lunes, 15 de septiembre de 2014

KL: Kuala Lumpur


Capital de la gran Malasia, donde acabamos de llegar desde Yogyakarta con mucha ilusión por conocer y degustar un pequeño sorbo de este nuevo gigante del Sudeste Asiático en tres cortos días.

Arribamos en un corto vuelo de apenas 55 minutos conducido por Air Asia, que se la recomiendo: es una de las más grandes por esta zona del mundo, tiene más de 400 aviones - todos ellos modernos - y la atención es muy buena.

¡Qué tal aeropuerto nos recibió! Recién construido, súper moderno, con hoteles 5 estrellas y un gigantesco mall con cuchumil tiendas conocidas y las por conocer, además de un sinfín de restaurantes de todo nivel como para hacer una pascana previa. Como era de esperarse, todo muy bien señalizado. Llegamos después de unos 15 minutos a la zona de los transportes, donde tienes varias alternativas para desplazarte hasta la ciudad. A nosotros, previo pago de US$ 2.00 al aeropuerto, nos asignaron un taxi–van que puede ser para dos personas o hasta 4, dependiendo de la cantidad de equipaje. Todos tienen taxímetro: calcular unos US$ 50.00 ya que la ciudad está a un poco más de 50 km de distancia.

MO Bar en el Mandarin Oriental

Habíamos elegido alojarnos en el KL MANDARIN ORIENTAL www.mandarinoriental.com y no nos desilusionó. Muy por el contrario, es uno de los mejores hoteles en la ciudad, ubicado al costado de las Torres Petronas, con su complejo de tiendas Suria KLCC Mall. Nos alojaron, gracias a la buena fortuna, en el último piso (30) del hotel, con una vista increíble; la habitación con unos acabados de lujo, dignos de un sultán (en este país hay nueve sultanes). El precio no es importante cuando de placer se trata, pero sí calculen unos US$ 400.00 por habitación de este nivel, con desayuno súper buffet (que más adelante les voy a describir).

Cuando alguien llega por primera vez a Kuala Lumpur tiene la necesidad casi imperiosa de plantarse a los pies de las famosas Torres Petronas. Atraen como un imán. Porque si ya impresionan desde la lejanía, brillando a kilómetros de distancia, de cerca impacta su poderosa verticalidad, erigiéndose como dos agujas gemelas de acero y vidrio que bien parecen una nave espacial a punto de atravesar el cielo de la capital de Malasia. Y aun son más espectaculares iluminadas cuando cae la noche, capaces de mantenerte hipnotizado con la mirada hacia arriba un buen rato, lo que regala momentos fugaces en los que la neblina difumina hermosamente su cumbre. (¡Voy en el segundo Doble Black!).

Las Torres Petronas by Night

Con sus 452 metros de altura, el edificio de 88 plantas conservó el honor de ser el más alto del mundo durante seis años, hasta 2003. Los visitantes pueden subir hasta el piso 86, a 370 metros de altura, pasando antes por la pasarela flexible que une las torres a 170 metros del suelo. Las vistas panorámicas dan buena idea de los contrastes que esconde esta ciudad multiétnica del Sudeste Asiático, con rascacielos ultramodernos y futuristas - en la zona del Triángulo de Oro - que dan sombra a las adyacentes casas tradicionales del barrio de Kampung Baru.

Este paseo lo pueden organizar con el conserje de sus hoteles, como lo hicimos nosotros. La ventaja es que ellos se ocupan de conseguirles los tickets y por un plus se evitarán las colas. A nosotros nos costó US$ 100.00 por pareja, pero se pueden ahorrar a lo mejor la mitad si lo hacen personalmente y forman su cola de colegio bien disciplinados. Depende de ustedes, ya que para nosotros... ¡El tiempo es comida!

Esa primera noche, como tenía que ser, nos dirigimos al Barrio Malayo a degustar comida callejera, exactamente al LOONG KEE. Se encuentra en el centro de la ciudad y aloja más de 200 puestos, entre ambulantes, de cocina al paso y los que aparentan ser pequeños restaurantes muy folclóricos con sus mesas y sillas de plástico pero llenos de aromas imperdibles.

Loong Kee Dry Meat - Kuala Lumpur

Nos atrincheramos en uno de los primeros locales entrando al callejón (el primero de la derecha) donde nos regalamos innumerables brochetas hechas de bambú, con los mejores cadáveres disponibles en ese momento: cefalópodos de diversas índoles; crustáceos de extrañas formas, colores y procedencias; insectos y arácnidos - por supuesto bien crocantes - como grillos, cucarachas martinas, arañas monas como las venezolanas, grillos cantoneses; vegetales; quesos de soya... todo acompañado de la famosa salsa de pescado muy popular por todo el Asia y de buenos ajíes locales bien picantes (como debe ser) que ayudaron a seguir con esta insufrible procesión por otros puestos donde nos comimos uno de los mejores arroz frito del que tenga yo memoria. Fue escoltado por muy buenos dim sum de variados rellenos y formas, que se deslizaron por mi garganta causándome inmensos y lujuriosos placeres terrenales. Un buen par de buenas sopas asiáticas con crujientes verduras terminaron por calmarnos las ansias traídas desde lejanas tierras.

Bak Kee Th'ng: Sopa de Vegetales Chai Sim y Chanchito

Esa noche me dio tremenda pesadilla. Soñé que me había vuelto vegetariano. ¡Imagínense cómo me desperté que no me atreví a volver a dormir!

Por la mañana, un desayuno de lo más franciscano en el hotel, con tan solo unos 120 platos diversos donde se incluían algunas cocinas representativas: la local por delante, la japonesa, la india, la vietnamita, la tailandesa, la indonesia, las occidentales de siempre (bien puestas, con excelentes quesos franceses y los no menos famosos huevos benedictinos). Otras diez formas más de preparaciones de huevo, como los huevos de pato enterrados y curados con té negro (que son un manjar a no perderse, si saben de lo que estoy hablando), frutas, leches cuajadas, excelentes panes (todos llenos de calorías) y buen café vietnamita. Estas primeras horas de la mañana hicieron que saliéramos todos del hotel con muy buen ánimo para irnos a las Torres Petronas, al tour que habíamos reservado y que ya les comenté al principio de esta crónica. Solo voy a agregar que es un Must. No pueden dejar de hacerlo en cuanto lleguen a la ciudad.

Como nos dio hambre, nos dirigimos al mall de las Petronas (que es parte de este complejo y que incluye casi nuestro hotel) para pasearlo y escoger entre las innumerables opciones de restaurantes repartidos por los cuatro pisos ovalados de este mall. Ojo que no me estoy refiriendo al patio de comidas que es la locura, no solo por las opciones de locales que son bastantes sino también por la oferta de platos de muchas cocinas diferentes. Todas te las preparan delante de ti, no como e nuestros patios de comidas en que la gran mayoría lleva la comida preparada y muchas veces congelada.

Cola en la Entrada de Madam Kwan's

Nosotros optamos por uno que se llama MADAM KWAN'S, que es una cadena de restaurantes muy famosa por estos lares. Arrancamos el mundial con un surtido de bolas de pescados al estilo original de lobak, unas samosas de camarones exquisitas, un curry laska (sopa picante marina), lemak (curry con cordero), un par de mojitos de lemongrass: todo por la módica suma de más o menos US$ 35.00 para dos personas. Muy cómodo considerando dónde estábamos sentados.

De este mall les puedo recomendar el BUMBU DESA (que es uno de los mejores de Indonesia), el GUIA (alta cocina japonesa), el GERAI 3 (de cocina coreana) y el NASI PADANG (el mejor, a mi juicio, en el patio de comidas).

Nasi Lemak de Madam Kuan's

Esa misma tarde antes de retirarnos a descansar optamos por unos previos en el sauna-masaje y la piscina del hotel. Fue de película: primero porque en el sauna tienes de todo para pasarla bien, con excelentes facilidades; y en la piscina, además de los sofás bien puestos, nos hicieron a todos masajes ¡gratis! Mientras recibíamos los masajes nos pasaban canapés de cortesía (como uvas congeladas, entre otros engreimientos dignos de la categoría de este establecimiento).

