martes, 14 de junio de 2011

Pontevedra y Vigo

Vigo — del latín "vicus", aldea — es una ciudad y municipio de España perteneciente a la Provincia de Pontevedra, situada en la Comunidad Autónoma de Galicia, al noroeste del país.
Históricamente perteneció a la comarca del Valle del Fragoso, aunque actualmente constituye el núcleo de la Comarca de Vigo.


Val do Fragoso


La ciudad de Vigo, también conocida como ciudad olívica, es la segunda población de Galicia, con 206.411 habitantes (2010). Además, dentro de las ciudades sin cualidad de capital de provincia o de comunidad autónoma de España, es la más poblada.



Principales Ciudades de Galicia

La Crónica

Nuestro hotel se llama Pazos los Escudos, con dirección Av. Atlántida 106.
www.pazolosescudos.com . Queda frente a una playa privada, tiene un edificio antiguo tipo castillo y otro más moderno; ¡muy buen hotel! De categoría 5, a €250 la habitación doble.



 
Vista del Hotel Pazos los Escudos


Otra vista exterior del Hotel

Allí nos dirigíamos. Como les comenté en la crónica anterior, partimos con pena de dejar Santiago de Compostela pero al menos contentos pues habíamos estado en la mañana en el mercado de abastos, que nos alegró. También al respecto quiero comentarles que en la sección de pescados y mariscos uno puede comprar lo que le provoque: pagas y te entregan un ticket con el que vas a unos restaurantes colindantes donde te cobran el 10 % de lo que compraste por preparártelo. Mejor imposible: súper frescos, riquísimos y a la cuarta parte del precio de un restaurante normal... (Buen dato, mis queridos escuderos...).


Pontevedra, en nuestro camino a Vigo

El camino hacia Vigo lo pueden hacer directamente vía la autopista, o por las pequeñas rutas nacionales que yo les recomiendo. No es lejos de un punto al otro y una vez que alcanzan el mar (que está a una distancia de 100 kilómetros) se van a encontrar con varios balnearios, pueblos costeros, ciudades por las que vale la pena pasar... Será una experiencia difícil de olvidar.

En nuestro caso hicimos un alto en Pontevedra donde habíamos convenido todos almorzar. Eduardo, siguiendo el instinto gourmet del cual es visible poseedor, escogió un restaurante frente al malecón con una muy buena terraza y con su toldo amarrillo. Nombre: Marisquería Casa Digna, del Chef Helio Araujo Rodríguez, con dirección Plaza Gremio de Mareantes, 14 Pontevedra.
www.casa_digna@archivate.com



Marisquería Casa Digna

La comilona: pan local, dos porciones de pulpo a la gallega (que es un poco diferente al de a feria que ya se los expliqué en crónica anterior) de bandera, dos porciones de navajas a la plancha (todos aplaudimos al cadáver una vez consumido), dos porciones de chocos en su tinta (familia del calamar), una ensalada del tiempo para la seño Michelle que estaba cuidando su bella silueta, dos porciones de almejas en su jugo con ajo y vino (que en estos lares la llaman a la marinera), 300 gramos de cigalas a la plancha que nuestro querido Eduardo devoró con ahínco, un chuletón de ternera para nuestro amigo Coco que se había dedicado por completo a este tipo de rigores mortis hacía ya varias lunas, dos buenas botellas de vinos gallegos y unos mil chupitos de orujos, licor blanco que agarra de PM.



Insumos Gallegos

Por supuesto que salimos con los motores a mil revoluciones. Felizmente estábamos a muy poco de Vigo, donde no se le ocurrió mejor idea a Eduardo que pedirle a un policía de tránsito que nos ayudara a encontrar el hotel. Ya se imaginarán la palteada porque encima de la embalada, el Oso, Manolo y yo nos veníamos empujando en el camino unos shots de Lagavulin 16 years.

Lagavulin 16

Ya cómodamente instalados en nuestros balcones en el castillo y después de una buena tertulia, dimos por concluida la jornada.


Vigo

A la mañana siguiente nos levantamos tipo nueve. Previo desayuno en el buffet del hotel, nos tomamos un taxi que nos llevó a conocer el puerto y el casco viejo. Hasta escuché misa junto con fray Manolo, que comulgó, paseó de tiendas gourmet, compritas por acá y por allá...


Catedral de Vigo

Nos regresamos al hotel para despedirnos de nuestros queridos Coco y Paty, quienes tenían unos compromisos con el Rey Juan Carlos en Madrid y los aguardaba el Lear Jet en el aeropuerto de Vigo para llevarlos a su encuentro. Desde esta crónica les enviamos nuestro cariño y los extrañamos!!!
Check out y partimos para Oporto, dejando España por unos quince días, ya que yo volveré!!!

Menja fort, beu fort, caga fort, y no tindràs por a la mort!!!

Buen Apetito!!!



Guía Gastronónica

La gastronomía viguesa, al igual que la gallega, es sin duda una de las más ricas y variadas del mundo. El prestigio de sus platos radica sobre todo en la calidad de la materia prima y en su elaboración. Mariscos, pescados, carnes y vegetales acompañados de vinos y quesos son la base para la elaboración de platos variados y sabrosos.

La tradición y la modernidad conviven y se complementan en la cocina de esta ciudad, desde la “cocina de autor” a las tascas más populares.

En cualquier parte de Vigo podemos encontrar lugares en los que deleitarnos con la cocina más tradicional. En O Berbés -barrio marinero por excelencia, donde se halla la lonja de Vigo- existen multitud de restaurantes típicos marineros;  cerca de aquí, también en el casco histórico, descubrimos las famosas “calle de las ostras” (C/ Pescadería) y “calle del pulpo” (C/ laxe), en las que podremos degustar estos productos tan típicos de la ciudad in situ. Pero en Vigo encontramos también cocina de autor o restaurantes más internacionales, que nos ofrecen especialidades de casi cualquier lugar del mundo (comida hindú-pakistaní, china, italiana,...) con la que convencer a los más exquisitos paladares.


Pescados

 La variedad y calidad de pescados que ofrecen sus Rías es inmejorable: lenguado, merluza, rape, rodaballo, etc.

El Puerto de Vigo es uno de los más importantes de Europa y también uno de los principales del mundo por su actividad pesquera, tanto en pesca fresca como congelada. A él llegan, todos los días, barcos tanto de bajura como de altura, cuyas bodegas se descargan de madrugada en la lonja; posteriormente, tras la subasta de las cargas, el pescado se distribuye directamente en los camiones que lo trasladarán a su destino final: mercados, restaurantes,... tanto de Vigo como de otras ciudades.


Mariscos

El mar es el gran proveedor de la despensa viguesa. La situación geográfica de Vigo hace que la Ría presente unas singulares características en cuanto a temperatura del agua, plancton, etc., que la convierten en un magnífico vivero para todo tipo de mariscos, dándoles un sabor excepcional.
Algunos son cultivados, como los berberechos, las almejas o los mejillones (estos últimos en grandes plataformas llamadas “bateas” que podemos ver por toda la Ría); y otros se recogen directamente del mar, como es el caso de nécoras, centollas, bueyes o vieiras.


Carnes

Aunque mariscos y pescados tengan más fama, las carnes gallegas son también muy apreciadas.
Desde el nacimiento del animal hasta la comercialización de la carne, todo el proceso es sometido a estrictos controles que garantizan su calidad.

La ternera gallega, que por su altísima calidad ha merecido la distinción “Denominación de Origen”, procede de ganado joven de razas muy determinadas y con una alimentación de calidad, criado normalmente en explotaciones de carácter familiar. Todo ello hace que sea una carne blanda y muy sabrosa de un color que varía del rosa claro al rojo suave.

Es importante señalar también la calidad de otras carnes, como las de caza (conejo, codorniz...), más difícil de encontrar debido a los periodos de veda.

En los últimos años se han introducido en el mercado nuevas carnes como las de potro o avestruz que la cocina gallega tradicional ha sabido integrar perfectamente.

Mención especial merecen los vinos y licores de nuestra tierra.
Los vinos se producen en casi cualquier parte de Galicia, pero fundamentalmente en la parte sur. Existen cinco Denominaciones de Origen:

Rías Baixas: zona del Salnés (sur de Pontevedra)
Ribeiro: noroeste de Ourense
Valdeorras: nordeste de Ourense
Ribeira Sacra: Ourense
Monterrey: zona de Verín (sur de Ourense)

Tanto los tintos como los blancos son de excelente calidad y ayudan a realzar los platos de su gastronomía.

En cuanto a licores destacamos el aguardiente, tanto blanca como de hierbas, el licor café o la crema de orujo. Pero la reina es, sin duda, la queimada: digestiva, tradicional y mágica.

