Huerta Oeste y ciudad de Valencia, quedando así constituida como la única ciudad-comarca de la Comunidad Valenciana. Es el tercer municipio por población y la tercera área metropolitana de España.

Valencia se fundó como colonia romana en el año 138 a. C., siendo cónsul Décimo Junio Bruto Galaico, y se denominó Valentia Edetanorum. Varios siglos después, en el año 711, los musulmanes ocuparon la ciudad, aportando su lengua, religión y costumbres, así como la implantación de sistemas de riego y la introducción de nuevos cultivos. En el año 1238 el rey cristiano Jaime I de Aragón conquistó la ciudad y repartió las tierras entre los nobles que lo ayudaron a conquistarla, tal y como queda testimoniado en el Llibre del Repartiment. También creó una nueva ley para la ciudad, los Fueros de Valencia, los cuales se hicieron extensivos al resto del reino de Valencia. En el siglo XVIII, Felipe V derogó los fueros como castigo al reino de Valencia por alinearse con los Austrias en la Guerra de Sucesión española. No fue hasta el año 1982 cuando el antiguo reino de Valencia recuperó su autogobierno y se instituyó a Valencia como la capital de la actual Comunidad Valenciana, tal y como recoge el Estatuto de Autonomía.

El Turia

La ciudad está situada a orillas del río Turia, en la costa levantina de la península ibérica, justo en el centro del golfo de Valencia. A unos 10 kilómetros al sur de la ciudad se encuentra la Albufera de Valencia. La albufera es uno de los lagos más grandes de España y debido a su valor cultural, histórico y ecológico, este paraje natural fue el primer parque natural que declaró la Generalidad Valenciana, en el año 1986.

En la actualidad la economía de la ciudad se centra en los servicios, aunque la ciudad mantiene una base industrial. Por otro lado, las actividades agrícolas tienen una importancia relativamente menor, dedicadas en su mayor parte a cultivos de huerta y cítricos. Es una de las ciudades con mayor afluencia de turismo nacional e internacional del conjunto del país. Entre sus monumentos más representativos se encuentran el Miguelete, la Catedral, las Torres de Serranos y de Quart, la Lonja de la Seda (declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996) y la Ciudad de las Artes y las Ciencias. También hay que destacar que el Museo de Bellas Artes de Valencia es, por su relevancia, uno de los primeros de España, al igual que el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM).

El Miguelete o El Micalet

Debido a su larga historia, esta es una ciudad con innumerables fiestas y tradiciones, entre las que cabe destacar las fallas y el Tribunal de las Aguas (declarado en el año 2009 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad). Además de esto Valencia ha sido, y es en la actualidad, escenario de diversos eventos mundiales como la Exposición Regional de 1909, la 32ª y la 33ª Copa América de vela, el Gran Premio de Europa de Fórmula 1, el Open 500 de tenis y el Global Champions Tour de hípica.
Bueno, basta de info, nos dedicamos a lo nuestro. Previos socotrocos de Belvedere con jugo de naranja fresco de la ciudad, nos dirigimos al Restaurante Civera, marisquería ubicada en Mosén Femades, 10 www.civeraencasa.com, www.marisqueriascivera.com

Allí nos regalamos como si nos lo mereciéramos: cuatro aperitivos cortesía de la casa, un combinado de pan artesanal más un pulpo a feria de buena factura (suave y tierno como la seda hindú), chipirones con verduras de estación, un arroz caldoso de pato y foie y la mejor paella de conejo y caracoles que hemos comido en muchos años. Realmente un homenaje al sabor en toda su dimensión. No puedo describirlo, solo decirles que es un imperdible sin lugar a dudas, sobre todo en este local altamente recomendado por la Guía Michelin. Sigamos el cuento; buen vino Terras Gauda, repostería casera, dulcecitos y por supuesto licor de frutas para terminar; todo por la módica suma de 150 euros para cuatro personas que lo pagarán más que felices, se lo aseguro, ¡si no, me corto las venas!

