domingo, 3 de junio de 2012

París y el Norte de Francia



París, mayo 14, 2012

Salimos de Lima, en esta oportunidad en un vuelo nocturno de Iberia, dado que en LAN (con quienes tenemos una relación especial, ya que por norma el pasajero es el Rey y nos atienden de lujo siempre) no había cupo disponible, así que... qué le vamos a hacer. El vuelo, bueno en términos de horarios; la cama un poco dura, la atención más o menos, la comida menos que más (salvo los chocolates) y lo más rescatable, los vinos Estupendos, con mayúscula. De blanco tomamos un verdejo de la FINCA MONTEPEDROSO 2011 que se expresa en clave de fruta madura (piña, melón, almíbar) y hierbas con una notable untuosidad en boca. De tinto bebimos DEHESA LA GRANJA 2006, vino creado por Alejandro Fernández, el creador de Pesquera a orillas del río Guareña en Zamora, dentro de la comarca llamada Tierra del Vino. Su cepa tempranillo se guarda veinticuatro meses en barrica; su conjunto es sabroso, cremoso, con frescas notas balsámicas y muy agradable de beber.

Aterrizamos en Madrid camino a París como a las dos de la tarde hora local. Como había un par de horas de espera, procedimos al VIP de Iberia a relajarnos con un buen vino manzanilla, de guarda, y queso  francés, que hicieron que la espera se sintiera como segundos.


Red Bar del Hôtel Athénée

El vuelo, muy corto: una hora treinta y ya estábamos en la Ciudad Luz, donde en un taxi y veinte minutos después estábamos en el hotel escogido. En esta oportunidad fue el ATHÉNÉE en el 19, Rue Caumartin, en pleno centro de París (al costado de la Opera Garnier y de la Plaza de la Madeleine, así como a quince minutos de caminata de los Campos Elíseos). Me voy a permitir recomendarles este hotel boutique: es pequeñito, de veinte habitaciones, pero con una excelente atención y habitaciones de primera; calcular 300 euros por noche y bien vale la pena. Doy fe.

Como estábamos en vena, una vez efectuado el check-in de rigor nos fuimos de copas y tapeo, recalando primero en un pequeño bistrot al lado del hotel, de apellido LA  TAVERNE DE L'OLYMPIA en el 25 Rue Caumartin. Allí bebimos buen vino local y nos comimos el mejor confit de pato (canard breton) que recuerde;  sencillamente delicioso, con sabor a buena crianza y a mantequilla por la suavidad. Complementamos esta primera parada con un assiette de fromages locales y tarta Tatin obligada. De ahí salimos a caminar (bien abrigados pues había diez grados de temperatura) hacia el Opera, donde Michelle y yo nos acordábamos de habernos alojado en un viaje anterior en el Intercontinental Grand Hotel, en el Boulevard de los Capuchinos justo frente de la Opera.

La Taverne de l'Olympia

Café de la Paix, un Siglo Atrás

Como era de esperar, entramos al CAFÉ DE LA PAIX (famoso restaurante-bistrot del hotel) para regalarnos una buena ración de ostras Belon N° 2, más unos langostinos de la Bretaña y quesos de la Normandía; de tomar, Cognac LHERAUD de 1969 (a 60 euros la copa)... Un manjar al paladar y ¡un dolor para la billetera!


Café de la Paix, Hoy

Para terminar la jornada, camino al hotel hicimos una última parada en un bar muy simpático llamado BAR ROMAIN (en el 6 Rue Caumartin -  www.barromain.fr ) de decoración romana, donde los mismos dueños atienden en un ambiente perfecto para terminar la noche.

Al día siguiente, como nadie quería tomar desayuno temprano, salimos a pasear por los alrededores y recalamos en la sección gourmet de las Galerías Lafayette donde compré una sal persa medio azulada y otra de guinea mezclada con azafrán, más dos quesos maduros de apellidos Neuchâtel y Camembert, para irme acostumbrado a nuestro próximo destino que será la Normandía. A esos gloriosos quesos le sumamos jamón inglés de la Bretaña, coppa italiana, tostadas alemanas y… listo Calixto la lonchera móvil.

Antes de abandonar las galerías, hicimos un último alto en LAFAYETTE ORGANIC, donde nos refrescamos con magníficos jugos de naranja súper frescos, una ensalada de frutas exóticas de la Polinesia, un quiche de salmón y un panino con queso de cabra. ¡Espectacular!