Elaboración de la queimada: en un recipiente de barro, se vierte aguardiente blanca y luego se le añade azúcar, granos de café y cortezas de limón y otras frutas -al gusto-. Se le prende fuego y se va removiendo lentamente con un cucharón hasta que se consuma el azúcar, a la vez que se recita el famoso “conxuro da queimada".


Pregunte Usted

1.- ¿Cómo sé si una nécora es macho o es hembra?
Por la parte de atrás, por el caparazón. Tiene ahí como una lengüeta. La más puntiaguda es triangular. Entonces es macho. Si es redondeada, es hembra.

2.- ¿Qué significa que el melón tenga estrías?
Que suele estar más dulce y, por lo tanto, más fácil para comer. Hay que fijarse bien, Son una especie de bandas muy características que nos indicarán la dulzura del melón.

3.- ¿Puedo saber por el olor si los pimientos de Padrón pican o no?
Sí, por supuesto. Y sobre todo, por el olor que desprenden al freírlos. Si pican, el olor va a ser muy característico e intenso.

4.- ¿Qué meses son los mejores para comprar pulpo?
Todos aquellos que tengan la letra “r”. ¿Y sabén por qué? Porque en esos meses, el hueco característico que tienen en el centro de cada porción al cortarlo está totalmente relleno. El resto del año se puede comer y está rico pero no tanto como en esos meses.

5.- ¿Cómo sé que el pulpo está bien cortado?
Lo importante no es tanto el corte. Lo que realmente importa es que tenga un espesor adecuado, más o menos de unos dos centímetros y que mantenga la piel mientras se le corta, que la mantenga entera al cocerlo.

6.- ¿Para qué son mejor las almejas babosas?
Para mí son las mejores para cocinar porque es la más sabrosa, la más blanda. Es ideal para hacer a la marinera, con fideos, con arroz...

7.- ¿Por qué la almeja llamada “de caste” es la más cara?
Porque dura más tiempo fuera del mar y si hay que exportarla, dura viva, en seco, tres o cuatro días tranquilamente. Por eso, aunque no es tan buena para la cocina como la babosa, su precio sube.

8.- ¿Puedo distinguir si el marisco es de la Ría sólo por su aspecto?
Sin duda alguna. Uno de los mariscos más fáciles de distinguir es el centollo, si es de la Ría o francés. Y el percebe también. La nécora ya es más complicada. El camarón también es muy difícil o el lubrigante, si son irlandeses. El lubricante canadiense es diferente (más rojizo y con la cabeza más grande), eso si, la mejor manera de distinguirlos es por el sabor. El de Vigo, sin dudas, es el más rico.

9.- ¿Cómo sé si los melocotones son de aquí?
Para empezar, no son tan “bonitos” como los que vienen de invernadero de fuera. Su fruta es mucho más natural, como “más verdadera”, por eso su sabor es tan excepcional.

10.- ¿Es la mandarina diferente a la de fuera?
Son más ácidas y son más pequeñas. Pero su sabor es mucho más intenso que las valencianas o las marroquinas. Además tienen como una piel distinta, más pegada al fruto.

11.- ¿Son las manzanas gallegas diferentes?
En realidad hay zonas de manzanas. Y sobre esto hay una curiosidad importante, como es el hecho de que la mayor parte de la sidra asturiana está a fabricarse con manzana gallega. Una buena zona de manzanas es toda la de O Morrazo, sobre todo si hablamos del tipo Golden. En general, la manzana gallega no es, quizás, tan vistosa como la chilena pero tiene un sabor maravilloso.

12.- ¿Cómo son las naranjas más típicas?
Son totalmente distintas a todas las que vienen de fuera. Las locales son perfectas para zumos. No tan dulces pero se pueden comer muy bien. Y maduritas son toda una delicia. La piel de las gallegas, realmente gruesa.

13.- ¿Cómo distinguir una sardina de Vigo de una del mediterráneo?
No tienes más que ponerlas encima de la parrilla para ver esa diferencia. La local suelta una grasa especial y característica que tiene entre la piel y la carne. Al asarlas suelta esa grasa tan particular que moja el pan. La mediterránea es más seca porque también es un mar más caliente.

14.- ¿Cómo sé cuál es la pera de San Juan?
Pues porque es una pera muy pequeña, más dura al comerla. Normalmente vienen con un rabo largo y es una fruta redondeada. Sólo se dan, además en esa época concreta del mes de Junio y sólo durante unos quince días.

15.- ¿Qué grelos son los mejores: Los de hoja estrecha y con flor o los otros?
Los mejores son los primeros y con mucha diferencia. Son más tiernos y sabrosos. Los otros se parecen mucho a la nabiza. En cuestión de grelos, todos los que vengan de la zona de Santiago y Lugo sabemos que son excelentes.

16.- ¿Hay alguna manera de saber la calidad de la tetilla por su aspecto?
Eso es algo bastante subjetivo. Hay quien le gusta muy cremosa casi como para untar. Pero para otra gente la mejor es la más seca.

17.- ¿Cuál es la manera correcta de abrir las ostras?
En la parte plana hay, en una esquina, una especie de bisagra por la que hay que pinchar en la parte de adelante con la parte cóncava para abajo para tratar de separar así la carne de la concha. Luego, al gusto de cada uno, ya se puede servir en cualquiera de las dos partes.

18.- ¿Qué clase de patata es la mejor para un buen cocido?
La patata para el cocido tiene que ser grande y que no sea harinosa, es decir, que no se deshaga al cocerla. A simple vista es difícil de saberlo. Hay que esperar a la cocción.

19.- ¿Hay alguna manera de saber cuál es la ternera gallega?
A simple vista no pero tiene un sello más que útil que es toda una garantía de calidad.

20.- ¿Qué tal va en la cocina el cerdo celta?
Va excelentemente bien porque es un material excelente que poco a poco va cogiendo auge es nuestros mercados. De hecho, ya estuvo muy presente en el pasado y ahora está recuperándose. Tiene un sabor tan bueno como el ibérico. Tiene orejas tan grandes que darían para comer a toda una familia.

viernes, 10 de junio de 2011

Lugo y Santiago de Compostela

Lugo

Camino a Santiago de Compostela, y como eran cerca de las 2.30pm, decidimos hacer un alto para almorzar y hacer el viaje más placentero, por lo cual tomamos un desvío hacia la ciudad de Lugo.

http://es.m.wikipedia.org/wiki/Lugo

Catedral de Lugo

Preguntando se llega a Roma, como dice el dicho: así llegamos por una recomendación local a un restaurante de nombre y apellido La Verruga, con página web www.verruga.es , dirección c/Cruz 12, y cuya dueña actual es la Sra. Doña Emilia (premiada con la medalla a la mejor cocinera del país gallego), con más de siete reconocimientos, además de que son socios de los Restaurantes de la Buena Mesa, de la cadena Chaine des Rotisseurs y del Slow Food. Aquí nos encontramos con un mozo llamado Filomeno, que nos brindó desde el comienzo una atención digna de copiar en las posadas locales limeñas.

La Bouffe comenzó con un caldo gallego (una sopa hecha de cerdo con todas sus partes ricas en colágeno; más habas, garbanzos y acelgas, todo un levanta muerto local) para continuar con unas almejas a la marinera que estaban sensacionales pues se sirven en su propio jugo con vino (ver receta). La verdad, de primerísima este entrante. Como no podía ser de otra manera: un pulpo a feira (estamos en Galicia) que trajeron tibio, suavecito, con aceite VE y papas blancas sancochadas (que para mí son de lejos mejores en sabor y textura que las papas blancas peruanas, duela a quien le duela).


Pulpo a Feira

De fondos: una merluza a la verruga muy sabrosa y un arroz con lubricantes o bogavantes o langostas con tenazas (este bicho tiene tres nombres). Solo les comentaré que llegó jugosa, sabrosa, la mejor de muchas que hemos probado. El plato, en un arroz caldoso azafranado con un bogavante completo, viene en una paellera como para dos o cuatro personas por la cantidad.

Bogavante Gallego

De tomar: finos aperos, vino blanco albariño de la casa y dos botellas de orujo que nos invitaron. Comenzamos con el blanco, seguimos con el de hierbas y terminamos con el de café. Tal fue el vacilón que no encontramos el carro por más de una hora, así que tuvimos que sentarnos en un café a comer churros y café, para pensar donde quedaba el parking. La cuenta para cuatro personas: €165, un regalo para la memorable tarde a recordar, no solo por la comida sino por el cariño brindado por los responsables del local en cuestión.