Chipirones con Verduras del Civera

Un paseo por el centro de la cuidad precedió nuestro regreso al Westin para descansar en una de las mejores camas de hotel, que solo tienen sus iguales en los Four Seasons Hotels donde nos hemos alojado en algunas oportunidades… Et bonne nuit mes enfants que demain matin nous attend une journée pleine d’aventures …

Fachada del Mercado Central de Valencia

Me levanté con unas pilas increíbles a las seis de la mañana y jodí a Michelle hasta que logré que me acompañara a hacer un footing matutino para abrirme el apeto. Salimos del hotel sin rumbo fijo trotando hacia el Mercado Central, que ocupa una superficie de más de 8.000 metros cuadrados. Está hecho en metal, vidrio, madera y cerámica, y tiene una planta baja y un sótano. Se encuentra cubierto por originales cúpulas y techumbres a diferentes alturas, cargado de luz y colorido debido a un efecto producido al penetrar la luz por las vidrieras de colores. Sobresale su airosa estructura rematada por una bellísima cúpula. Fue restaurado y se recuperó como centro de ocio y en su interior alberga en la actualidad algunos restaurantes, cafeterías y tiendas adonde llegamos después de pasar por el Coso de Toros, el Mercado Colón y el Ayuntamiento. Calcular unos 30 minutos de caminata rápida para llegar a este lugar donde realmente vives la ciudad (si me entiendes lo que que quiero expresar).

Interior del Mercado Central de Valencia

Mi filosofía es: si no conoces el mercado de una ciudad no conoces a su gente y sus costumbres y, por ende, solo serás un ave de paso y no podrás entender ni disfrutar del lugar que visitas; te convertirás en un turista como muchos en el mundo, solo tomando fotos y pasándola bien, por cierto, para enseñarles tus fotos a los tuyos, fotos de los lugares por donde has ido dejando huellas sin haber sabido vivirlos en buen cristiano.

No comí, pero sí compré morillas, aceite de olivo extraordinario, sales de río y un paté que mis hijos espero aplaudan cuando se lo sirva en el chateau de campo. Lo acompañaré de unas tostas del pan de Lima27, que a mi sano o no sano juicio es el mejor… y los reto desde aquí a que me lo pidan para enviárselos a sus respectivas casas, de cortesía como debe ser entre amigos que siento que somos.

Puesto de Jamones en el Mercado Central de Valencia

Regresamos al hotel pasadas las 10 de la mañana habiendo recorrido más de 10 kilómetros entre paseo, ejercicio, placer, etc. Sauna, masaje y desayuno buffet obligado. Solo les comentaré que me quedé pegado en las morcillas o, como son llamadas por estos lares, butifarrones… o si tienes confianza les dices “¡pásame una negra!”

Salimos a caminar nuevamente pero con un objetivo: un lugar que divisé a las afueras del Mercado Central, donde ofrecían unos prometedores huevos con foie que quería desayunar. Previo a este manjar hicimos una parada o pascana en un tapería local de apellido Casa Mundi, ubicada en el Carrer de Joan d'Aústria. Allí picamos una butifarra negra de cebolla, un par de croquetas de bacalao y disfruté de la barra con su guiso de caracoles, los mejillones al vapor, sus albóndigas de carne y los chipirones entomatados.

Proseguimos el periplo y llegamos al Mercado Central, donde Supergourmet www.supergourmet.es, para dar cuenta de dos cañitas bien frías, un arroz a banda y una ración de pimientos del Padrón por 14 euros.

Supergourmet en el Mercado Central

Matamos el resto de la mañana paseando por la Lonja, la Catedral y sus callejuelas; nos dimos tiempo para irnos a conocer la Ciudad de las Artes y las Ciencias, donde entramos al Oceanografic (considerado el acuario más grande de Europa) así como al Hemisferic. Ambos, más el Museo de Arte Contemporáneo, valen la pena.

Siesta obligada de dos horas en el hotel y nos fuimos al Poblet, en calle Correos 8 www.elpobleterestaurante.com, de propiedad de Quique Dacosta, nacido en Jarandilla de la Vera, en Cáceres. Él es un chef con varias estrellas Michelin. Tiene el Restaurante el Denia y el Gastrobar Vuelve Carolina (ubicado en la primera planta del Poblet).

Quique Dacosta Restaurante se abrió en 1981 con el nombre de El Poblet, el mismo nombre de la urbanización en que se ubica. Nadie hubiera presagiado por entonces que ese lugar de comida castellana se convertiría en uno de los referentes de la gastronomía mundial veinte años después. Quique Dacosta recaló aquí en septiembre del 1989 y pasó por todas las partidas antes de quedarse con la dirección de la cocina. Diez años después era propietario del restaurante.