Sector Interior de las Galerías Lafayette

A cinco minutos a pie de donde estábamos - y a la misma distancia prácticamente del hotel - llegamos a la OPERA GARNIER, que es la decimotercera sala de ópera de París desde que fue fundada por Luis XIV en 1669. Fue construida dentro del marco de los grandes trabajos de mejora de la capital ordenados por Napoleón III y realizada por un hasta entonces desconocido joven arquitecto de 35 años llamado Charles Garnier.

Este palacio se compone de la fachada principal, la gran escalera, la biblioteca museo, los vestíbulos y la gran sala de espectáculos donde se realizan innumerables obras de ópera maestra. En nuestro caso teníamos la pieza Romeo y Julieta para ver. Recomiendo, si están de paso por París, no dejar de venir a conocer este palacio. Vale la pena.

Le Grand Café Capucines

De almuerzo nos fuimos a LE GRAND CAFÉ CAPUCINES (que está en el 4 Boulevard des Capucines) donde las chicas se despacharon un menú a base de homard (langosta) que consistía en una mousse de aperitivo, para seguir con la mitad del bicho frío acompañada de salsas, y después comerte la otra mitad caliente acompañada de légumes y una exquisita bisque hecha con los corales. En el caso de Flor y Michelle, les trajeron una ronda fría compuesta de camarones y langostinos locales, bueyes de mar y, por supuesto, una muy buena langosta. Manolo (el más precavido) se pidió el menú del día, que en esta oportunidad trajo una entrada de salmón ahumado con ensalada de papa de apio, una trucha entera meunière con almendras  y crème caramel de final. Yo, súper clásico, ordené rognon (o riñón) en salsa madera con papas paisanas, eau de vie de pera como digestivo. Precio por cuatro personas: 220 euros.


Confit de Canard

Esa noche salimos a caminar por la zona, recalando en el Hotel Ritz, localizado en la Plaza Vendôme, donde asentamos posaderas en el bar del mismo nombre para degustar un cerveza irlandesa Guiness (que es mi favorita) así como un porto Tawny para mi flaca y Fraise des Bois y Chambord para nuestros acompañantes. Como el día había sido largo, solamente picamos esa noche un confit de canard antes de rendirnos en los brazos de Morfeo.

Al día siguiente fuimos a recoger el carro seleccionado pero, desgraciadamente, sólo entraron las maletas, lo que nos obligó a cambiar de voiture para dirigirnos a CAEN. Está situada en la Baja Normandía y a 240 kilómetros de distancia, lo que nos tomó más de cuatro horas ya que coincidió con un feriado en Francia y la carretera estaba endemoniada de trafico, pero la pasamos súper bien.

CAEN

Patrimonio mundial: tiene mil años de arquitectura excepcional, situada en la región de Calvados, en la Normandía, donde quedarán maravillados por esos monumentos que, a pesar de los terribles bombardeos a que fueron sometidos en el año 1944, conservan su magnificencia.  No dejar de visitar la Abbaye aux Hommes (La Abadía de los Hombres), el Castillo o Château de Caen, así como la Abbaye aux Dames, la Iglesia Abbatiale y la de San Pedro.


Abbaye aux Hommes de Caen

Nos alojamos en el Hotel Adagio, que es muy confortable. Es un hotel con estudios en vez de habitaciones, lo que lo hace ideal para viajar. Además, con muy buen precio: 110 euros por noche.

Para terminar el día nos fuimos a la playa, exactamente a COURSEULLES-SUR-MER,  a pasear. Encontramos un simpático lugar, el HOTEL DE PARIS ( localizado en la Place du 6 Juin - www.hoteldeparis-normandie.com ), donde degustamos un menú Terroir: traía un pastel de jamón dulce con papas de entrada, magret de pato de fondo y tarta de manzana de postre. Yo pedí el menú Gourmandise, que traía doce increíbles ostras frescas y naturales de entrada, riz de veau (o mollejas) al calvados de principal, crêpes de postre, gambas y congrio (o lotte, como le dicen localmente) para complementar lo sólido. Buen Chablis 1 cru de beber y café antes de retornar al hotel a dormir… que mañana temprano nos vamos al MONT SAINT-MICHEL a 120 kilómetros u hora y media de camino desde Caen.

MONT SAINT-MICHEL

Salimos de Caen después de un muy buen desayuno típico francés: buen pan baguette, excelente mantequilla normanda, quesos locales, jamón paisano y fresco jugo de frutas de la región… ¡Qué más se puede pedir!


Rebaño de Ovejas en el Mont Saint-Michel

Llegamos al Mont Saint-Michel y, como era fin de semana largo en Francia debido a un feriado, se tornó imposible realizar la visita (por las grandes colas de carros y gente para poder acceder) así que nos contentamos con verlo en toda su magnificencia y prometernos regresar en una cercana oportunidad.