Esa noche, para seguir con este tremendo calvario y por recomendación de nuestro buen amigo el conserje indio del hotel, nos fuimos a cenar al restaurante BIJAN de fina cocina malaya (No.3 Jalan Ceylon 50200 Kuala Lumpur, www.bijanrestaurant.com o el de su manager Mohd Zaki Bin Saat e.saki@bijanrestaurant.com).

Comedor Exterior del Bijan

De aperitivos, los clásicos de siempre: malta escocesa, gin y vodka de rigor. De entrantes pedimos los recomendados por el local: danging bungkus kukus, que es un delicado panqueque relleno de carne y cocido en hojas de lotus (tipo tamal)... Los mejores que hemos comido, ¡qué tal entrada! Algo tendremos que hacer para repetirla en Lima. Cucur lidang, que son crujientes colas de langostinos fritas, con una salsa de ajíes malayos. Pulut kuning serunding, que es arroz glutinoso saborizado al cardamomo, con pescado seco salado y coco rallado. Además, tres tipos de arroz: el nasi putih, que es el jazmín hervido; el lemak, que se cuece en leche de coco; y el minyak, que es picante y lleva frutas confitadas. Para estos arroces se ordenó pucuk paku goreng belacan, que son espinacas salteadas con camarones secos y salsa belacan. Kailan ikan masin, que es parecido al otro pero es pescado fermentado. Ikan merah percik, que es mero cocido con jengibre y salsa picante de coco. La estrella de la casa: rendang kambing, que es espalda de cordero infusionado en hierbas y cocido lentamente en leche de coco. Así como lo leen: ¡plato digno del Mejor Rey!

Rendang Kambing del Bijan


Danging Bungkus Kukus del Bijan

11 platos entre entradas y principales, 2 postres, 8 vodkas, 2 maltas, agua y café por la suma de US$ 260.00 para tres parejas. Muy bueno. No dejen de venir.

Esa noche había un festival de música de escuelas (colegios) a nivel nacional en una calle muy cerca de nuestro hotel. Fue la cereza que coronó la torta de ese día. Qué mejor final que disfrutar de los coloridos disfraces multicolores acompañados de exóticas danzas.

Al día siguiente contratamos a través del hotel un city tour de medio día por la ciudad, en coche privado con guía de habla hispana, so costo de US$ 250.00 por los seis (porque lo hicimos a último momento y por intermedio del hotel).

Templo Hindú en las Cuevas de Batu

Este paseo incluyó el Mercado Central (donde se concentran las artesanías auténticas malayas), el lago Simfoni (que tiene 10,000 metros cuadrados y unos hermosos jardines), paseo por la plaza Merdeka (que es la plaza de la Independencia). Parada en: Cuevas de Batu. Aquí tienes que subir casi 300 escalones para acceder a un templo hindú construido en unas cuevas de más de 400 millones de años y que también tiene una estatua en la entrada, de 42.7 metros, llamada Lord Murugan. En este sitio tengan mucho cuidado con los monos, sobre todo si cargan agua o comida, ya que se pueden poner agresivos. Parada en: Istana Negara. Es la residencia oficial del Rey de Malasia, que es elegido entre los nueve sultanes que tiene este país, y es quien ejerce por un periodo de cinco años (me parece) y es luego remplazado por otro de ellos.

Mercado Central de Kuala Lumpur

Terminamos en el Central Market, donde podrán comprar unas buenas alfombras de seda si saben bien negociar. Hay de todo precio pero, para que se den una idea, una de US$ 8,000 de precio inicial podrán embarcarla a Lima por unos US$ 3,000 incluido el flete.

Después de otros menesteres espirituales y sobre todo muy profundos, por la noche nos dirigimos al restaurante CASBAH (que se encuentra en nuestro hotel) para asistir a una cena molecular dirigida y cocinada por el ranqueado Michelin Stars Jeff Ramsey, que es un cocinero que ha pasado sus últimos 18 años cocinando entre Tokio y América. Nos ofreció un menú de 20 pasos que les relataré.

Comenzamos con unos cinco abrebocas: Edible Mai (piña en compresa aromatizada), Tai Karepan (un bun locazo con curry japonés), Caesar Salad (criogenizada en un brioche), Steak and Potato (mousse de papa con confit de cebollas), Golden Carrot (con una mermelada de azafrán).

Como principales: Amberjack Apple (sashimi y shizo), Sliced Crab (de cáscara suave con mango y culantro), 196 Tempura (nitrógeno flakes), Buerdock (y zanahoria), Duck Duck Goose (confit, crispy y foie gras), Mushrooms and the Earth (espárragos blancos, tierra de shitake y embers), Yellowtail Grape Wheatberry (atún con vino y betarraga), Samgyetang 4 Hour Abalone (con trufa negra y bulbo de lily), Roast Lamb Very Juicy (con zatar yogurt), Clam Miso Soup (molecular).

Como postres: Puffing Passion (DIY Tobaco Free Smoke), Blueberries with Laurel (mousse, hielo de bay y lavanda), Truffle and Truffle (70% chocolate y trufa negra ganache), New NY Cheesecake (un clásico pero diferente), Jazmin Gum (paté de té de jazmín), Matcha Marshmallows (té verde en polvo y marshmallows).

Casbah

El menú estuvo increíble. La pasamos bomba en un ambiente ecléctico. La cena muy buena, muy moderna y nos gustó tanto que he acordado con Jeff para que venga a Lima para un festival en Cala en agosto próximo. Así que... ¡prepárense!

US$ 150.00 por persona, incluyendo un par de tragos para una estupenda noche en KL.

Terminamos la noche paseando por la ciudad a la que volveremos a la primera oportunidad que tengamos.

Les paso algunas recomendaciones: si tienen varios días de estadía, no dejen de ir a PUTRUJAYA, que queda a 25 km y es donde se está construyendo una ciudad futurista; CAMERON HIGHLANDS, para apreciar la campiña y las granjas de miel de abeja, asi como las plantaciones de té; LANGKAWI, para apreciar sus playas y su isla duty free; MOUNT KINABALU, patrimonio de la Unesco; MALACCA, legado de los holandeses y puerto importante; SIPADAN, en la costa este de Sabah (uno de los mejores lugares del mundo para bucear); TAMAN NEGARA, que es uno de los más complejos y ricos ecosistemas, reino del tigre malayo, de los rinocerontes, elefantes y macacos.

Sobre restaurantes: El BIJAN, donde cenamos; TANZINI, www.tanzini.com.my; VIEU (tremendo roof bar); BUNGA EMAS, www.theroyalechulan.com/bungaemasrestaurant (muy buena cocina malaya); ENAK KL, www.enakkl.com; FIVE SENSES (cocina china en el Westin KL Hotel), www.westindining.com.my; JP TERES (cocina malaya), www.kualalumpur.grand,hyatt.com; PISCO BAR (español–peruano), www.piscobarkl.com.

Tanzini

Bueno, mis queridos y fieles amigos y compañeros virtuales de mis relatos viajeros: no da para más esta crónica, ya que mañana nuestro próximo destino será HO CHI MINH, VIETNAM, que será materia de otra historia con mucho sabor. Nos vamos con recuerdos y aromas que estoy seguro de que cada uno de mis compañeros de viaje mantendrá en su memoria atesorados.

¡Buen Apetito!

BUDA ALFREDO


martes, 9 de septiembre de 2014

Yogyakarta: La Ciudad de los Templos


Partimos en un vuelo muy tempranero de Air Asia a esta ciudad distante a una hora de vuelo para conocer los templos de Prambanan y de Borobudur, que son uno del siglo IX y el otro del siglo VIII, uno hinduista y el otro budista, ambos Patrimonio de la Humanidad y maravillas del mundo que vale mil veces la pena visitar. Sin lugar a dudas la mejor experiencia que hemos tenido: recorrerlos e imaginar estas civilizaciones y sentirnos orgullosos de que en el Perú tenemos algo similar.

Estupas en lo Alto de Borobudur

Por la web contratamos un servicio de guía privado. Se llama Zunam y nos recogió en el aeropuerto con dos transportes; uno se llevó el equipaje al hotel y el segundo, con nosotros, nos brindó tres recorridos: el primero a Prambanan, que es el más grande templo hindú en el sudeste asiático, dedicado a los dioses Brahma, Shivá y Visnú. Está situado frente al volcán Merapi, que les dejará sin aliento el solo contemplarlo. El conjunto está ubicado a unos 18 km al este de Yogyakarta y fue construido durante el siglo IX bajo la dinastía Sanjaya del primer Reino de Mataram, en la región de Java Central. El segundo templo, Borobudur, es budista y los dejará anonadados al recorrer su estructura; dejarán el aliento, pero serán perdonados por todos los pecados de gula que habréis cometido en vuestras vidas pasadas; os lo aseguro, como que me llamo Alfredo Más Arroz.