Bogavante Cocido



Santiago de Compostela


¿Qué es el Camino de Santiago? Durante más de mil años, el Camino de Santiago ha conducido a los peregrinos hasta el santuario de un apóstol de la Cristiandad: Santiago el Mayor. Su tumba, descubierta una noche del 813 en el monte sagrado del Libredón, bajo una lluvia de estrellas, sería la piedra fundacional de una prodigiosa Catedral y de una ciudad que, desde entonces, atraería las huellas de los caminantes hasta convertirse en un destino con el rastro y el eco de toda Europa.

Cada vez que un peregrino se echa a andar por las viejas sendas continentales del Camino de Santiago, se pone en marcha un antiguo mecanismo de búsqueda común a toda la Cristiandad: el viaje hacia la Salvación. Y, con él, vuelve a iniciarse la experiencia profundamente humana del propio descubrimiento. Así como las rutas que conducen a Santiago son muchas, múltiples son también las vías para el hallazgo más íntimo, ése que aseguran experimentar todos los peregrinos a medida que avanzan por los caminos de los encuentros fortuitos o de la soledad, de las voces y del silencio, del paisaje umbrío o la seca llanura, en pos de una única meta: Santiago de Compostela.

Camino de Santiago

La peregrinación a Santiago fue el acontecer religioso y cultural más destacable y más profundamente vivido de la Edad Media, hecho reconocido recientemente por el Parlamento Europeo, que designó al Camino Primer Itinerario Cultural europeo, y por la UNESCO, que lo declaró Patrimonio de la Humanidad.

El descubrimiento del sepulcro del Apóstol Santiago, hijo de Zebedeo y hermano de Juan Evangelista, cambió la faz de un pequeño asentamiento de origen romano del noroeste ibérico que, en el olvido de los siglos, se había transformado en necrópolis; y significó además un vuelco en la historia espiritual de un continente que pronto se lanzó a labrar un camino para llegar hasta la preciada reliquia.

Dulce Comienzo

El paseo puede comenzar en la rúa do Vilar, donde se halla la confitería Casa Mora, fundada a principios del siglo XX. Además de bombones artesanos y otras dulzuras, hace una de las tartas de Santiago más conocidas de la ciudad; y puede presumir de haber diseñado la cruz de Santiago silueteada que hoy distingue a este postre.

Tarta de Santiago

Esta tarta de almendras, huevos y azúcar es una receta muy antigua, de la que se tienen noticias desde el siglo XVI. Ya entonces era ofrecida por los estudiantes de la Universidad de Santiago a los profesores en las fiestas de graduación. La receta canónica manda que contenga un 33% de almendras, pero nunca harina como en la versión industrial. Tiene una excelente conservación y es un regalo inigualable.

O Franco y sus Delicias Marinas

Raíña confluye con la rúa do Franco, su paralela tanto en el mapa como en la plena consagración a la gastronomía. La tradición viene de lejos, cuando en la Edad Media se asentaron aquí posadas y tabernas para atender a los peregrinos. Hoy esa hospitalidad se ha transformado en abundancia: las vidrieras son verdaderas naturalezas muertas compuestas por mariscos, pescados, filetones, chuletas, chorizos, quesos y verduras. En los acuarios nada - a la vista de quien se lo quiera llevar al plato - un batallón de crustáceos, y en las bandejas se aprietan los moluscos.

¿Quién es quién en este país del sabor marino? En Galicia el viajero encontrará dos tipos bien diferenciados de mariscos: el bueno y el insuperable. Bueno es el marisco que cada día llega de Bretaña, Irlanda o Escocia. Pero para las verdaderas esencias del mar, todos los expertos reconocen que no hay en el mundo marisco como el gallego. No resulta fácil distinguirlo, pero hay una regla infalible: nunca es barato. Así encontraremos las mejores langostas, bogavantes, camarones, cigalas, centollas, nécoras, percebes, bueyes de mar y santiaguiños, que componen la nómina principal de los crustáceos. Entre los moluscos destacan las ostras, almejas, berberechos, mejillones, ‘longueiróns’ y navajas, vieiras, zamburiñas y coquinas.

Vieira de Galicia

La preparación es siempre sencilla: una simple cocción en agua con sal para los crustáceos. Langostas, bogavantes y cigalas también se ponen a la plancha o en salpicones (el marisco cocido y picado, con cebolla, perejil, pimiento rojo, y una vinagreta con yema de huevo). Los percebes siempre cocidos y bien calientes, llevados directamente de la olla a la mesa. Las almejas se presentan a la marinera o crudas, lo mismo que las ostras. ‘Longueiróns’ y navajas son apropiados para la plancha, como las zamburiñas, que también pueden ir al horno - como las vieiras - o en empanada. Las empanadas son un mundo aparte, y pueden llevar desde atún o bacalao con pasas hasta berberechos, sardinas, carnes, embutidos o verduras en infinitas combinaciones.

Un viejo dicho gallego asegura que el marisco debe comerse en los meses que tienen ‘r’, que son los que van de septiembre a abril. El verano sería entonces mal momento para comer marisco de calidad, aunque esto no es del todo cierto. Las vedas son un indicativo del mejor marisco que podemos comer en cada momento, por lo que el verano es tiempo de langosta, bogavante, nécora y santiaguiños; así como percebes y camarones, que no tienen veda. Por modesto no hay que olvidar el mejillón, primer y único producto del mar en toda Europa con denominación de origen protegida. Galicia es el segundo productor de mejillón del mundo.

Otro gran omnipresente es el pulpo. En Galicia cualquier celebración popular que se precie tiene pulpo ‘á feira’ (con aceite, sal gorda y pimentón), que es el estilo propio de las tierras del interior. También se toma guisado con patatas, típico de la zona costera; a la plancha o en empanada. Eso sí, siempre con vino y no con agua, porque una vieja creencia asegura que el pulpo y el agua no hacen buenas migas en la barriga.

El pescado no puede faltar en la gastronomía gallega, que emplea más de ochenta variedades de mar: merluza, sargo, rodaballo, raya, congrio, rape, mero, palometa, salmonetes, sardinas y sardinillas, pintos y maragotas dan fe de que Galicia cuenta con la flota pesquera más grande de España. Si le ofrecen ‘caldeirada’ sepa que va a comer pescado (de uno o más tipos) cocido en compañía de patatas, cebolla, pimientos, aceite y pimentón dulce. Cuando lo pida ‘a la gallega’ lo comerá cocido, en compañía de patatas cocidas y bañado en ajada (que consiste en un buen aceite en el que se fríen unos ajos y después se agrega pimentón dulce).

Lamprea a la Bordelesa

Galicia es también, de enero a abril, el paraíso mundial de los amantes de la lamprea. Este extraño pescado – el vertebrado más antiguo del mundo, según dicen, con sus 500 millones de años - llega de los ríos Miño y Ulla para ser consumido ‘a la bordelesa’, cocinado en su propia sangre, con vino, especias y hortalizas.

Tesoros en los Ultramarinos

Atravesando la Praza do Toural y siguiendo por su Cantón, toparemos con el escaparate nostálgico de Ultramarinos Carro, una de las tiendas de comestibles que se conservan prácticamente como en la primera mitad del siglo XX. Reciben el nombre de ultramarinos coloniales, o sencillamente ultramarinos, en recuerdo de los tiempos en que ofrecían productos exóticos de ultramar y enlatados de larga conservación. Hoy son un bastión de la buena gastronomía gallega: en sus estantes conviven quesos, vinos gallegos, aguardientes, chorizos, grelos en conserva o deshidratados, conservas de pescados y mariscos de las rías, algas en lata o secas y hasta ortigas en lata producidas en Galicia.

Hallaremos más establecimientos como éste torciendo el rumbo hacia las rúas das Orfas y Caldeirería. Un ejemplo es Recouso, donde llama la atención el chocolate artesanal compostelano. Antaño elaborado en múltiples obradores e incluso en los domicilios particulares a los que se desplazaban los maestros chocolateros, el chocolate de Compostela se consume preferiblemente a la taza. Pero hay más, siempre más dulzuras en los ultramarinos: tarros de miel gallega de extraordinaria calidad (a veces envasada con nueces); el ‘marrón glasé’ hecho en Ourense con castañas, o los mirabeles, pequeñas ciruelas originarias de la Selva Negra que se cultivan en el sur de Pontevedra desde hace más de 70 años y se venden frescos, en almíbar o en licor.

Aguardiente de Orujo

Allí destacan también las estilizadas formas de las botellas de aguardiente gallego de orujo, el único español con denominación reconocida por la Unión Europea. Cuando en él se maceran ciertas hierbas, da como resultado el aguardiente de hierbas, que se convierte en licor si lleva azúcar, y en aguardiente tostado si el agregado es de caramelo. El licor café es producto de macerar café en aguardiente con azúcar. También podemos elegir licor de guindas, aguardiente y licor de mirabel, licor de cilantro y cremas de orujo, semejantes a las cremas irlandesas.