Quique Dacosta

Tres Estrellas Michelin, Premio Nacional de Gastronomía como Mejor Jefe de Cocina en 2005 y Premio Nacional de Gastronomía 2009 a la Mejor Publicación, dos veces considerado Mejor Cocinero del Año por Lo Mejor de la Gastronomía, Mejor Pastelero del Año 2008 (Juanfra Valiente), Mejor Maître del Año 2009 (Didier Fertilati), resaltan entre otras muchas menciones que ostenta Quique Dacosta Restaurante.

Comenzamos con dos copas de Fino Palomino Tres Palmas - espectacular de sabor y aroma - para proseguir con un par de abrebocas: un mini salmorejo aireado y un mini foie con gelatina de Cuba libre de buena factura. Nos trajeron un pan artesanal ahumado de maíz que merece un aplauso de pie.
Como queríamos probar otro lugar esa noche, solo ordenamos dos soufflés de patata y raviol crujiente con yema de huevo líquida y compartimos un Arroz Cenizas que nos llevó directo al Olimpo. Se trata de un arroz caldoso con higaditos de pichón, trompetas de la Muerte en el sofrito, hilos de cabello de ángel de gelatina negra con aceite de trufas, polvo negro de arroz inflado y un mínimo de aserrín fino de parmesano. Mereció una hora de ovación, parado aplaudiendo a rabiar, ¡qué tal plato! Súper, dúper, tríper… Excelente, ¡que tal flipada!

Arroz Cenizas - El Poblet

De tomar, un par de copas de Verdejo Emina 12, para un total de 67 euros por dos personas compartiendo un plato.

Salimos a caminar durante más de una hora por los alrededores del centro de la ciudad para tomar un taxi a la zona de la playa, donde quedamos asentados en el Restaurante El Coso - especialista en Arroces y Pescados - ubicado en el Paseo Neptuno 12, www.elcosodelmar.com. Como no podía ser de otra manera compartimos una ración de morcillas de Burgos gratinadas con una muselina de ajo y una muy buena paella valenciana, pan para acompañar, cuatro vodkas con naranja valenciana, además de café, para un total de 77 euros por dos personas.

Bueno, ya le habíamos sacado en demasía el jugo a esta jornada, lo cual ameritó volver al hotel a descansar para al día siguiente partir hacia Alicante. Allí almorzaríamos y luego iríamos al Mar Menor, a las afueras de Murcia, donde pernoctaríamos esa noche (lo que será motivo de otra crónica).

Quedamos los cuatro más que encantados con Valencia, y nos prometimos volver en una próxima oportunidad que espero sea muy pronto.

Hoy estoy generoso, les dejo dos reflexiones:
Vinito, vinito, sagrado alimento, ¿qué haces afuera? Venite pa’ dentro.

No hay nada que guste más a un hombre que un estómago lleno y una mujer desnuda.

Y seguimos en ruta. Hasta la vista, amigos. ¡Salud y buen apetito!

lunes, 8 de julio de 2013

Rush en Barcelona


Llegamos en vuelo procedente de Niza pasado el mediodía; taxi al hotel por 30 euros y quedamos alojados en el Petit Palace Museum, que es un pequeño hotel 4 estrellas ubicado en la calle Diputación 250, prácticamente a comienzos de La Rambla que es lo que yo quería.


Efectuados los trámites de rigor tomamos un taxi que, por muy poca plata (3.50 euros), nos dejó para almorzar en el Mercado de Sant Josep (también conocido como La Boqueria) donde nos traía recuerdos un puesto llamado El Quim de la Boqueria www.quim@quimdelaboqueria.com