Es un paseo de todo el día. Les tomará casi diez horas con una visita intermedia al Palacio del Sultán, donde fuimos recibidos de acuerdo a la dinastía y abolengo que poseemos, previa coordinación con protocolo de la cancillería peruana que se encargó de que se nos rindieran los honores correspondientes por ser de linaje Inca y descendientes directos del primer monarca Más Arroz el Glotón Amo y Señor del Tiradito Alfresco con Camote Glaseado. En este palacio trabajan 4,000 empleados para mantener la joyita de casa del Sultán... ¿¡Qué les parece!? Con entradas, transfer y los tours, pagamos 225 euros por 6 personas con una parada en un restaurante local en el que dimos cuenta de varios platos que compartimos entre todos: camarones con curry rojo, ancas de rana, cangrejos suaves con chili, Nasi Goreng, Laksa (sopa tradicional indonesia, picante), bolas de jibia apanadas, arroz frito de tres sabores, pescado con lichi y no sé qué más que no llego a recordar. Con cervezas para todos salió la cuenta US$.150.00 por 6 personas, bien comidos y totalmente satisfechos.

Prambanan

Nos depositaron en el Hotel Phoenix, que habíamos elegido para quedarnos esa noche (ya que partíamos al día siguiente a Kuala Lumpur). Les comento que todos quedamos maravillados por la atención de este hotel de pueblo. Pocas veces hemos sido atendidos con tal prontitud, amabilidad y con todas las cosas buenas y bacanes que se les puedan ocurrir.

Al principio te confunde cuando entras al hotel, ya que imaginas un hotel pintoresco y extravagante, pero cuando empiezas a entrar te vas dando cuenta de que estás ingresando al cuento de las mil y una noches: todo lleno de detalles y finezas.

Las habitaciones, bastante buenas, con todas las comodidades y más en el caso nuestro después de haber estado recorriendo las ruinas de la ciudad por casi diez horas con 33 grados de calor. Ni bien entramos, caímos totalmente exhaustos a pesar de que habíamos quedado en encontrarnos en la piscina para vacilar.

Nos volvimos a ver las caras todos en el desayuno del hotel, que tiene 150 platos de diferentes tipos de alimentos; algo fuera de serie. En un lado había, como parte del desayuno, dos naturistas que te iban preparando brebajes de acuerdo a tus problemas físicos o si querías bajar tu colesterol o para adelgazar, etc.

Una vez terminado este opíparo y probablemente irrepetible buffet de mañana, nos dirigimos al aeropuerto para tomar un corto vuelo de dos horas con destino a Kuala Lumpur, conocida como KL, capital de Malasia, tierra de las torres Petronas, donde nuestra moneda será el Ringgit, hablaremos Bahasa Malaysia, viviremos un paraíso de buen comer, un clima todo el año de 32 grados... Y que será materia de otra crónica.


Bali nos dejó una sensación de no haberla podido descubrir. Solo nos mostró una pequeña parte, como diciéndonos "si me quieren ver de verdad tendrán que volver, y no por los cinco días que vinieron ya que no me han conocido, solo seré un grato recuerdo que pronto se desvanecerá". 


¡Buen apetito!

jueves, 4 de septiembre de 2014

La Isla de los Dioses: Bali.


Bali, la joya de Indonesia, es una isla por partida doble. En primer lugar, porque su territorio está rodeado de océano por todas partes, encajonado entre Java y Lombok, en el archipiélago de la Sonda. Y después, porque en un "bosque" de 13.000 ínsulas donde la religión mayoritaria es el Islam, su fe principal es el hinduismo.

Con su forma de pez panzudo - como los que los buceadores pueden admirar en sus arrecifes coralinos - Bali tiene la extensión de Cantabria y menos de cuatro millones de habitantes. Es decir, moverse por la isla es sencillo y cualquier desplazamiento de un extremo a otro se completa en apenas tres horas por sus razonablemente buenas carreteras. De ahí que sea recomendable apenas aterrizar en Denpasar, la capital, lanzarse a recorrer esta perla volcánica.

Mapa de Bali

En cuanto salga de la ciudad, el visitante comprobará que Bali es un enorme jardín cultivado donde los campos de arroz, ubicuos, refulgen como esmeraldas. Las ordenadas cuadrículas aprovechan cualquier resquicio de tierra para, escoltadas por elegantes palmeras cocoteras, convertirse en granero y postal de una isla ensimismada en su interior. Los extranjeros llegan a menudo a ella seducidos por la costa. Los balineses, en cambio, se acercan al mar solo acuciados por la necesidad y siempre con reticencia...

¡Qué buena introducción! ¿Les gustó? Espero que sí. 

Arribamos a la isla en un vuelo muy simpático de Indonesia Garuda Airlines: muy buen avión, vuelo super corto desde Singapur (de dos horas y poco), 30 kilos autorizados de peso de equipaje (no de cuerpos, que estamos empezando a ponernos como modelitos latinos que somos, como diría mi compadre Melcochita: ¡todo cachete brother!).

En el aeropuerto nos esperaba una camioneta–van Transfer que nos había enviado nuestra amiga Yuli de relaciones públicas del Hotel Meliá, quien la había contratado por una tarifa de US$ 20.00 para cuatro personas (un regalo).

Nuestra parada se dio a los 25 minutos, llegando al Gran Meliá Nusa Dúa Bali - que es un tremendo complejo hotelero en una de las más bonitas playas de la isla - hotel que tiene más de 500 habitaciones, 10 suites The Level (cada una con piscina y mayordomo privado) que es donde habíamos reservado y 10 Garden Villas (que son como nuestras suites pero para familias).

Vista de Nuestro Gran Meliá Nusa Dua de Bali

Nuestro check-in se dio en un ambiente privado al cual teníamos acceso por nuestra condición de huéspedes LEVEL. Ya se imaginarán: ¡a la media hora ya los habíamos dejado sin vodka! Qué tal vacilón ese check-in: la pasamos de pm.

Esa noche, después de planificar para el día siguiente un paseo chévere que les relataré más adelante, nos fuimos a cenar al restaurante Lotus en el que opíparamente dimos cuenta de unos cangrejos en salsa suave de ostión, amén de un rosario de especialidades balinesas que me dejaron en un santiamén en brazos de Morfeo, más rápido que volando.

Muy temprano por la mañana nos dedicamos a lo que mejor sabemos hacer en estos viajes, vale decir algo de buen ejercicio madrugador para despertar el apeto que siempre está latente, ya que demanda mucho trabajo... si me entienden lo que quiero decir.

Después de huevear y descansar en unas magníficas balinesas frente al mar, con dos mayordomos al pie para cumplir el mínimo deseo que, valga la redundancia, cumplieron sin pestañear, y previos masajes a los que algunos de nosotros no se pudieron resistir, alquilamos tres motos y nos fuimos a la aventura hacia la zona y playa de Kuta. Lo único que no planificamos es que fue una aventura de lo más intrépida, ya que manejar por más de una hora con un millón de motos y carros que se te cruzan por todos lados es misión imposible, literalmente, que logramos realizar pero que no les recomiendo (a menos que hayan recibido algún curso de Fórmula 1 o tengan brevete profesional de alta competencia) y menos dos en cada moto. ¡Es casi suicida!

Kuta Beach

Qué les puedo contar: solo que valió la pena la misión casi suicida. La playa es cuanto puedes esperar de este paraíso. La pasamos estupendamente, sentados esperando el sunset, haciéndonos masajes callejeros que incluyeron peluquería ambulante y buenas cervezas bien heladas Bintang (se las recomiendo, agarra como a la séptima). Ya bien entrada la noche emprendimos el regreso, por supuesto sin la más mínima idea de cómo retornar al hotel (lo mismo que a la ida). En un momento - y ya sorteando varios peligros - se nos perdieron Manolo y Flor, a los que encontramos después de un rato por buena suerte: la una en un taxi y el otro siguiéndola en la moto. Aprovechamos el momento todos para seguirlos hasta puerto seguro.