Vinos y Tapas

Llegaremos a la Plaza de las Platerías, y alcanzaremos la bocacalle de la rúa da Raíña, en cuyos bajos no hay otra cosa que bares, decenas de viejas tascas y restaurantes donde se cuece la sabrosa tradición gallega. En muchos aún se bebe el vino de la casa en tazas y se sirven generosas tapas. En las fachadas, alternando con las farolas, se amontonan las cartelas de hierro fundido con motivos decorativos: vieiras, cruces de Santiago o alusiones gráficas al nombre del establecimiento, como el de O Gato Negro o el Orella, famosos por sus tapas.

Plaza de las Platerías

En esas vinotecas y bares podemos encontrar vinos de las cinco denominaciones de origen de Galicia. Aquí se producen algunos de los mejores blancos del mundo, sin duda, pero también comienzan a despuntar espléndidos tintos. Galicia es curiosamente la única zona productora de España en la que a los vinos se les llama por el nombre de la uva que se emplea más que por el de la propia denominación de origen que la ampara: un ‘albariño’ es en realidad un vino de etiqueta Rías Baixas, que se cuentan entre los mejores blancos del mundo. Sucede también con la uva godello, cuyos vinos (D. O. Valdeorras) comienzan a destacar en concursos y catas. Y lo mismo pasa entre los tintos: se suele pedir un ‘mencía’, uva empleada en los caldos de la D.O. Ribeira Sacra, nacidos hace 20 siglos para satisfacer los paladares de los césares romanos. Se salvan de esta tendencia de apodos las otras denominaciones, orensanas ambas: Ribeiro, que ofrece tanto vinos blancos como tintos, y Monterrei, vinos de baja acidez.

Uva Mencia en Vendimia
Quesos y Más Quesos

La rúa do Franco desemboca en la cortísima rúa de Bautizados, donde la Casa dos Queixos, de minúsculo escaparate, recompensa la parada con sabores y aromas: quesos, mantequilla casera, chorizos...

De los quesos gallegos el más famoso es el tierno queso de tetilla, que salta a la vista por la curiosa forma anatómica que le da nombre. Por su silueta de bala y su olor ahumado distinguiremos el San Simón da Costa, y por su forma de gorro de cocinero, al untuoso queso de O Cebreiro. La cuarta denominación de origen es el cremoso Arzúa-Ulloa, un postre de primera si se toma con dulce de membrillo y pan.

Queso de Tetilla

A pesar de no ser curados, los quesos gallegos tienen una muy buena conservación. ¡Ideales para llevar a casa!

Mercado de Abastos, la Catedral del Sabor

Saliendo del Preguntoiro hacia la Praza da Pescadería Vella y la Praza de Santo Agostiño, se abren los dominios del actual Mercado de Abastos. Este gran centro de provisiones, hoy referencia de toda la comarca, nació en el siglo XIX para reunir en las antiguas huertas de los condes de Altamira todos los mercados dispersos por la ciudad. En 1941 adquirió su aspecto actual, que es el de ocho naves de granito con forma de iglesias y reminiscencias románicas.

Interiores del Mercado de Abastos

En ‘la Plaza’, como la llaman los compostelanos, salta a la vista el color de las frutas y verduras procedentes de explotaciones familiares, cultivadas de manera artesanal y vendidas directamente por las propias productoras, las ‘paisanas’, que ocupan los espacios exteriores, ofreciendo también quesos, conejos, pollos de corral, huevos camperos... Entre ellas están las ‘pementeiras’ o vendedoras del pimiento de Padrón, un producto que llegó para quedarse en el siglo XVI traído por los franciscanos desde México. De Galicia son excelentes las patatas, especialmente las de la variedad Kennebec. Son sus mejores compañeras dos partes distintas de la planta del nabo, típicas del otoño y el invierno: las nabizas, es decir, las primeras hojas (recogidas allá por octubre), parte fundamental del caldo gallego; y los grelos, que son los gruesos tallos de la floración con sus hojas, que figura en el cocido gallego, junto con carnes de cerdo, ternera y gallina, chorizos, patatas, garbanzos o alubias. Todo ello está fresquito en el mercado.

Plaza de Abastos

Pero hay más. Los crustáceos, moluscos y peces que ya conocimos en el Franco ofrecen aquí un espectáculo sobre hielo. Y hay una nave entera dedicada a la famosa carne de la región, porque el gallego es muy consumidor de carne de vacuno y de cerdo. De éste, como dice el dicho, ‘se aprovecha todo’: la matanza ocurre alrededor del día de San Martín, y tras el despiece se destina tanto a carne fresca como a embutidos: ‘androllas’, ‘botelos’, chorizos… Las carnes saladas y curadas entran en la elaboración de caldo gallego, cocidos, lacón (pata delantera curada) con grelos y otros platos. No faltan la ‘cachola’ (cabeza entera, muy apreciada alrededor del Carnaval), la ‘orella’ y hasta las ‘unllas’ (manos), que por sí solas protagonizan una fiesta gastronómica en el barrio compostelano de San Lázaro. La carne de cerdo fresca tiene en Compostela dos estrellas indudables: el jamón asado y el ‘raxo’, lomo en trocitos al ajillo.

En vacuno Galicia cuenta con la principal indicación geográfica protegida de España: Ternera Gallega, procedente de animales de menos de 12 meses, criados en los pastos de Galicia y preferentemente procedentes de razas gallegas y sus cruces. En restaurantes y casas de comida se ofrecen con frecuencia la ternera asada con patatas y pimiento morrón, y la ‘carne ó caldeiro’, falda de ternera cocida aderezada con un polvo de pimentón y aceite de oliva.

Productos en el Mercado de Abastos

Si alguien quiere comprobar in situ la calidad y la frescura de las viandas de la Plaza, el bar del mercado cocina en el momento los productos recién comprados a cambio de un pequeño porcentaje del precio total.

Postales Conventuales

Muy cercano a la Plaza de Cervantes está el Convento de San Paio de Antealtares, fundado en el s. X y ocupado desde el s. XV por benedictinas de clausura. Bajando por la calle del mismo nombre se llega a su Portal de la Borriquita, que da entrada al torno conventual. Allí pueden comprarse almendrados, tartas de Santiago, pastas y pasteles de hojaldre elaborados por las madres. Y es que con ésta y otras órdenes religiosas llegaron a Santiago hace cientos de años los postres que hoy son tradicionales, justamente aquellos que, como la tarta de Santiago, combinan almendras y yemas.

En los postres compostelanos, por Carnaval, reinan las muy gallegas ‘filloas’, crepes de sartén que se consumen con azúcar o miel, rellenas de crema, nata o chocolate… y en algún bar, como en la alta montaña, rellenas de chorizo, tocino o morcilla. Alrededor del Carnaval también se toman las ‘orellas’, porciones de masa de harina y huevos frita en la sartén.

Filloas

Bueno, nuestro hotel queda situado al costado de la Catedral. Es un antiguo hospital mandado construir por los Reis Catolicos hace más de 500 años. Es una joya: precio por habitación doble, €285. Si vienen por noviembre o diciembre, pueden conseguir la habitación por la mitad de precio.

Check-in de ley en este hotel, convento, ex-hospital mandado construir por los Reis Católicos. Previo descanso obligado, nos habíamos convocado los ocho a las 10pm en el bar del hotel para salir a tapear algo ligero. Mientras aguardábamos a que el grupo se completara, los puntuales nos regalamos con unas croquetas locales y otro pulpo a feira que ha sido la constante en todos los locales que hemos visitado mientras hemos estado en el país gallego.

Una vez juntos todos salimos a caminar por la calle principal del tapeo donde al azar escogimos un local de nombre Monroy. Allí dimos cuenta nuevamente de un pulpo a feira (muy bueno!!!), unos pimientos del padrón que se cultivan a 20 km de esta ciudad y que reseñaré a continuación pues vale la pena informarse, y dos piqueos que no me acuerdo.