Reprogramamos el paseo y nos dirigimos a un muy simpático puerto cerca de Omaha Beach (playa emblemática del Desembarco de Normandía que dio comienzo a la invasión americana, inglesa y canadiense durante la Segunda Guerra Mundial). Antes de pasar a relatar el almuerzo les recomiendo un pequeño lugar frente al monte, donde se encuentra un productor local - Monsieur Lefranc - que junto a su familia produce licores como calvados, sidras, licor de pera, miel, andouilles y quesos artesanales, entre otras delicias como una terrina al camembert o un paté de hígado de pato. Compramos un calvados y otros tesoros culinarios para ir mitigando el hambre en el camino a almorzar.


Tripes à la Mode de Caen

Llegamos a un simpático restaurante en el pueblo-puerto de Grandcamp-Maisy, de apellido L'ESTRAN, que no vale nada por fuera pero es un lujo por su calidad de comida. Nosotros ordenamos ostras para comenzar, costillas de cordero, tripas a la mode de Caen, ala de raya (raie) au beurre noisette (que estaba de película) y moules (choritos) a la crema (que es el plato típico en la región costera de la Normandía, así como en todo Bélgica). 72 euros los cuatro, con bebidas: un regalo.


Aile de Raie - Ala de Raya

Por la tarde nos fuimos a POINTE DU HOC, donde se encuentra el monumento al desembarco americano y se puede ver el círculo ceremonial colocado por el gobierno francés, que honra las proezas de las tropas de asalto del ejército estadounidense en el Día D. También se puede observar los cráteres producto de los bombardeos de las fuerzas aéreas y navales aliadas, los que dan testimonio de la intensidad del bombardeo. Está el búnker antiaéreo de la Luftwaffe (que se convirtió en puesto de comando, estación de asistencia médica y depósito de cadáveres de las tropas de asalto), los búnkers de municiones, las casamatas (posiciones fortificadas donde se colocaban los cañones de 155mm)… Para terminar les contaré que la toma del puente fue fundamental para el éxito del Día D y que hay un héroe de nombre Teniente Coronel James E. Rudder que comandó el segundo batallón de tropas de asalto.


Teniente Coronel James E. Rudder, Comandante del Segundo Batallón de Rangers

En toda esta zona están las playas del desembarco: Utah, Omaha, Gold, Juno, Sword (cada una con una historia que contarnos). De aquí nos fuimos a conocer el Cementerio Estadounidense, ubicado a ocho millas y que alberga a 9,387 estadounidenses fallecidos y guarda los nombres  de otros 1557 fallecidos, siendo este sitio uno de los más bellos entre los 25 similares que tienen por toda Europa conmemorando a sus bravos caídos. Les paso una web por si quieren mas información: www.abmc.gov

Esa noche, después de consultar mis guías culinarias, decidimos ir a cenar a un restaurante que se llama PAIN ET BEURRE (pan y mantequilla), de un famoso chef que se llama Ivan Vautier. Este simpático lugar se encuentra en el 46 de la Rue Guillaume le Conquèrant, 14000 Caen. Te sirven una fórmula de menú con opciones. En mi caso yo opté por el Menú del Chef: foie gras poêlé, crumble salé, marmalade rhubarbe-betterave, seguido de un grenadin de veau también poêlé con una compresión de papas, alcachofas bebés y jugo de morillas (que es la reina de los hongos en el mundo, a mi parecer). Para terminar, un postre de chocolate con una mousse de palta y helado de marfil (muy novedoso para mi gusto).


Presentación del Pain et Beurre

Las chicas cenaron langostinos en una jalea de crustáceos y una tarta de queso de Ambert con confitura de cebolla, jamón serrano y huevo poché como entradas. De principales: costillas de cordero perfumadas al romero con piñones guiándonos y pimientos de Espellette (que es un pueblo pegado a Bordeaux), y una dorada con espárragos y parmesano en un aceite de chorizo (plato muy original). De postre: milhojas y una crema de peras. La cuenta: 180 euros, los cuatro con una botella de vino.


Queso Fourme d'Ambert

Al día siguiente nos fuimos temprano a conocer el pueblo de CAMEMBERT situado en el valle del Orne, donde puedes recorrer el Museo del Camembert o visitar las numerosas fábricas donde se produce este famoso queso. Les paso una dirección: Le Bourg - 61120 Camembert, www.maisonducamembert.com , donde pueden hacer el tour completo. Les enseñarán la historia, el terroir, su famosa leche, las diferentes etapas de su fabricación, el affinage, la granja de Marie Harel y los quesos parientes del camembert (como el neuchâtel, el pont l’évêque  y el livarot, entre otros) que podrán degustar acompañados de una buena sidra y por supuesto comprarlos. Escoger los de leche cruda que son los mejores y fijarse que tengan el sello AOP que es el que garantiza su origen en la región.