Esa noche cenamos todos juntos cocina indonesia, con excelente tertulia, matándonos de risa de lo locos que habíamos sido (tal cual opinó nuestra concierge, que solo atinó a comentar: ¡qué aventureros son! (Por no escribir aquí lo que realmente nos dijo cuando nos resondró).

Una Cervecita Bintang

Para la mañana siguiente habíamos contratado - y se los recomiendo, ya que una regla de este viaje es no tomar tours compartidos - un guía privado a la medida y enrumbamos a Ubud.

Ubud es una ciudad del interior de Bali, el punto ideal para visitar toda la isla. Podemos decir que es la ciudad de los artistas, sobre todo de la pintura. Existe un museo de un artista español Antonio Blanco, un Dalí a la balinesa. También existen muchos lugares para poder ver la danza balinesa; te dan folletos en español en los que te explican toda la obra y la representación.

Don Antonio Blanco

Nuestro paseo, además de ver las terrazas de plantaciones de arroz, incluyó un museo de pintura donde dejamos muchos chibilines, y otro de trabajos de madera donde cargamos con varios bellos budas y otros dioses como Ganesha que van a rendir sus favores en el counter de la línea aérea para evitar el sobrepeso... o al menos eso nos dijeron: que eran milagrosos (ya les comentaré). 

Paramos a almorzar en Warung Dewa Malen, en Gianyar. Allí nos regalamos dos Bebek Bengil (patos) que comimos en dos formas: asado y frito, que son las maneras en que los amantes de comer este plumífero consideran el non plus ultra. También sumamos Nasi Goreng, Bebek Goreng y Bare Ikan (que en buen castellano fueron platos típicos de arroz, fideos y rollos de papel de arroz rellenos de langostinos y verduras crujientes). Muy sabrosos. Total de la cuenta: US$ 100.00 por 6 personas, incluyendo cervezas y postre.

Existen también innumerables restaurantes de comida tradicional y de moderna cocina balinesa. Un lugar que les recomiendo - y muy frecuentado - es el Warung Ibu Oka, donde pueden comer el lechón asado estilo balinés. 

Si tienen ganas de gozar de otros buenos restaurantes, para que puedan seguir su ruta sibarita está el Kori y está el Poppies, que es de las mejores opciones aunque el lugar es un poco chic. Este restaurante ha adquirido su fama por la calidad de su comida y sus platos.

Otros que bien valen la pena son los siguientes: Kudeta Restaurante, Kisik (como el apellido de mi querido Ivan, que en paz descanse) que queda en el hotel Ayana, Hong Xing (fusión asiática), Bumbu Nusantara (genuina cocina indonesia), Bebek Bengil (para los amantes del pato), Opera Beach Club (Teppanyaki)... Todos localizados al costado del hotel Meliá Nusa Dua en el Bay Bali Mall.

Poppies

Como actividades hay mucho por hacer: paseos en elefante por US$ 86.00 por mitra y 25 minutos en el Lush Botanical Parlands & Luxury Lodge, o visitar el parque de los monos en Mandala Suci Wenara Wana (Ubud).

Nuevamente esa noche la dedicamos al hotel, a pasarla bien, y contratamos al mismo guía que habíamos utilizado (que se llama Kardi), quien habla español perfecto y nos cobró US$ 60.00 por 10 horas de paseo ¡para irnos al día siguiente a un tour de playas!

Comenzamos la mañana aterrizando en Padang Padang, tremedo paraíso de playa: es una pequeña cala a la que hay que descender desde la pista donde tienes pequeños puestos (chiringuitos) que te alquilan sombrillas y te proveen de cervezas al polo. Todo lo que tienes que hacer es vacilar en un mar cristalino de 25 grados de temperatura o más y no hacer nada salvo que te provoque surfear o hacer paddles (todos cumplimos: yo hasta me corrí una ola de tres metros... en mis sueños, por supuesto, pero todo vale ya que estamos de vacaciones).

Allí nos quedamos como dos horas y media para después proseguir a la siguiente playa de apellido Balangan Beach, donde fue similar salvo que la ola que surfeé ¡tenía cinco metros! Allí almorzamos comida de surfers: pura fibra y harta proteína, para recuperar las energías de tanto remar y tomar hartas olas... o cervezas, ya no recuerdo bien.

Balangan Beach

Esa noche nos citamos todos en Sakura, restaurante japonés en donde dimos rienda suelta a la imaginación. La verdad que cenamos muy bien, todo súper bueno y fresco, a lo que yo adjunté algunos platos de la cocina caliente japo, como el Katsudon (que es el chancho apanado) y lomo Wayuu con curry verde, que fue sublime al igual que los soft shell crabs que redondearon la cena bañados por un sake bien templado.

Qué más les puedo comentar: hemos estado cuatro días en Bali, que realmente es nada para conocer y apreciar en su real magnitud esta isla. Lo normal es dedicarle al menos unos veinte días, pero desgraciadamente tenemos una agenda con más ciudades que nos hace imposible quedarnos. Solo me queda aconsejarles que venir a Bali vale la pena, y quedarse más tiempo. Solo la he lamido, no me la he comido como hubiese querido. Pero como dijo mi amigo el General MacArthur: I SHALL RETURN!!!



Singapur: la Ciudad del León


Mayo 11 en adelante...

Hace un poco más de tres años estábamos todo el grupo de siempre - no sé si en Hong Kong u Oslo - y en una revista del lobby del hotel veo un anuncio de que se estaba inaugurando un magnífico hotel en Singapur: tres torres enormes que se unían en el techo para formar una serpiente o una portentosa embarcación (depende de tu imaginación). En aquella foto se veía una piscina infinita en el techo de este hotel (que miraba a la bahía) y nos dijimos que este iba a ser nuestro destino en algún momento cercano.

El nombre del hotel es MARINA BAY SANDS HOTEL y esa es una de las excusas de este viaje; la otra, como siempre, es nuestra pasión por el disfrute.

Marina Bay Sands Hotel - Diurna

Comenzamos un once de mayo del 2014 partiendo desde Lima en el moderno avión A-340-600 de IBERIA, línea en la que he recalado después de la desilusión de haber efectuado últimamente varios viajes de duración larga con LAN, sin buenos resultados. Ahora estamos usando la Business Plus de IBERIA - ¡oh sorpresa! - qué adelanto de tecnología y comodidad: ¡verdaderamente los asientos se convierten en camas! No como en los aviones de LAN, que no llegan a ponerse horizontales al 100%. La atención espectacular en todo sentido: amabilidad, calidad de su carta de vinos y comida, etc. Me mudo a IBERIA para mis viajes a Europa, al menos por el momento.

Marina Bay Sands Hotel - Nocturna

Después de doce horas arribamos a Barajas, donde nos quedamos una noche para no hacer pesado el viaje. Como habíamos comprado parte de todo este viaje con pasajes en Emirates Airlines en clase Business, nos incluyó el recojo en la ciudad con los remisess de la aerolínea. En el caso nuestro nos enviaron un Audi 8, me cuenta Eduardo que a él le enviaron un Mercedes Benz y un BMW a Manolo y Flor... ¡Ya se empezarán a imaginar lo que será este vuelo!

Como nuestro destino o primera ciudad a visitar era Singapur, hicimos cambio de aviones en Dubái con un total de poco más de 17 horas en dos tramos, incluyendo un par de horas en el aeropuerto de Dubái (que es un tema para desarrollar más adelante, por lo alucinante).

Piscina en el Techo del Marine Bay Sands Hotel

Ambos vuelos de súper lujo; por algo esta aerolínea es considerada entre las dos mejores. No hay palabras para describir el magnífico vuelo, rodeado de gente que se desvive por atenderte en estos aviones ultra modernos y gigantes como el nuevo A380 de dos pisos o el 777-800 que es de características similares. La verdad vale cada dólar que pagas: ¡así de sencillo! Las opciones de sus cocinas de abordo así como la fina selección de su carta de vinos te hacen sentir como si estuvieras en un gran restaurante. También las cabinas privadas de asientod con escritorios son de locura.