Tanto gustó este local que al día siguiente a la hora del almuerzo encontramos a Jani, Paty, Eduardo y Coco comiéndose una paella marinera, más unas gambas al ajillo y el infaltable pulpo a feira, toda una leyenda por estas comarcas gallegas. Por otro lado, cuando nosotros (en este caso me refiero a Flor, Michelle, Manolo y el que trata de escribir) nos habíamos separado temprano por subirnos a un trencito turístico que te pasea por los alrededores de la ciudad (que es pequeña), nos dimos con la sorpresa que dentro del hotel había una degustación para los huéspedes (totalmente free) de tapas representativas de todas las regiones en las que esta cadena de paradores tiene hoteles (suman en este momento 93 unidades y 10 en construcción, todas dentro de la península ibérica). Ya se imaginarán todas las delicias que había para probar: varios tipos de quesos gallegos sobre pan de pasas, verduras de la huerta del valle de Lemos salteadas con jamón de porco celta, guiso de bonito de burela, empanada gramada de Xoubas, chocos de las rías con fabas, jarrete de ternera con orujo, coca de pan de siembra con mejillones confitados, cachelos con Jibia y chicharros, lascas de lacón (panceta) en aliño de feira con asadillo de pimientos, confitado de bacalao con manzana tabardilla y no sé qué más cosas que no me acuerdo en este momento... Bar libre y buenos postres pusieron un final feliz a esta experiencia culinaria de recorrido por los sabores de las comarcas españolas.

De tarde, todos por su cuenta y riesgo pasearon por esta hermosísima ciudad, entraron a la catedral y a sus innumerables sitios históricos repartidos por todos los alrededores.

Por la noche nos fuimos a cenar al Carretas, sugerido por Eduardo. Nos refirió que este restaurante fue el elegido por el Papa Juan Pablo II en su visita a la ciudad, y no nos decepcionó: buena comida, platos de tamaño generoso... la pasamos bien.

Restaurante Carretas

Al día siguiente temprano unos fueron a misa de 7 de la madrugada, y después fuimos todos al mercado de abastos donde, además de pasarla bien, compramos pan artesanal, jamón de lengua de jabalí, jamón de oreja de cerdo pata negra, jamón serrano de bellota, quesos como el tetilla para el camino hacia Vigo, nuestro próximo destino...

Comida sin vino, no vale un comino.
Sin gastar, no podrás el vino gustar.
Al pan pan y al vino vino.
Con pan y vino se anda el camino.
El vino, de la verdad es amigo.
Donde el vino entra, la verdad sale.
Derramar vino, buen destino.
Quien mucho vino bebe, a sí se daña y a los otros hiere.
El vino demasiado, ni guarda secreto ni cumple palabra.
El vino y la mujer el juicio hacen perder.
El vino da fuerzas, y el agua las quita.
Desde Cádiz a Torino, en Italia la pasta y en España el vino.
Septiembre soleado, buen vino asegurado.
Bebe vino y come queso y sabrás que es eso.
El vino en jarro, cura el catarro.
A la col, tocino y al tocino, vino.
A la sierra tocino y al serrador vino.
A mala cama, colchón de vino.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Quien con mucho vino cena, con poco pan almuerza.
A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino.
De las uvas sale el vino y del vino el desatino.
El vino, poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
El vino de cepas viejas, calienta hasta las orejas.
El buen vino en vaso chico.
El vino que es bueno no ha menester pregonero.

Buen Apetito!!!

martes, 7 de junio de 2011

San Sebastián de Garabandal - León

San Sebastián de Garabandal es una localidad del municipio de Rionansa (Cantabria, España). Dista ocho kilómetros de la capital municipal, Puentenansa. Actualmente, San Sebastián de Garabandal es un centro de peregrinaciones católicas. Unas niñas de la localidad manifestaron a principios de los años sesenta (entre junio de 1961 y enero de 1965) que se les había aparecido la Virgen María. La narración de los hechos tuvo eco entre algunos fieles católicos tanto dentro del territorio como en el extranjero. Como consecuencia se construyó en lo alto del pueblo (lugar que ellas señalaron como enclave de la aparición) un pequeño santuario al cual acuden en peregrinación devotos católicos de todo el mundo.

Estas apariciones de la Vírgen, que suman 2000 sesiones, no han sido oficialmente reconocidas ni condenadas por la Iglesia.

El pueblo se convirtió en un punto de peregrinaje para muchos creyentes católicos y miembros de otras confesiones, aunque la posición oficial de la Iglesia respecto de los acontecimientos ha determinado que las apariciones no tienen validez en cuanto a su condición sobrenatural.

Debido a la remota localización de la aldea y las dificultades de acceso, Garabandal mantiene casi el mismo aspecto que tenía en los años sesenta y no ha sufrido las transformaciones producto del interés turístico.

El mensaje principal de las supuestas apariciones se basó en que la humanidad debía cambiar su rumbo, que todos los hombres debían ser buenos, y advirtió sobre un próximo final.

Bueno, a este pueblo nos dirigimos todos a rezarle a la Vírgen, camino a León. Por una descoordinación de tiempos después de la visita, tomamos rumbos diferentes, dando lugar a que el nuestro se tornara en una aventura por partes peligrosa y muy dificultosa, pues el GPS - por querer unir los dos puntos en una línea más cercana a la ciudad de León - nos llevó por un camino muchas veces de piedra y lleno de precipicios a través de los Pirineos, a veces a más de 3,000 metros sobre el nivel del mar. En un momento hasta pensamos que estábamos realmente perdidos por los estrechos senderos en los que nos desplazábamos sin ninguna compañía más que la de la naturaleza que, a decir verdad, nos agradó a plenitud.

Después de un largo andar y bien bajadas las montañas, dimos con un pueblo muy encantador de apellido Cervera de Pisuerga, donde tenían un parador del mismo nombre en el que procedimos a restaurarnos como la situación lo requería y lo ameritaba... y con carácter de urgencia.

Verdejo para abrirnos el gaznate, que se acompañó unas tortitas de patatas sobre crujiente baguette campesino.

De picar, un pulpo dispuesto en forma oval y consecutiva, que va gratinado con un alioli muy suave y pintado con pimentón molido de La Vera, y picotón sobre un cremoso de papa blanca (no viene a ser un puré) de un sabor espectacular: tienen que hacerlo en casa de todas maneras!

De almorzar pedimos verduras naturales a la parrilla con aceite VE. Flor pidió unas carrilleras de ternera estofadas al vino tinto de la Ribera del Duero y ciruelas pasas (guindones); yo un guiso de garbanzos (pequeños, mantecosos, cocidos a la perfección) con bacalao y espinacas (que todos me gorrearon); un solomillo de centro de ternera con salsa de foie y trufas, que pidió Michelle, y un lomo de ciervo marinado en miel de brezo y vino tinto con una muy agradable salsa de pasas, panceta y manzana reineta, de lo que dio cuenta el maestro y guía Manolete.

Realmente muy agradable esta cocina palentina de montaña. Valió la pena haber parado. Se los recomiendo altamente. Además está al costado de centros de ski de montaña, por si vienen en el invierno.

Ya restaurados procedimos camino hacia León, donde teníamos alojamiento pactado en el famoso Parador de León en la plaza San Marcos y donde nos quedaríamos alojados para disfrutar de este magnífico e histórico hotel y de la no menos famosa ciudad que les reseñaré.

Nuestro Hotel en León
Plaza San Marcos 7, León 24000, León
(Precio por habitación doble: €120)

Monasterio-Hospital del sXVI con fachada plateresca, se empezó a construir hacia el año 1515.

El Monasterio de San Marcos, cuya construcción comienza en el siglo XVI, sucede a otro del siglo XII de tiempos de Alfonso VII. Orozco, Juan de Badajoz, Juni y su escuela eternizaron en piedra y madera un ayer en el que se puede percibir la fuerza de su legado, lo que combinado con obras de Vela Zanetti, Lucio Muñoz y Vaquero Turcio, entre otros, hace de este Parador un museo viviente. En el restaurante se pueden degustar especialidades como el cocido maragato, botillo, cecina curada o las típicas ancas de rana.

Las campanas aún resuenan y, lo que es más Importante, se escuchan. León, de cara a la montaña, de espalda a la meseta. León, de frente a la meseta, de envés al mar, paso obligado en la ruta romana Italia–Hispania, unión de los caminos Astorga–Tarragona y Astorga–Burdeos, referencia continua en el Camino de Santiago y lugar estratégico en la Ruta de la Plata.

Infinito en sus cruces, infinito en su vida. Su acta de natalicio, fechada el 10 de junio del año 68, se conserva en piedra en el Museo de San Isidoro. Asentada sobre los 830 metros – la Catedral, el punto más alto de León se alza en la cota de 838 metros de altitud, la estación de ferrocarril, junto al río, el más bajo, a 823 metros – la montaña central del norte es visible desde el propio centro; suaves lomas – las de la Candamia – hacia el este; cuestas de Trobajo del Camino, por poniente, y al sur tierra de meseta y páramo, llanura de huertas y legumbres, veredas de ríos y chopos.