Una Postalita de Camembert

Nos fuimos a almorzar a HONFLEUR, distante más o menos unos noventa kilómetros que se recorren muy rápido si uno toma la Autoruta 13 que lleva directo. En menos de una hora nos encontramos con uno de los más pintorescos y hermosos pequeños puertos de Francia, en el que almuerzas o cenas en unos restaurantitos o bistrots admirando la hermosa marina desde muchos ángulos. Nosotros optamos por sentarnos en uno que se llama O BOUT DU QUAI (al fondo del muelle), 20-22 Quai Sainte Catherine, 14600 Honfleur-Vieux Bassin, para regalarnos buenas ostras, caracoles al ajo y mantequilla, una superlativa bouillabaisse, otra aleta de raya en mantequilla, conchas enormes (llamadas por estos lares Coquilles Saint-Jacques) al estilo provenzal y, como no podían faltar, los famosos choros franceses o moules marinière (que para mí son los mejores: ya vienen cocidos en vino blanco, cebollas y perejil. Si prefieres otra opción, te los ofrecen de mil maneras: al curry, a la crema, al azafrán, con champiñones, etc. Precio por este magnífico repas: 113 euros por los cuatro.


Coquille Saint-Jacques

No dejen de quedarse, si pueden, al menos una noche en esta ciudad de arquitectura renacentista todavía en un estado de conservación espectacular. Bien vale la pena, no sólo por su comida sino por sus pintorescas callecitas llenas de historia y savoir-faire. Además está frente a LE HAVRE, donde pueden apreciar el puente de cables al que soportan dos columnas más grandes que la Torre Eiffel y darse una vuelta por DEAUVILLE, balneario donde se codean los más millonarios (como los Rothschild, jeques árabes, artistas de cine; en medio de palacios espectaculares. También es famoso por sus festivales de cine y por sus regatas). Si van para allá alójense en el Hôtel du Golf Barrière, un súper hotel seis estrellas.

ROUEN

Ciudad situada a 240 kilómetros de París, al borde del Sena, mantiene un status cultural y comercial que se remonta hasta la Edad Media. Fue ocupada por los ingleses en la Guerra de los Cien Años, y es donde Juana de Arco fue quemada, además de ser una de las ciudades más castigadas durante la Segunda Guerra Mundial.


Hôtel de Bourgtheroulde en Rouen


Detalle del Hôtel de Bourgtheroulde en Rouen

Nosotros nos alojamos en el casco viejo, en el HÔTEL DE BOURGTHEROULDE, 15 Place de la Pucelle, 76000 Rouen ( www.hotelsparouen.com ) que para nosotros es donde uno mejor se puede quedar por su ubicación y comodidad. Es un cinco estrellas precio promedio para este tipo de establecimientos. Como hicimos el check-in como a las seis de la tarde (lo que dio muy poco tiempo para conocer los principales monumentos, etc., tema que dejamos para el día siguiente), nos fuimos a la caza de un buen restaurante, siempre de la mano de mis dos guías: la Michelin y la de Bonnes Tables de Petit Futé (que te da los mejores reportes calidad-precio). Esa noche recalamos en  LE P’TIT ZINC, que es una mezcla de restaurante y bistrot en el 20 de La Place du Marché, 76000 Rouen: nos sirvió sopa de cebolla, cassolette d'escargots (caracoles de tierra), ravioles de trufas, un mix de ris de veau (mollejas) con rognon (riñones), confit de pato para Michelle y dos buenas botellas de vino de la región. Café y calvados para terminar. Precio 144 euros, cuatro personas.

Cassolette d'Escargots


Trufas

Por la mañana del día siguiente hicimos una magnifico paseo, Michelle y el que escribe, previa caminata: ejercicio de una hora o 6 .5 kilómetros por la ciudad con diez grados de temperatura. Llegamos a la Abadía Saint-Ouen junto al impresionante edificio neo-clásico de la alcaldía. Este monumento gótico data del siglo XIV y tiene en su interior un órgano de pipa considerado uno de los más bellos de Francia. De aquí nos fuimos a la Catedral de Notre-Dame, considerada como la que tiene la torre más alta de Francia. Construida en 1876, remplazó a una más antigua que data del 1200. Dentro pueden ver la tumba del Rey Ricardo Corazón de León. Hay otra iglesia interesante en la plaza del viejo mercado que es la que se erigió en homenaje a Juana de Arco; es de corte moderno. No se pueden perder el Gros-Horloge o gran reloj, un reloj gigante fabricado en 1527,  de corte renacentista; tampoco el museo de cerámicas ni el de cera de Juana de Arco.