El Quim de La Boquería


Previos finos comenzó la danza: morcillas de cebolla, pimientos de Padrón, alcachofas al horno y el plato estrella de la casa: ¡los huevos fritos con chipirones, que estaban de lujo, señores! Un risotto de rabo de toro (casi igual de bueno que el que disfruté en la tierra del Cordobés, llamada La Puerta Roja de Córdoba), salteado de setas con foie caramelizado, callos del Quim, y crema catalana además de un postre que nos fue obsequiado cuando nos identificamos con nuestro DNI. Les puedo recomendar, con mucho savoir-faire, algunos platos que yo podría pedir pero que mi operado estómago no me dejó disfrutar; así que a tomar nota y mucha atención que lo que recomiendo lleva mi sello de Appellation Contrôlée: las bravas de La Boqueria, anchoas del Cantábrico, huevos rotos con virutas de Joselito, morrillo de atún rojo con cherries, una buena escalivada, butifarra con judías y alioli y, por supuesto, cualquier vino del Penedès (que va perfecto). Cuenta para 4 personas con vino y chupito de orujo de hierbas de finale: 100 euros, un regalo. De propina dejamos 30 euros y me pareció poco por habernos dejado estar en el Cielo por un par de horas. Ojo: abren desde el desayuno a las 7 de la madrugada hasta las 4 del après-midi en punto.


Risotto de Rabo de Toro . Rl Quim



Siesta de rigor que se nos fue de la mano ya que según mi GPS cerebral pensé que la cita que había hecho con un mes de anticipación para cenar esta noche en el Tickets Bar era a las 8.30 pm. Cuando volví a la realidad - después de una buena ducha fría - me encontré con que estaba para las 7 de la tarde ¡y eran las 8 y media pasadas! En este restaurante-bar-tapería de los hermanos Adrià, que es un must, es muy jodido hacer la reserva. Solo reciben cien personas diarias a partir de las 7 hasta la 1 o 2 de la madrugada (previa reserva) y hay mucho waiting list, lo que resulta obvio tratándose de estas lumbreras culinarias.

Nuevamente a lo nuestro: de aperitivos un excelente fino de nombre Jarana de Lustau Solera Reserva que tiene un aroma y un sabor que no se lo pueden perder en su próximo viaje por estas tierras. En cuanto a la comida, este sito es un restaurante de pequeñas porciones o tapas, si lo queremos poner de esta manera, y nos dejamos llevar por nuestro director de sala quien nos empezó a enviar a mesa pequeñas porciones para un total de 28 platos que les presentaré a continuación. Nos tomó 4 horas dar cuenta de ellos.


Entrada al Tickets Bar

1. Hojuelas de arroz y bacalao inflado con polvo de nori.

2. Pizzas Tickets (caprese con polvo de pimentón, hecha con masa de parmesano).

3. Tosta con anchoa San Filipo del Cantábrico con escamas y semillas de tomate.

4. Airbaguette J (masa de pizza muy fina que se infla al hornear) envuelta en serrano Joselito de 5 años de guarda. “Espectacular” y pintado con aceite de jamón.

5. Aperitivo sólido: cubos de sandía marinada en sangría con guarnición de hojas de menta, germinado de anís, ramita de canela y piel de naranja y limón.

6. Pan tomaca o, como lo llaman ellos, “nuestro pan con tomate”.

7. Yemas de aceitunas del tipo gordal adobadas con cascara de limón, en su jugo, hechas con agitato y calcio para lograr la consistencia.

8. Mini airbags rellenos de queso manchego (buñuelos de manchego rellenos de espuma de manchego y lámina de manchego con polvo de hongos).

9. Yemas de aceitunas del tipo verdial al aroma de cáscara de naranja, limón, pimienta negra y hierbas.

10. Paisaje nórdico: vinagre deshidratado, tosta aérea de base, picadillo de res cocida con espuma de limón y chalote caramelizado.

11. Buñuelo de bacalao líquido con polvo de perejil.

12. Tomates cherry inyectados con aliño, sobre gelatina transparente de gazpacho y hierbas.

13. Ostras con su perla y agua de lechuga de mar.

14. Majado de aguacate con jugo de codium y atún picante.

15. Navajas con salsa de refrito y aire de limón.


Las Navajas del Tickets

16. Caballa ligeramente ahumada acompañada de salsa de soja, aceite de ajonjolí y limón, sobre germinados de mostaza, verduras y mini shiitake marinados.

17. Croquetas de bacalao: masa a base de queso, harto comino y estragón (¡viva Marruecos!).

(Anécdota: jugar bingo al revés: gana el último en llenar la cartilla).