“Tuvo 24 reyes
antes que Castilla leyes”

De origen romano, fundada con la creación de la Legión VII, un campamento militar sobre un rectángulo de 20 hectáreas de superficie que posteriormente se fortificó, al amparo de la confluencia de los ríos Bernesga y Torío. Una génesis, hoy en cuestión, por los recientes descubrimientos arqueológicos bajo la actual calle Cascalería, en los que se atisba un doble muro de 19 metros con línea curvada – lo que podría ser un edificio circular – y algunas cabañas que confirmarían el establecimiento de una población anterior a la época romana. Pero, tiempo al tiempo. Los siglos posteriores al asentamiento de la milicia únicamente ofrecen difuminadas informaciones. Los sellos y señales de la Legión desaparecen a finales del siglo III. Los Godos y otros pueblos conquistan la ciudad una y otra vez. A partir de la invasión árabe los hechos son más conocidos. Toma y reconquista por parte del rey asturiano Alfonso I, que la convierte, nuevamente, en ciudad militar por su carácter fronterizo. Guerras, repoblaciones, contraataques e, incluso, el abandono de la población – a mitad del IX – anteceden al gran momento en el que Ordoño II fija la capitalidad de la Corte de León.

Surgen barrios de artesanos en respuesta al Camino de Santiago, se consagra el templo románico de San Isidoro (trayendo desde Sevilla el cuerpo de tan celebrado Obispo), Alfonso VII es coronado Emperador y, en 1188, Alfonso IX celebra las primeras Cortes Democráticas europeas. Participan nobles, la Curia y representantes de los ciudadanos: los denominados “omes buenos". Es aquí, en León, donde Fernando III recibe las dos Coronas, las de León y Castilla, en 1230. Comienza la construcción de la Catedral sobre las antiguas termas romanas convertidas en palacio real. Se amplía la muralla, y con ella, la ciudad, en los siglos posteriores.

Sobre la gastronomía de León: es como adentrarse en una despensa rica, variada, que huele a tradición pero que también evidencia gusto a modernidad e innovación. León tiene el mayor número de marcas de calidad (denominaciones de origen). Como provincia es famosa por sus embutidos (chorizos), su carne curada (cecina, considerada como de las mejores de España), su morcilla (que tiene la particularidad que se puede untar como si fuera mantequilla!!!). Sus quesos de cabras, vacas y ovejas - alimentadas con los mejores pastos - nos regalan el reconocido queso de Valdeón (azul), que se prepara en una pequeña fábrica enclavada en medio de los picos de Europa; sus huertas nos dan el pimiento de Fresno de la Vega, el poro de Sahagún, los tomates de Mansilla de las Mulas, sus legumbres famosas como la lenteja pardina, las alubias (destacan por su suavidad y textura), el garbanzo pico-pardal pequeño y mantecoso (imprescindible en el famoso cocido de maragato), sus frutos (como la manzana reineta que acompaña muy bien a la morcilla, como dos polos que se atraen), sus uvas blancas y prietas (como la berciana y la picudo), y sus postres (la palma de hojaldres, lasa mantecadas y chocolates) cierran estas principales propuestas a las que habría que agregar las truchas y setas autóctonas de sus montes.

Una vez descansado - ya que el viaje fue largo - nos fuimos a dar una vuelta por la ciudad donde, previo tapeo sencillo y un par de bajativos locales, dimos por concluida la presente jornada.

Amaneció soleado y dispusimos la mañana para conocer a fondo el hotel, la catedral y su claustros, sus calles adyacentes llenas de historias por contarnos, el casco viejo, la famosa Casa Botines (diseñada nada menos que por Gaudí), sus tiendas de recuerdos y de exquisiteces, donde compramos chorizos, la morcilla de untar en potes de vidrio, los sacos de a kilo de polvo de pimentón, los licores locales (como el de higos), entre otros tesoros que fuimos guardando en la maleta antes de partir hacia Santiago de Compostela, nuestro siguiente destino, en la provincia de Galicia a la cual le tenía ganas desde hace rato, para degustar in situ sus mariscos (como el famosísimo pulpo a feira), el albariño (vino blanco de la ribeira de Rías Baixas), entre otros manjares por venir.

Dejo para el final de esta crónica la siguiente reflexión:

Solo hay una cosa que pesa más que la calidad frente a la cantidad: la calidad en cantidad.

Buen apetito!!!!!

lunes, 6 de junio de 2011

Bilbao - Santander

Después del desayuno en el María Cristina, partimos hacia Santander, municipio español y ciudad portuaria capital de dicho municipio, en Cantabria, en la costa norte de la Península Ibérica. El municipio de Santander limita con los de Santa Cruz de Bezana y Camargo, y con el Mar Cantábrico por el norte, además de cerrar por el sur la bahía homónima.

Como estábamos en dos camionetas, nosotros partimos dirección Bilbao los cuatro, mientras que los Caprile y los Azambuja se fueron a almorzar a un restaurante de nombre El Kano, en calle de Herrerieta 2, en Getaria, catalogado como el santuario de las cocochas o cachetes de Merluza del País Vasco... Por supuesto también tienen pescados de gran factura, según nos relataron nuestros amigos comensales y compañeros de viaje, que llegaron muy contentos y satisfechos de este buen restaurante regentado por una familia muy entendida en todo lo que se relaciona con el mar y sus tesoros.

La villa de Bilbao (en euskera también Bilbo), es una localidad y municipio español situado en el norte del país, capital de la provincia y territorio histórico de Vizcaya, en la comunidad autónoma del País Vasco.

Desde su fundación, a comienzos del siglo XIV, fue un enclave comercial que gozó de particular importancia en la cornisa cantábrica gracias a su actividad portuaria que se basaba principalmente en la exportación de la lana procedente de Castilla y en menor medida del hierro extraído de las canteras vizcaínas.

En la actualidad es una pujante ciudad de servicios,9 que se encuentra en un proceso de revitalización estética, social y económica liderado por el simbólico Museo Guggenheim Bilbao.

El 19 de mayo de 2010 la ciudad de Bilbao fue reconocida con el premio Lee Kuan Yew World City Prize, otorgado por la ciudad estado de Singapur, en colaboración con la Academia Nobel sueca. Considerado el Nobel de las ciudades, fue entregado el 29 de junio de 2010.

Ni bien llegados, nos dirigimos al Museo Guggenheim que es un imperdible; obra del arquitecto americano Frank O. Gehry, constituye un magnífico ejemplo de la arquitectura más vanguardista del siglo XX. El edificio representa en sí un hito arquitectónico por su diseño innovador y conforma un seductor telón de fondo para la exhibición de arte contemporáneo. Les paso el link www.guggenheim-bilbao.es

Dentro del museo hay un restaurante que lo maneja Martín Berasategui, con varios menús de degustación de precio muy cómodo: el de €23 se llama Sabor y Naturaleza y se compone de huevos a baja temperatura con una sopa de cebolla roja y panecillos crocantes, unas albóndigas de bacalao en salsa vizcaína, de ahí unas carrilleras de cerdo ibérico glaseadas con puré de apio-nabo-vainilla, para terminar con un bizcocho ligero de chocolate, mousse de café y crema helada de miel.

El segundo - de nombre Bistrot y de €18.40 - tiene para escoger entre entradas: unos puerros confitados en su jugo con patata cascada, o un huevo como el del menú anterior, o una berenjena asada con champiñones y salsa de tomate y apio, o una ensalada de roast beef de ternera con pimientos morrones, albahaca y mezclum.

Como fondos, se puede escoger entre la albóndiga de bacalao (como el menú anterior); o un tomatito relleno de chipirón con risotto de sepia, crema de idiazábal y cebollino; o un pavo asado glaseado con maracuyá sobre lecho de berza y panceta; o la carrillera de cerdo del menú anterior.

Como postres, para escoger entre un flan de naranja y flor de azahar con queso helado, o un plum-cake de pera y vainilla con helado de chocolate, o un pastel de arroz cremoso de canela con helado, o el bizcocho del otro menú.

Ambos menús incluyen agua, copa de vino y pan artesano. Les recomiendo reservar por Internet o llamando al museo; si no, es imposible entrar: es pequeño y muy solicitado (si no, pregúntennos!).

Para picar mientras esperan pueden ordenar unas tapas de queso de cabra, una pulga de bonito, tortilla de papas con cebolla, un burrito de bacalao y un sánguche llamado el Trifásico (si tienen curiosidad de saber cómo es, me escriben). De tomar: Rueda bien frío.

Terminada la visita y con paseo de rigor por la ciudad (muy bonita y elegante), partimos rumbo a Santander, donde habíamos reservado el Hotel Real.

Un impresionante edificio estilo “palace” construido en 1917, situado sobre una colina que domina la bahía de Santander y rodeado de su propio parque. En la mejor y más tranquila zona residencial de la ciudad, entre el centro y El Sardinero. A escasos minutos de las playas y del Casino, cerca del Palacio de La Magdalena y de los Palacios de Festivales, Congresos y Exposiciones.