Arribamos al aeropuerto de Changi como a las tres de la tarde. Nos esperaban seis remisses. La línea aérea nos había asignado un auto para cada uno, para llevarnos a nuestro destino (que en el caso nuestro era el hotel Marina Bay Sands). ¡Qué tal hotel! Les recomiendo entrar a la web www.marinabaysands.com para que se den una idea de lo que estoy hablando: tres torres con 2,600 habitaciones; más de 60 restaurantes, entre ellos al menos seis de célebres chefs con muchos pergaminos a cuestas y estrellas Michelin; un mall que es parte del complejo con pista de patinaje de hielo y más de 300 tiendas de alto lujo; patio de comidas dedicado a las cocinas malaya, china e india; parada del metro dentro del hotel; un casino considerado el más grande de Asia; entre otras facilidades para los huéspedes y un sinfín de amenidades para que los visitantes la pasen de lo mejor.

Nos alojaron en la Torre 1 piso 42 con una magnífica Habitación Premier a un costo de US$.500.00 (más impuestos), con desayuno incluido. Para el estándar de esta ciudad - que es la más cara de estos lares - estaba bastante razonable. Antes de subir me dirigí donde el concierge, el Sr. Yip Meng Hoe, quien nos ilustró sobre el cómo, cuándo y dónde ir a comer comida callejera en esta ciudad. Entre otros tips también nos consiguió una guía de turismo de habla hispana, a la cual contratamos por tres horas para la mañana siguiente. Ella se llama Ana María (francesa), su teléfono es 91053270, cuesta US$.100.00 por hora y vive en la ciudad desde hace más de 15 años. Vale la pena, ya que te recoge en una van privada y te da un tour a tu medida por la ciudad: incluyó visitas por el mercado local y por los restaurantes donde la gente local asiste, además de las principales atracciones turísticas como la Plaza Raffle, el Cable Car a Sentosa, Little India, Chinatown, etc.

La Pintoresca Little India

Como se imaginarán, estábamos con 13 horas de diferencia horaria más 28 horas de vuelo acumuladas, así que decidimos refrescarnos y descansar un par de horas citándonos en el Ski Bar - lounge de este hotel en el piso 57 - de nombre KU DÉ TA. Por cinco Grey Goose, dos Tiger Bell (cerveza local) y un Virgin Mary nos metieron un sablazo de US$ 160.00 (considerando que no te sirven más de una onza de licor por vaso, que es exactamente la mitad de lo que nosotros tomamos en Lima o en cualquier local occidental).

Ku Dé Ta Skybar
Hay que tener en cuenta que Singapur es conocido por sus altos impuestos a todo lo que signifique lujo o superfluo, así que, mis queridos amigos, no se olviden de empacar sus botánicas desde Lima, más sus chatas para la cartera de las señoras…

Esa noche nos dirigimos al barrio de CHINATOWN, donde nos habían recomendado el Maxwell Center, que no es otra cosa que un mercado-patio de comidas de cocina china callejera, donde hay múltiples puestos de todas las regiones de la China a buenos precios. Exóticos sabores, ¡a no perdérselo de ninguna manera! Nos atiborramos literalmente de dim sum de diferentes formas y rellenos, magníficos guisos de mariscos con tripas de cerdo, arroces picantes, sopas extremadamente sabrosas... Sobre todo, muy divertido y económico al máximo: no perdérselo de ninguna manera. Es seguro y tienen el metro a dos cuadras, que es uno de los mejores del mundo.

Noches en Chinatown
Después de ese banquetón chino, más un par de horas de casino sin mucha suerte, nos fuimos a descansar.

Singapur está repleto de restaurantes caros. Basta con caminar por Clarke Quay y sus alrededores. Además, en los hoteles albergan los mejores restaurantes de chefs famosos, sobre todo asiáticos y europeos. Lo interesante - y que tiene su reto - es aprender dónde comer barato. Esto les llevará más tiempo. Aquí les paso unos tips:

Los Food Courts (patios de comida) son el destino más popular. Aquí se come bien por 4-6 SGD. Cada puesto suele tener una especialidad diferente, pudiéndose elegir entre platos de distintas partes del mundo (generalmente chinos).

Para los que tienen un presupuesto muy bajo, otra opción es ir a Annalakshmi Janatha (restaurante indio del barrio chino) o a The Buddhist Lodge. En el primero tú decides cuánto dinero quieres dejar y puedes comer todo lo que quieras (5 SGD es un precio bien visto, menos no). El segundo es gratis (¡no abusen!).

Aloo Gobi del Annalakshmi Janatha

También para comer barato la clave es salirse un poco de las zonas turísticas. De lo que vimos podemos recomendar los siguientes sitios en los que comimos: 

Chinatown Complex: decenas de puestos en la primera planta de este edificio, mucha gente los fines de semana, queda junto al templo budista de Chinatown.

Waterloo Hawker Center (en el centro, en la zona colonial).

Little India: muchos restaurantes, principalmente de comida india, claro.

Cualquier Hawker Center de barrio: en general, los Hawker son conjuntos de puestos callejeros que comparten las mesas y otros servicios. Si ya has visitado antes otras ciudades del sudeste asiático (como Bangkok) sabrás que esto es común en muchos lugares de estas latitudes. El precio de los platos oscila entre los 3 y los 7 SGD.

Nuestro Hawker Center preferido es Lau Pa Sat. Este recinto se encuentra bajo una estructura de hierro forjado traído de Escocia a finales del siglo XIX. No se vayan de Singapur sin probar los satay y los cangrejos, muy típicos de la ciudad.

Concurrido Lau Pa Sat Hawker Center

A la mañana siguiente después de una rutina obligada por el fitness center y un reparador desayuno tercio hindú, mitad chino y algo de malayo en el buffet, nos recogió la guía que habíamos contratado, que además de ser una mujer muy simpática nos hizo un buen recorrido por la ciudad. Les paso lo principal que recorrimos esa mañana: el Centro Cívico, el distrito financiero, el cable aéreo o funicular (que les hace un paseo ida y vuelta hacia la isla de Sentosa, además de las vistas increíbles). A nosotros nos tocó un día muy bonito que permitió ver casi todas las islas cercanas como Sumatra, el palacio budista de Chinatown (que vale la pena) y Little India con sus tiendas de especias y sus comercios típicos. El paseo terminó en Clarke Quay, donde nos habían recomendado un restaurante de cocina del norte de la India (Bengala) en el que por US$ 30.00 por persona nos sirvieron kebabs de cordero, pollo y verduras; dos tipos de curris extraordinarios: uno de cordero y el otro de pollo, acompañados de verduras y un arroz basmati de película; buenas cervezas indias completaron este exótico almuerzo muy recomendable.

Colorido Qlarke Quay en la Rivera del Río Singapur

En esta misma zona hay muchos restaurantes con peceras, donde podrán probar centollas, abalones, peces vivos, toda clase de cangrejos al chili o a la pimienta (que es el plato más típico de la cuidad), etc. No olvidarse de pedir los satay, que son brochetas marinadas de pollo; cerdo con salsa de maní; el char kway teo, que son tallarines con ajo, langostinos y variadas salsas; laksa, que es una sopa de fideos muy sabrosa; el famoso arroz con pollo hainanese, que se cocina al vapor acompañado de arroz; el roti prata que, a pesar de ser de origen indio, es popular por estos lares y consiste en unas especies de tartas rellenas de diferentes cosas.

Otra zona muy buena es Boat Quay, donde hay mucha acción además de buenos lugares para tomar un buen trago, comer bien y pasarla chévere. Ahí nosotros tomamos un taxi-bote que por hora y media te pasea por la bahía y sus hoteles. Les recomiendo hacerlo de noche.

Les voy a recomendar algunos restaurantes, siempre recordándoles que Singapur es una ciudad MUY CARA: sus precios están a la par de los más altos de otros lares. Por supuesto que también hay otros muy buenos a excelentes precios y, siempre como alternativa, los mercados nocturnos callejeros (donde se come muy bien, con bastante variedad y donde sobre todo las billeteras estarán muy felices). Para estos casos ir a Maxwell Food Center, que queda en China Town. Otros son el Lau Pa Sat, el Makasutra Glottons Bay y el Tekka Food Center Market. Con esos cuatro están completos.

Sigamos con los Top:

- CUT de Wolfang Puck, con unos cortes de carnes del Asia, de bandera, y una excelente carta con más de 700 vinos. 