18. Alubias con mini sepias y salchichas ibéricas emparrilladas .

19. Patata confitada con jugo de costilla de cerdo ibérico y jamón cocido.

20. Mollet de papada (sándwich de pan catalán, tipo english muffin) relleno de papada crocante y mostaza Dijon.

21. Queso de cabra sólido sobre tostada.

22. Yema de queso de cabra con gelatina de limón.

23. Cuatro anchoas del Cantábrico.

24. Pescaíto frito.


Pescaíto Frito

25. Media ración de coppa ibérica Joselito.

26. Gusanos de marshmallows hechos de maracuyá.

27. Merengue de grosella negra con helado de yogurt tipo Beso de Moza.

28. Enlatado de helados de coco, frambuesa y mango, sobre bizcocho húmedo.


Para beber:

- Fino Jarana de Lustau Solera Reserva.

- Vino blanco Pazo Señorans, albariño de Rias Baixas, denominación de origen 2012.

- Chupitos de orujo de hierbas.

Total: 400 euros para cuatro personas y una buena caminata hasta el hotel a dormir, que al día siguiente nos vamos a ¡Valencia tierra de los arroces!


Un poco de historia y otros datillos:

La Señora de la Rambla

El mercado de La Boqueria es hijo de una larga historia que se remonta a la Edad Media. La noticia más antigua que conocemos nos viene del año 1217. En aquel tiempo La Rambla era todavía una riera rodeada por una muralla. En este lugar un representante del rey concedió a un particular la propiedad de un mostrador para trinchar carne de “boc”, y de aquí el nombre Boqueria).
Hace ya más de 160 años que estos comerciantes se trasladaron al antiguo convento de Sant Josep formando lo que es ahora el Mercado de la Boqueria. La colocación de la primera piedra tuvo lugar el día de Sant Josep del año de 1840 y fue acompañada de un ritual muy elocuente: una onza de oro, así como diferentes monedas de oro, fueron depositadas bajo esta primera piedra como símbolo de la riqueza que ese futuro mercado tenía que producir. En el año 1871, los quinqués de gas remplazaron a las velas y a final de siglo llegó la electricidad. Todavía al aire libre, en 1914 la Maquinista Terrestre y Marítima construyó el techo metálico que actualmente podemos admirar.


El Mercado de La Boquería

Con una superficie de 13,631 m2, La Boqueria es el mercado más grande de España. Su situación privilegiada, teniendo como vestíbulo el inmenso ramo de flores que es La Rambla, la ha convertido durante muchos años en el edificio más visitado de Barcelona. Cuando vengan déjense seducir por La Boqueria, dejen que los enamoren sus calles de sabores inéditos, el mosaico de colores de sus frutas exóticas, el mensaje aromático de los fresones o el severo olor de la pesca salada, el toro acabado de matar, la joyería del Mediterráneo con su gran escaparate de peces de plata… Como alguien dijo una vez: si el unicornio existiese se vendería aquí.

Hay 25 restaurantes premiados por la guía Michelin en Cataluña. El hecho es que de cada tres restaurantes españoles premiados uno es de esta comunidad, lo que no hace sino demostrar la calidad de la gastronomía local. Recomiendo en la ciudad La Enoteca (ubicado en hotel Arts y dirigido por Paco Pérez) y Moments (capitaneado por Raúl Baram y con sede en el hotel Mandarin Oriental Barcelona), ambos con dos estrellas. Otros premiados: Dos Palillos, Nectari, Koy Shunka y La Lluerna (ubicado en Santa Coloma de Gramenet).

Barcelona tiene, todo el año, una estimulante relación con la cocina. Si en verano la gastronomía es más fresca y está llena de ensaladas y platos fríos (muchos de ellos procedentes del mar), en el último trimestre del año la cocina nos tienta con platos de cuchara, legumbres y carnes de caza. Barcelona es el gran punto de venta de los alimentos cultivados, cosechados o pescados en sus cercanías; sus mercados - que antes eran el centro del abastecimiento de los ciudadanos - se han convertido además en un reclamo turístico para dar a conocer la riqueza de los productos de temporada. No hace falta esperar el verano para comer junto a la playa, pues buena parte de sus restaurantes están en su frente marítimo. La Barceloneta, tradicional barrio de pescadores, tiene una lonja donde cada tarde se ofrecen productos frescos, y de allí al plato hay muy pocos pasos. La oferta es abundante: desde la tradicional cocina marinera con platos tan arraigados como el arroz caldoso o la zarzuela de mariscos hasta las propuestas más eclécticas de la nueva cocina de autor.

Les dejo una reflexión:

Lo importante es tener claro que sabe mejor el pescado cuando se come allí donde se ha capturado.

Bon profit!