Totalmente renovado, cuenta con 123 habitaciones amplias y luminosas, todas ellas exteriores y dotadas de aire acondicionado, teléfono directo con extensión en el cuarto de baño, minibar, caja fuerte, hilo musical, TV con canales internacionales, servicio a la habitación 24 horas con albornoz y secador de pelo...

Que tal hotel!!! De precio normal para la categoría: US$300.00 la noche, incluye el desayuno. Previo descanso y reparadora siesta, nos fuimos de tapeo al casco viejo donde yo tenía varios datos. Para comenzar, recalamos donde las Hijas de Florencio, dirección 23 Paseo de Pereda, donde dimos cuenta de unas tostas de anchoas con pimientos, otras iguales pero de bonito, unas rabas fritas a la romana y una butifarra blanca (morcilla). Seguimos camino a otro dato que teníamos de nombre Catavinos, o el paraíso del foie, donde pedimos una tosta de solomillo con foie, unos huevos trufados con setas perrechico y un bacalao con aceite VE, más copas de vinos. La cuenta no pasó los €35 por los cuatro. Este sitio altamente recomendable queda en Marcelino Sanz de Sautuola 4. Como estábamos satisfechos, nos dirigimos solo a curiosear el tercer recomendado de la noche, de apellido Casa Ajero, con partida de nacimiento en esquina de calle Daoiz y Velarde. Allí nos arrimamos unos digestivos para hacer, como su nombre indica, digestión. Para culminar el periplo con el cuarto elegido (de casualidad), de nombre DESUR, con partida de nacimiento en Hernán Cortez 47 www.diasdesur.es , que resultó una experiencia increíble que les contaré a continuación.

Para comenzar, el sitio es de mucha onda: una mezcla, de bar con DJ, barra de tapas y restaurante, todo a la vez: un nuevo concepto que trataré de describir de la siguiente manera:

Es un proyecto hecho realidad con un concepto innovador: servir la ternera ecológica de Cantabria, para lo cual se juntaron con nueve ganaderos que creyeron en ellos. Es una cocina con mimo, con sentido ecológico y con alma de comercio justo, donde los entrecotes y churrascos parecen mantequilla, las hamburguesas increíblemente jugosas y los guisos tan melosos que de repente te paras, reflexionas y te das cuenta que sin este proyecto hecho realidad de la ternera ecológica todo hubiera sido mucho más soso y aburrido. Ahora, en este lugar todo es más interesante, entretenido y divertido. Lo mismo han hecho con el pescado: han reivindicado el de la lonja de Santander, buscando los sabores de cuando uno era pequeño, con pescados como el jargo saltarín, meros de desfile de modelos, lubinas de las guapas, sardas llenas de omega 3, bonitos bonitos de verdad, rapes de tripa negra que asustan, merluzas de las de antes, calamares a los que solo les falta la cebolla, rabas de pota casi crujientes, machotes que te impresionan y salmonetes de roca con sabor a mar.

Comencé por la Macfoie con cebolla caramelizada (perteneciente a una nueva colección de invierno de hamburguesas ecológicas), que acompaña a otra de nombre Makibérica. Te las sirven en tamaño normal o en mini para tapear, acompañadas de papas peladas a mano y fritas en aceite de oliva. También hay otras de nombres muy divertidos, como la pasiega y viajera (en pan de leña, queso Divirin - que es un queso ganador del premio mundial en Londres - setas, cebolla confitada, tocino crujiente y mayonesa con mostaza Colman), la de Ampuero (con aires sicilianos), la Lebaniega (queso de cabra, manzanas, pasas, piñones, arúgula, mermelada de arándanos), la Francesa, la Italiana, la Suiza y la Inglesa (que sorprende con cheddar de naranja, canónigos y aros de cebolla). Quiero resaltar que este sitio no es una hamburguesería, por si acaso lo estén pensando. Esto que les he relatado es una parte de su extensa propuesta, Que les voy a resumir.

Del Norte: anchoas, croquetas, huevos estrellados con foie, mejillones, quesos.

Del Sur: huevos estrellados con jamón ibérico, verduras diversas, rabas, patatas bravas, tortillas y el famoso salmorejo cordobés.

Del Este: samosas, rollitos, gyozas japonesas, pankos, pinchitos Marrakech.

Del Oeste: quesadillas, papas pasiegas, ensaladas diversas, pastas sabrosas como el pad thai, cous-cous de cordero, salteados indios-malayos de langostinos y rape, o unos noodles Singapur y Kok Leong: un clásico de esos lares.

Nosotros, entre algunos de los discretos platos descritos, pedimos mejillones con crema picantosa, un rape negro en tranchas, tiras de ternera ecológica estilo puerto chico (que estaban de buenas!), mucho vino y muchos orujos que nos cayeron muy bien.

Acá nos pasó algo muy curioso: llamamos al mozo para que nos informara sobre si un plato llevaba semillas de cardamomo en su preparación, a lo que se acercó el dueño preocupado por una posible alergia, la cual le descartamos inmediatamente para pasar a una agradable conversación y, en medio de la misma, darnos cuenta que ambos pertenecíamos a la misma escuela en Suiza (en diferentes años). En resumen, ambos ex-alumnos, lo que cambió el escenario de amistad: la pasamos todos genial, con cuenta convidada incluida! Y para mejor final, la chica que atendía nuestra mesa resultó ser peruana!

Nos retiramos bien entrada la madrugada con una cita en otro de sus restaurantes (son los más grandes de la ciudad, en locales) para almorzar una chuleta de buey de carreta, que es algo muy raro de conseguir y que Michelle y el que escribe hemos tenido la increíble suerte de probar hace más de diez años en la casa de Ignacio Oyarbide, uno de los grandes de la época de Madrid.

Buenos lugares que les recomiendo de Santander: La Mulata, en la calle de Tetuán; El Serbal, de cocina de autor; El Nuevo Molino, a 15km de la ciudad; La Bombi, en Casimiro Sáenz 15; La Posada del Mar, en Casteluz 19; y El Puerto, en el Arco del Banco Santander, donde almorzamos y nos pegaron un palazo como buenos turistas, ya que dejamos en mano de los mozos el jantar y nos quebraron con porciones de anchoas a €70, con una cigala que nos costó €90, nécoras, croquetas en demasía, salpicones de bogavantes (langostas), barbadas al pil pil, chuletón de buey para el oso como siempre y menestras de verduras, todo regado de verdejo, café y orujos... El monto ¿? No lo voy a decir...

Con este almuerzo y posterior paseo bien prolongado por el casco viejo, las señoras descubrieron el Izaguirre (que es vermut con cáscara de limón y naranja, mucho hielo y amaretto, perfumado con dash final de bitter).

Bueno, después de este periplo nos fuimos a dormir porque al día siguiente partíamos hacia León, a 330 kilómetros de distancia, donde nos aguardaba una nueva aventura que compartir.

Buen Apetito!!!

miércoles, 1 de junio de 2011

Donostia - San Sebastián



Previa escala en Biarritz, les paso una info: era conocido desde el S.XI como un pueblo pesquero de ballenas, hasta que en 1843 Víctor Hugo lo descubrió. Ha sido el centro de cita de la nobleza europea desde que en 1854 el Emperador Napoleón III y su esposa, la española Eugenia de Montijo, construyeron un palacio inmenso. También es la capital del surf, porque vio nacer este deporte en Europa en los años 50.


Sus principales atractivos turísticos son sus playas, el paseo marítimo y el casino. El balneario es el más famoso de la costa francesa.


Llegamos al País Vasco - los orígenes de nuestra familia, así como de muchas otras ya arraigadas por generaciones en el Perú - también llamado Territorio Michelin por los gastrónomos, porque tiene ocho restaurantes que poseen la más grande recompensa gastronómica mundial: las estrellas Michelin. Suman un total de 15 estrellas y dan a la ciudad el primer lugar, pues tienen el más alto porcentaje de chef-estrellas por metro cuadrado en el mundo.


Los nombres de ellos: Arzac, Aquelarre, Martín Berasategui en Lasarte-Oria (tres estrellas todos); Mugaritz en Errenteria (dos estrellas); Miramon Arbelaitz, Kokotxa, Zuberoa y Alameda completan la lista con una estrella cada uno.


San Sebastián (en euskera Donostia, y oficialmente Donostia-San Sebastián) es una ciudad y un municipio situado en el norte de España, en la costa del Golfo de Vizcaya y a 20 kilómetros de la frontera con Francia. La ciudad es la capital de la provincia de Guipúzcoa, en la comunidad autónoma del País Vasco. 