- WAKU GHIN, número 7 en la guía San Pellegrino del Asia, del super estrella Tetsuya Wakuda (combina cocina japonesa con francesa), con frescos ingredientes. Sólo atiende 25 personas por turno (calcular unos US$ 500.00 por el menú por persona). No olvidar de pedir el camarón de Botan con lengua de erizos y caviar.

Emblemático Erizo de Mar con Camarón Botan y Caviar Oscietra del Waku Ghin

- DB de Daniel Boulud, que además de ser súper conocido practica una cocina contemporánea francesa que vale la pena. 

- OSTERIA MOZZA de Mario Batali, quien ocupa el puesto 35 en la Guía San Pellegrino del Asia. 

- SKY 57 de Justin Quek, otra celebridad asiática que la rompe con su cocina local. 

- YAMAMOTO, donde puedes combinar teppanyaki (todo flambeado y salteado), robata (parrilla japonesa), sushi (traen lo más fresco desde Tokio) y ramen (soya o miso con cha-shud o mariscos). 

- BEIJING NO.1, IMPERIAL TREASURE FINE CHINESE CUISINE, JIN SHAN Y KU DÉ TA completan la lista de los fichos. 

Si se van al food court del Marina Bay Sands Mall se van a volver locos, ¡no van a saber qué comer! Hay de todo: barbecue chino, cocina malaya, india de varias regiones, lo mismo que las cocinas chinas de todas las regiones. También quedarán más que satisfechos y pasados de vueltas con los sabores, aromas, picantes, etc. No van a querer irse de ahí. Todos estos los pueden chequear en: www.marinabaysands.com/dining

Parte del Variado Menú del Din Tai Fung

Mención especial a este restaurante de dim sum de apellido DIN TAI FUNG, donde te preparan más de 200 variedades de bocaditos chinos en diferentes tipos de cocciones, ¡en vivo y en directo y a súper precio! Este lugar ¡¡¡Vale un Perú, carajo!!! Queda en The Shops at Marina Bay Sands, nivel B-2 63/64. Otro es el FATT CHOY, en 10 Bayfront Avenue, en el que nos comimos lo que ellos llaman un barco de vapor, que es como una fondue china en la que tú escoges los mariscos, pescados y/o carnes (pollo, cerdo, vaca, rana, rata de campo, etc.), variedad de verduras, diferentes tipos de fideos y los vas cocinando en un sabroso caldo que puede ser muy picante o poco picante... pero siempre picante. Al final te tomas esa sopa concentrada de sabor ¡que te pone oso! A eso le sumé algunos bocadillos al vapor para amenizar el cuento por US$ 50.00 por dos personas.

Mi último recomendado para ustedes queda dentro del casino, al igual que el anterior, que es necesario para descansar y no siempre jugar seguido. Es el TONG DIM - NOODLE BAR. Allí encontrarán más de cien opciones de sopas con diferentes tipos y grosores de fideos, ¡muy bueno! Calcular US$30.00 por persona.

Como verán nos hemos pasado tres días en Singapur muy animados, combinando paseos por la ciudad (hay muchas cosas por ver y vacilar), buenos restaurantes y bares, diversión en el casino con sus espectáculos, buenos masajes y, lo más importante, pasándola bien con nuestros amigos a quienes queremos y apreciamos.

¡Buen Apetito!

A.



PD: últimos tips.

No ensuciar ya que la multa es de mínimo US$ 500.00 (ojo,¡los policías no usan uniforme!) o te dan latigazos. 

Nunca dudar de probar un plato nuevo. 

No cruzar ninguna luz roja o te pasará lo mismo que el primer tip. 

No te hagas masajes de pie si no aguantas dolor. 

No comer la fruta “Durían” (es peor que una bomba nuclear apestosa). 

Si no comes picante, cuidado con lo que pides: son los reyes de lo picante. 

Si no quieres gastar plata no vengas a Singapur y menos vayas a un centro comercial. 

Hacerte el masaje de pies con los peces. 

Comer pescado, que es riquísimo. 

No fotografíes a la gente a menos que les hayas pedido permiso.

martes, 29 de julio de 2014

Los Lagos del Sur de Chile


Aprovechando el fin en que hubo aburridas elecciones para regidores, le hice una sorpresa a la Michi y nos embarcamos en vuelo de Business de LAN a Puerto Montt oooooohhhhh… Puerto Montt ooooooooohhhhh… con escala muy corta en el aeropuerto de Santiago.

Es un vuelo muy placentero que sale pasada la medianoche, lo cual es perfecto pues ni te molestan por comida y puedes dormir a voluntad para llegar fresco a Santiago y hacer el transbordo en el Arturo Benítez con mucha prontitud.

Aterrizamos después de hora y media de vuelo en el aeropuerto, donde nos esperaban de la agencia LS Transcordillerana para llevarnos a nuestro hotel, que se llama GRAN COLONOS DEL SUR: una magnifica propiedad frente al lago de Llanquihue, en la ciudad de PUERTO VARAS (no confundir con el hotel hermano, que se llama igual pero sin la palabra GRAN y es de categoría inferior).

Puerto Varas

Como no estaba lista la habitación aprovechamos para pasear por esta hermosa ciudad de PUERTO VARAS, haciendo un stop en un hermoso y típico local llamado MAMUSIA que se especializa en desayunos. Allí dimos cuenta de una pichanga que consiste en papas nativas salteadas acompañadas de varias carnes (vacuno, cerdo, cordero), así como varios tipos de salchichas (vienesa, longaniza), más verduras encurtidas y quesos calientes. Plato muy recomendable así como contundente, por lo que tuvimos que proceder a ingerir un buen par de copas de pisco mosto verde torontel (que habíamos traído) para bajar el muerto, que estaba dando pelea.

Decidimos aprovechar la tarde y nos fuimos a conocer la ciudad de FRUTILLAR en un tour que habíamos contratado. En algún momento del tour hicimos una pascanita con una tabla de fiambres y dos buenas copas de vino.

De regreso nos fuimos a cenar a un restaurante llamado LAS BRASAS. Allí degustamos centolla fresca, locos y congrio (todo de buena factura, y los precios acordes con la ciudad: calcular US$ 80.00 por pareja con vino incluido).

Esa noche nos fuimos a disfrutar del casino - tremendo local lleno de entretenimiento - y a la mañana siguiente nos volvimos a ir, en otro paseo programado, a conocer los saltos de algo y el volcán Osorno. En el volcán pueden tomar las sillas del teleférico para subirlo (en invierno funciona como pistas de ski). Vale la pena: la vista es espectacular y hay un pequeño refugio donde uno se puede restaurar con algo mientras la pasa bien. Como este paseo es de medio día, y por recomendación del guía, almorzamos en una picada (huarique) que queda al costado del mercado en la ciudad de Puerto Varas y se llama DONDE EL GORDITO. Es un lugar muy pintoresco y con muy buena calidad de insumos. De menú: machas a la parmesana, centolla caliente con mantequilla de jerez, congrio frito y cuatro copas de vino por un total de US$ 60.00 por pareja. Ojo: el local es pequeño (diez mesas), así que tomen sus precauciones si desean visitarlo.

Pintoresco, al Lado del Mercado: Donde el Gordito

Toda la tarde la dedicamos a descansar: sauna, piscina temperada, masajes, etc. en las instalaciones de nuestro magnífico hotel. Por la noche habíamos reservado un restaurante que queda en la Av. Costanera, el cual nos había llamado la atención ya que conocíamos al mellizo que está en BordeRío, en Santiago - de apellido IBIS DE PUERTO VARAS - y la chuntamos con la elección. Estupendo restaurante de 5 tenedores, con todo lo que conlleva este tipo de categorización: elegante, acogedor, magnifica vista, etc. Y como no podía ser de otra manera, estupenda comida.

De picar: locos mayo con pebre (que estaban super sabrosos y suaves) y puyes (que son como las angulas españolas, pero en este caso son australes) que vinieron en un cazo de hierro con aceite de oliva hirviendo, burbujeando y aromatizado con dientes de ajo en camiseta. Toda una experiencia a no perdérsela.