Sus principales actividades económicas son el comercio y el turismo, y constituye uno de los más famosos destinos turísticos de España. Su paisaje, dominado por la Bahía de La Concha, así como su desarrollo arquitectónico moderno iniciado en la segunda mitad del siglo XIX y que configuró una ciudad de corte francés y aburguesado, propició el desarrollo de la actividad turística a escala europea. 


Todo ello, unido a eventos internacionales como el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, ha dado proyección exterior a la ciudad, a pesar de sus pequeñas dimensiones. Actualmente, San Sebastián es candidata a capital europea de la cultura de 2016.


A lo nuestro; dejémonos de tanta cultura que no es lo mío y regresemos a mi territorio, que es no otro que la buena diversión.
 

Nos alojamos en el hotel María Cristina ( www.hotelmariacristina.com ), que es un sitio histórico dentro del casco antiguo de la ciudad, donde mi amigo portugués y compañero de escuela en Suiza, Manuel de Vasconcelos (quien había sido director del hotel y está actualmente trabajando como Director en el Príncipe de Gales en los Campos Elíseos) nos había conseguido, además de excelentes tarifas, unas suites de cuento con todo lo que podría tener dentro: vino frío esperándome con platón de lo mejor de la repostería del hotel, colonias de regalo y muchas cosas más...


Esa noche comenzaba La Danza de las Tres Estrellas. Ya teníamos reservado el restaurante Arzac en el Alto de Mira Cruz 21, de Juan Mari y Elena Arzac para las 9.30 de la noche y llegamos puntuales a la cita, con el placer!!!


Para comenzar, aperitivos en el bar (varios): copas de vino blanco del País Vasco (llamado Txakolli), un coctel que gustó entre las damas (de vino con amaretto) y un jerez que completó estos previos, para pasar a la mesa que nos tenían reservada en el segundo piso de este restaurante fundado en el año 1857 y en manos de tres generaciones de la misma familia.


El Menú

Abrebocas
Pudín de kabrarroca con kataifi, el primero. Maíz, morcilla e higos, el segundo. Como tercero, anchoas con fresa marinada. Seguimos con arroz amarillo crujiente con hongos; y el último, que fue un humo de jamón con tomate.


Entradas
Cromlech y cebolla con té y café, seguido por otro de bogavante coralino. De ahí, el tercero era una ensalada de tapioca y cítricos (todo crujiente), para terminar con un mejillón y huevo espolvoreado. En este punto ya estábamos todos flipando con el despliegue de sabores, texturas, aromas y colores… además ya Juan Mari se había acercado a darnos la bienvenida, por demás muy calurosa, cuando se enteró de que éramos peruanos.


Los Fondos o Principales
Lenguado con mamia, pan de vino con verduras y un Rape de marea baja con algas rojas como pescado. Te daban la opción de escoger uno; nosotros optamos por los dos. Lo mismo con los de carnes, que consistió en un cordero con romero y cúrcuma con tempura de sésamo negro y espárrago, o un taco de vacuno con resina, molleja y vino de bota, o un pichón asado con maíz y flor de azahar con muslo confitado (este pichón merece el premio de la noche: sublime, increíble... son poco elogio para este plato).


Los Postres
Sopa y chocolate “entre viñedos”, jugando a las canicas de chocolate, fue muy divertido: parecía una caja de tornillos y tuercas. Además, hidromiel y fractal líquido con una piedra de remolacha y pistacho con crujiente de frambuesas.


Los Vinos
Dos Cuesta de Oro como blanco y dos Mágnum de Chobeo 2005 como tinto.

Los Bajativos
Dos botellas de orujo de la Viña Armenteira de Galicia que nos invitaron.

El valor por estar en este paraíso: €500 por pareja, incluído el tip.

Como estábamos embalados nos fuimos al Casino, pero como nadie tenía pasaporte nos regresaron al hotel... para poder seguir soñando con este festín de mamey!!!


Al día siguiente, después de un desayuno frugal y merecedor, partimos a dar una vueltita en el trencito de la ciudad, que por €5 te lleva en un simpático paseo turístico, para recalar todos en una pequeña tapería del casco viejo, donde dieron cuenta de buenas tapas los que no les apetecía ir a almorzar al restaurante de Martin Berasategui (3 estrellas Michelin), donde habíamos reservado para almorzar los Caprile y nosotros, ya que no queríamos perdernos esa experiencia que nos aguardaba y que resultó ser toda una oda a la creatividad que paso a relatar con impaciencia por contarles qué se siente almorzar donde un iluminado de la gastronomía como es Martín el maestro. Ole y ole y ole!!!


En “El Gran Menú Degustación", según sus propias palabras, los abrebocas son distintos de acuerdo al antojo del campo, el mar y las estaciones. Nos propuso dejarnos seducir por los pequeños bocados con los que nos abrió el apetito: fueron seductores, livianos y sobre todo sabrosos. Fue un preámbulo de una buena comida y una mejor sobremesa.

Abrebocas
Salmón Keia ligeramente ahumado con algas, polvo de frutos secos, café y vainilla, y una milhojas de caramelizado de anguilas, foie gras, cebolleta y manzana verde... qué tal paja al paladar!!!

Para seguir en pequeñas raciones...

Entrantes
Una ostra en pepino, fruta ácida, kafir y coco. Unas perlitas de hinojo en crudo, en risotto y emulsionado (qué tal locura!). Siguió con un huevo “gorrotxategui” reposado en una ensalada líquida de tubérculos rojos y carpaccio de papada. Continuó con una ensalada tibia de tuétanos de verdura con marisco, crema de lechuga de caserío y jugo yodado, para terminar con una mamia de algas con un consomé traslúcido de carabinero, que puso la aduana entre las entradas y los platos principales.

Principales
Salmonetes con cristales de escamas comestibles, rabo y jugo de chocolate blanco con algas (esta técnica yo la usamos en Cala para nuestra Chita Escamosa). Finalizan los fondos con un tierno pichón de Araiz hecho en un asador con hueso de pasta fresca cubierta con setas al cebollino y pequeños toques de una crema trufada.

Los Dulces para Terminar
Coco helado con ron caramelizado, lascas de zanahoria y brochado de remolacha, chocolate y miel con café amargo irlandés.


El Vino

Marqués de Riscal Verdejo... Y me olvidaba de otro piqueo que pedimos, que fue un jamón de cerdo de bellota de apelación Capa Negra, de mucho sabor y alcurnia cerdística.

Para finalizar unos buenos orujos blancos que me hicieron olvidar mi chompa finísima que me había comprado en Ralph Laurent en Paris (que ni me importa, ya que salí del paraíso).

Costo para ustedes, mis queridos párvulos, pendejos y pedorros: €330 por pareja, así que ahorren porque lo van a disfrutar.


Después de una merecida siesta de obligación, todo el grupo - que, demás está decirles que somos más que hermanos queridos, no solo por la afinidad mutua sino porque tenemos la apelación de Amistad Sin Fronteras (puta que estoy inspirado hoy!!!), salimos a tapear bajo la batuta de Michelle, gran brújula, maestra y guía de todos nuestros paseos y caminos (aprovecho para reconocerle su gran sentido del paseo, de cariño, de orientación impecable y certera que hace pensar que el GPS está por las huevas en su compañía). ¿Qué haríamos Manolo, Flor y este humilde servidor sin su invalorable consejo, sentido de orientación y, sobre todo, de dónde encontrar las cervezas más heladas durante cualquier travesía que nos propongamos emprender o recorrer? Desde esta humilde crónica quiero rendirle todo mi amor y devoción.


A lo nuestro: recalando en el casco viejo comenzamos con el Txepexa, famoso por sus Anchoas de Alcalá (reconocidos peces del mar Cantábrico, de los que dimos cuenta en varias formas y con buenos verdejos de rigor, para continuar hacia el Gambarra, donde nos regalamos con más vinos, foies con huevos de corral y otros huevos en otras formas de presentación, unos hongos locales de temporada a la plancha y unas rabas en su tinta (el que no sepa qué es raba, que se moleste en entrar al google). Para el final, dejamos al famoso del barrio, de nombre La Cuchara de San Telmo. Allí dimos cuenta de unas orejas de cerdo caramelizadas, carrilleras, rabo de toro y más delicias que no recuerdo a la hora de escribir esta crónica.


Para finalizar, paseamos por el barrio y volvimos a recalar en el casino. Esta vez, con pasaporte en mano, pudimos entrar. Esa noche fue buena para todos, llena de emociones y de ganancias de toda índole!


Acá termina esta crónica sobre esta ciudad. Espero les haya dado placer, al igual que a nosotros. Mañana nos vamos hacia Santander, enclavada en la Bahía del Cantábrico, de la cual les hablaré en aparte.


Buen Apetito!!

A