De plato principal: el mejor salmón fresco que hemos comido en todos nuestros viajes culinarios (que no son pocos) y, por qué no decirlo, en nuestra vida. Vino acompañado con una mantequilla ligeramente dorada y escoltado por buenas alcaparras. Realmente estuvo de bueno que valdría la pena tomar un avión a estas lejanas tierras del sur de Chile solo para volver a comerlo. Se nos hace agua la boca solo de recordar su textura, sabor y la delicadeza de la carne de este rey del mar. De tomar: Carmen Reserva Sauvignon Blanc. Total: US$ 80.00 por pareja (un regalo).

Como estábamos cansados, esa noche nos fuimos a acostar previa caminata por el borde del lago con un pequeña parada en un lindo lugar llamado CASSIS, donde puedes comer delicias de la repostería local. Nosotros aprovechamos para comprar mermelada de frambuesas y almendras acarameladas, para la camita junto con la tele.

Esa mañana, después del desayuno-buffet del hotel, nos pasaron a buscar para el último tour contratado (US$ 60 por pasajero) que nos llevaría a recorrer más de 500 kilómetros en prácticamente todo el día, pues salimos a las 9 de la mañana y regresamos a las 9 de la noche. El sitio donde fuimos es la Isla de Chiloé, a la que se llega subiendo desde el continente en un transbordador. Esta isla es el paraíso de lo marino…

Como a las 3 de la tarde hicimos un stop en un restaurante llamado DON OCTAVIO, en la ciudad de Castro. Allí almorzamos magníficamente junto con el resto del grupo de turistas que habían tomado el tour al igual que nosotros. Michelle - para variar - centolla fresca con mantequilla caliente, y este pechito - para variar - un estupendo y muy bien preparado ¡congrio frito! De tomar: vino Santa Digna Sauvignon Blanc, para un total de ¡US$ 40.00 por pareja!


Don Octavio, en Castro

Esa noche - que era la última que nos quedábamos en Puerto Varas - decidimos probar otro restaurante, ya que en principio habíamos pensado repetir el plato en el IBIS DE PUERTO VARAS que nos había dejado lelos con la calidad del pescado y en el que además nos habían prometido para esa noche un sashimi de salmón súper especial para nosotros. Pero igual decidimos ir a otro que se llama LA OLLA y que también queda en la Costanera. Nos impresionó por la gran cantidad de comensales: cuando llegamos (se parece a CALA), hubo que meter presión para conseguir una bonita mesa con vista al lago y - para variar - ¡volvimos a comer lo mismo! Salmón con mantequilla y millones de alcaparras para la doña y locos mayo para mí. Ambos platos cumplieron a cabalidad su cometido: muy ricos, suaves y sabrosos. Y con dos copas de vino para un total de US$ 40.00 por pareja. No es que estemos locos pidiendo lo mismo siempre, sino que estamos en el paraíso de los mariscos y los pescados (locos, choros, erizos, ostras, merluza, salmón, congrio, pulpo, etc.). Además esta zona concentra las principales industrias pesqueras de Chile. Había que aprovechar la oportunidad para comer lo que no hay en otras latitudes.

Esa noche volvimos al casino. Tenía un buen show, además del juego que es entretenido si no caes en el vicio.

Si me dicen con cuál restaurante me quedo, de los que hemos probado, les diría que cada uno tiene su fuerte: El Ibis, por su salmón; La Olla, por sus locos; El Octavio, por su congrio y la centolla; Donde el Gordito, por sus machas; Las Brasas, por sus ostras, pulpos y erizos... Así que les doy buena nota a todos ellos, en los que me ha tocado gozar del placer de sus magníficas mesas marinas.

Venir a esta ciudad es un must, no solo por su comida sino también por sus lagos y construcciones con marcadas influencias alemanas (pues fue colonizada por ellos en los 1800) y para aprovechar y conocer su industria pesquera (que está a la par de la mejores del mundo). Actualmente son los primeros productores mundiales de salmón, junto con Noruega.

Después de tres días de placer y turismo, nos subimos al avión para un corto vuelo a Santiago, donde nos quedaríamos dos noches ya con reservación para cenar en el OSAKA, que está en nuestro súper hotel W y donde nos aguardaba Ciro para engreirnos como Dios manda y de acuerdo con las instrucciones dadas por mis bros Carlitos y Diego, que se han ocupado de este ágape. Al día siguiente tendríamos un almuerzo de amigos comunes que nos ofreció nuestro otro brother Don Emilio Peschiera en su casa y que ya les relataré.

Estuvimos impacientes aguardando que se acabara ese corto vuelo (1h y 20m) para hacer el check-in, dejar las maletas y partir a almorzar al Mercado 605... Y ¿a comer qué? ¡Picorocos se ha dicho!

Arribamos al hotel W, ubicado en el barrio de Las Condes (taxi desde el aeropuerto: $6,000 pesos chilenos por persona), donde gracias a nuestros amigos Emilio y Macarena nos habían hecho un upgrade de habitación: nos alojamos en el piso 8, con terraza incluida, además de la alucinante vista a esta parte de la ciudad. Como teníamos reserva para cenar en el OSAKA (que está ubicado en el piso 4 de este mismo hotel), aprovechamos para darnos una vuelta por un nuevo mall llamado Costanera Mall, a pocas cuadras de nuestro hotel. Es un mall de cinco pisos que no tiene nada que envidiarle a los mejores del mundo: qué tal calidad de tiendas y restaurantes, vale la pena visitarlo. Nosotros de frente nos fuimos a la parte gourmet del Jumbo, donde llenamos el carrito con quesos, embutidos, etc. y etc. Agregamos una caja de vinos premium en El Mundo del Vino (tienda especializada chilena) y dimos por concluidas las compras por el día.


Osaka, las Delicias de lo Peruano-Oriental


A las nueve y media de la noche hicimos presencia en el Osaka. Nos aguardaba Ciro, quien vía mail y por intermedio de los dueños nos había preparado un menú-degustación de primer orden.

A la mañana siguiente, después de pasar por el spa y por el buffet matutino, nos fuimos a almorzar a casa de Emilio y Macarena Peschiera, junto con algunas parejas de amigos comunes y otros no. Degustamos un costillar enorme de novillo Angus, que demora en hacerse más de cinco horas a muy lenta brasa. A esto se le agregó una picaña y diversos acompañamientos, junto con estupendos vinos como siempre. ¡Gracias Emilio y Maca por tan agradable tarde llena de lindos recuerdos!


Interiores de Osaka, Santiago de Chile

Teníamos un compromiso para cenar con otro amigo, pero cuando nos dimos cuenta de la hora a la que habíamos llegado del almuerzo al hotel (10pm), bien animados, no quedó más remedio que posponerlo para una próxima oportunidad.

Lo único malo de este viaje es el vuelo de regreso a Lima. Sale a las cinco de la mañana, lo que nos obligó a salir del hotel como a las 2.30am. Ya se imaginan la levantada de madrugada (toda una pesadilla que no pude evitar) y, para colmo, el vuelo estuvo retrasado por varias horas.

Bueno, no voy a relatar el vuelo de vuelta porque simplemente dormí hasta Lima en cuanto puse mis pies dentro de esa cabina, así que aquí dejo esta crónica de viaje que espero les pueda servir.

¡Buen Apetito!

A.

De Tapas por Sevilla

Llegamos por segunda vez a esta ciudad ayer 16 de junio de 2013 como a las 2 de la tarde para dirigirnos al Eslava, ubicado en calle Eslava 3&5, www.espacioeslava.com, donde poseen un local de tapas y un restaurante al costado uno de otro.

Nosotros ya habíamos estado en este local en un viaje anterior por esta ciudad y no queríamos dejar de venir para probar sus famosos huevos sobre biscocho boletus (que es una enorme yema de huevo sobre un trozo de foie líquido que a la vez está sobre un biscocho de boletus). Acompaña esta maravilla un coulis de fruto rojo y ¡para dentro! Te puedes comer diez de estos huevos, fácil. Ordenamos también el huevo campero, que viene frito en aceite de oliva con juliana de cebollas caramelizadas. Un 20 también de nota.

Pasaron a continuación unas cabrillas (caracoles de tierra) en salsa, unos centro de vieras con crema de algas y una sangre encebollada que acompañó un par de potajes de alubias con acelgas. Recomiendo no dejar de pedir las costillas a la miel y las croquetas de jamón de Jabugo (que estuvieron estupendas) o unas sardinitas fritas que van muy bien con el verdejo de la casa (al cual le hicimos honor), un orujito de hierbas y un soberbio, espectacular, increíble, buenazo helado de queso manchego viejo, arenoso y picón (que viene con una mermelada de calabaza). Este postre es como la casa de la abuela: huele a añejo y con mucha experiencia. Lo tengo que poner en alguno de mis restaurantes de todas maneras. 70 euros por 4 personas, muy buen precio para este  bar de tapas. Si quieren pueden almorzar en el restaurante de mismo nombre que tiene una carta más sofisticada. Les recomiendo carpaccio de gambas blancas y coulis de curry caramelizado, unas almejas con  espinacas, un bacalao confitado con vinagreta de Pedro Ximénez y frutos secos, un solomillo de cerdo con salsa de queso de Cabrales o unas chuletitas de cordero lechal con ajitos y pimientos entre otros buenos platos con que cuenta este simpático local.

Por la noche nos recibió en su terraza nuestro querido amigo Don Paco Millán, amo y señor de la ciudad de Sevilla y un magnífico anfitrión y caballero Andaluz. Nos recibió con gambas y percebes al vapor para despertarnos el apetito, junto con una rica cañita bien fría como para amainar los 37 grados de calor que nos tocó esa tarde. Prosiguió con unas navajas a la plancha con guindillas y mermelada de tomate, unas almejas aliñadas con aceite de oliva, ajo y manzanilla, más alcachofas y taquitos de jamón y otros secretos. Tuvimos que recurrir al pan para no dejar ninguna huella de este soberbio plato hecho por un magistral cocinero. Siguió el baile con boquerones de anchoa, una ventresca de atún rojo (igualito al que me comí en Barbate, Cádiz). Para refrescarnos y poder hacer un descanso, se nos sirvió un buen gazpacho que cayó  muy bien.

Después del merecido break comenzamos de nuevo con un tartar de atún de almadraba y la estrella de la noche: una pasta en forma de acordeones pequeños aromatizada al curry, que escoltó a un guiso de carrilleras de cerdo ibérico de película de Hollywood (incluido  su premio Oscar por lo bueno que estaba).

Finalizamos el banquete - porque literalmente fue un banquete, con quesos y buena tertulia - bien entrada la madrugada, lo que nos obligó a retirarnos al Gran Meliá Colón ubicado en la calle Canalejas, que es un muy buen hotel 5 estrellas con magnífica ubicación y buen buffet de desayuno del que damos fe. También tienen un restaurante llamado El Burladero, con una carta conceptuada por Dani García (Calima 2 estrellas Michelin), que hoy andaba con un festival de atún. Como platos estrella habían puesto, en pizarra, zurrapa de atún rojo, atún encebollado (como guiso) al estilo de Conil (ciudad cerca de Chiclana de la Frontera), ventresca asada y tomate caramelizado, y un atún marinado al jengibre, uvas y queso. Sobre su carta tienen muy buenas cosas. Lo más recomendable es su rabo de toro (que es espectacular) y sus garbanzos con carabineros.

Por la mañana - o más bien diré por la tarde, pues dedicamos la mañana a descansar - salimos a un local llamado Alacena San Eloy que queda en la calle San Eloy, que es peatonal, donde pueden comprar buenos jamones, embutidos, quesos, anchoas, salazones, etc. En fin, todo lo necesario para tener un buen picnic en el auto, ya que mañana partiremos a La Aracena, tierra de Jabugo, donde se hacen los mejores jamones serranos de toda España y ¡olé!

Caminando tomamos una tapita de tortilla de papas y un caña pequeña. De ahí pasamos a la Bodeguita Cerillo, donde tapeamos una tapita de jamón. Continuamos y pasamos por La Societé, que es una boulangerie donde la especialidad son los hojaldres y sus quiches así como sus artesanales buenos panes. Cerca está la Bodega el Priorato, donde pueden comer una gambas al alioli o un montadito de pringa (que son todas las carnes del puchero picadas y aliñadas con pimentón, puestas dentro de un pequeño pan). Más allá Alquimia 29, para comer un salmorejo con sus migas de huevo y jamón o una hamburguesita de rabo de toro en un pan de aceituna. A continuación, en La Alacena de San Eloy, cominos una papas al alioli y una tortilla de patatas al whisky muy agradable.

Consideramos que estábamos bien para este paseo de tarde por calles de Sevilla y nos regresamos al hotel para tomar un sauna y descansar, que para esa noche - golpe de 9 - nos habíamos citado con Paco Millán para caminar de tapas por los más emblemáticos locales sevillanos.

Dicho y hecho: a las 8.30 de la tarde nos fuimos los cuatro en un taxi a la calle Arfe, donde hay dos buenos locales de tapas. Primero, El Arenal: se piden unas morcillas secas ibéricas, mejillones XL en aceite y un montadito de anchoas con leche condensada (así como lo leen). De ahí se pasan al frente, donde está uno de los famosos que además es de cadena de nombre 5 jotas (como el jamón de Jabugo). Ahí ordenamos unas croquetas de jamón ibérico, unos garbanzos con chorizo, una hamburguesita  de presa (corte del cerdo) con foie (espectacular) y terminamos con una tosta de paleta de jamón Pata Negra con torta del Casar (queso). Proseguimos el periplo y a dos o tres cuadras (aquí dicen calles) arribamos al Don Juan de Alemanes,  donde comimos unos chicharrones y consumimos una caña pequeña. Ahí hay muchos bares para tapear, como El Pórtico (pedir croquetas de pulpo y chanquetes fritos), Bar Gonzalo (casa fundada en 1920, para pedir bacalao en hojaldre y almejas negras al pil pil), sigue Gusto y al frente Las Escobas (¡fundado en el año 1386! para un rabo de toro y buena tortilla). Mas allá, Doña Francisquita y, al frente, el famoso Casa Robles (en la calle Álvarez Quintero 58) www.roblesrestaurantes.com sitio altamente recomendado por los locales para tomar unas ostras, carabineros, cigalas tronco y otras delicias del mar. Nosotros ordenamos una mojama de atún con tomate y unas setas de temporada salteadas. El sitio es muy bonito y acogedor; no olvidarse de pedir unos riñones de cordero lechal a la plancha o una sartén de almejas a la manzanilla con jamón y langostinos. Caminando un poco llegas a la Bodega El Patio, cerca de la famosa La Giralda, otra que se llama La Catedral, al costado La Tradicional (para las paellas y los rabos de toro y por supuesto sus croquetas caseras), La Moderna (para los buenos finos), la no menos famosa Bodega Santa Cruz las Columnas (donde pedimos unas croquetas de bacalao y un montadito de pringa y, si van de día como lo hicimos la última vez, se comen unos menudos o callos con garbanzos de película). Cerca está El Pasaje (para comerse un burrito de secreto), La Bodeguita, La Parihuela, La Gitana, Las Teresas y otra famosa que es la Taberna Poncio Restaurante de Tapas en el barrio de la Judería. La última que vimos fue La Tapatería, de ahí nos fuimos a La Carbonería (famoso tablao de flamenco) para entretenernos y despedirnos de la linda Sevilla.

Qué visitar: la Catedral y la Giralda, los Reales Alcázares, el Archivo de Indias, el Hospital de la Caridad, el de los Venerables, la Iglesia Colegial del Divino Salvador, el Museo de Bellas Artes, el Museo Arqueológico y el de Artes y Costumbres Populares, el Museo Marítimo, Torres de Oro, el Museo Taurino y el coso, el Palacio de la Condesa de Lebrija y el Palacio Casa de Pilatos.

Sevilla es una ciudad para disfrutarla paseando. Pueden comenzar por el Paseo de Las Delicias, cruzar el Puente de Isabel II y conocer el barrio de Triana, el barrio Santa Cruz, la antigua Judería y los Jardines de Murillo. Pueden tomar el bus turístico que los llevará por todas las principales atracciones turísticas que merecen ser apreciadas.

Agrego que en los alrededores de nuestro hotel están las mejores tiendas y boutiques de la ciudad.

Eso es cuanto tengo que informarles por ahora, mis incondicionales compañeros de camino. Los dejo una vez más con una elegante reflexión, ¡y seguimos en la ruta!

La mujer bonita es como el arroz pegao (socarrón o, en peruano, concolón), porque es lo más rico cuando está bien hecho.


¡Buen apetito!