Tumba de Ricardo Corazón de León

Como punto final a este periplo cultural pasamos al mercado local, donde bebimos uno de los mejores, o el mejor, jugo fresco de naranja recién exprimido, con un marcado sabor a flores y miel. De comer: dos tipos de pan artesanal, dos tipos de mantequillas sencillamente de las mejores del mundo, paté de lengua, jamón cocido artesanal, queso de chancho y dos buenos quesos de cabra… ¡Qué más se puede pedir para un desayuno como el que disfrutamos, digno de reyes!

Excelente Queso Bûcher de Rouen

A las dos de la tarde nos fuimos a hacer el check-in en el barco SILVERSEA SILVER CLOUD donde se nos unen Eduardo y Jany, así como los Ositos, para partir por diez días en un crucero cinco estrellas por los mares del norte. Tocaremos diferentes ciudades europeas que les iré relatando con paciencia y buen humor.


jueves, 12 de abril de 2012

Crucero Caribeño II


DÍA6

No voy a repetir la historia de la rutina mañanera, pero es la misma de los días anteriores: llegamos como a las 8am a Philipsburg, St. Maarten, que es la más sofisticada y elegante de todas las islas europeas en el oeste del Caribe. En la parte holandesa la acción se concentra en Philipsburg (la capital) donde se puede apreciar la plaza Wathey y el hotel Passangraham en el cual se alojaba la realeza holandesa. Además pueden pasarla bien, ya que tiene unas muy simpáticas calles llenas de tiendas de quesos, chocolates y artículos importados, restaurantes muy acogedores y sobre todo con muy buenos precios. Tiene la particularidad que es mitad holandesa y mitad francesa (como comprenderán, dos tipos de cocina, idiomas y maneras de vivir diferentes, pero una cosa en común: bellas playas y gente muy cosmopolita). La parte francesa se llama Marigot. Es un París en quintaesencia, donde los residentes toman su café en los sidewalk cafés, mirando el mundo pasar. El pueblo está lleno de buenos bistrós con la mejor comida francesa del Caribe. Nosotros fuimos a una playa llamada Oriental Beach, distante veinticinco minutos del terminal portuario y a US$16.00 por cabeza el transporte ida y vuelta. Moneda: el florín antillas o guilder, también el euro. Lenguas: holandés, francés e inglés.

Calle de las Compras en Philipsburg St. Maarten

Nos pegamos un vacilón de la jijuna, había unos restaurantes muy simpáticos franceses que nos vendieron muchas docenas de escargots bourguignonne, rum punch local y los famosos baldes de seis cervezas por US$.10.00. Motos acuáticas para alquilar, buceo, paseo en catamarán... en fin, había de todo para vacilar en vez de estar en el terminal gastando marmaja en las mismas tiendas de siempre (las de los diamantes y los finos relojes. En algún momento pasaré por los Jaeger-LeCoultre para ver las novedades).

Esa tarde fuimos a almorzar al Aqua el siguiente menú: calamares a la milanesa, consomé de split pea, ensalada de melón rubí red con vinagreta de raspberry y queso feta, brocheta de lomo kobe con demi-glace de cebollas, pechuga de pollo bebé en costra de parmesano con tortellinis a lo Alfredo (o sea yo), lenguado con almendras y un risotto de tres quesos y hongos salvajes. De postre: dulce de leche, brownie de  trufas y sorbete de fresa para el punto final.

Norwegian Dawn en Philipsburg St. Maarten


Esa noche había el show de Mark Yuzuik (famoso hipnotizador de comedias venido directo de Las Vegas), casino de ley y cena en uno de los mejores restaurantes del barco, de apellido Cagney's (famoso steak house de Chicago) con un sistema en el barco que te cobran un fee de US$25.00 por persona para cenar en los exclusivos (que en este barco son el francés de nombre Le Bistrot; el italiano que se llama La Cucina; los asiáticos Sushi Bar, Bamboo y Teppanyaki, y una churrasquería estilo brasileña llamada Moderno. Los demás son sin costo pero no tienen la misma calidad .

Ostras Rockefeller (Detalle)


A lo nuestro: martinis para arrancar, excelente pan caliente con mantequilla triple AAA, ostras Rockefeller, clam chowder, prime rib au jus, salmón Oscar, crême brûlée y finos digestivos coronaron la noche. Pasadita por el casino, donde de pura suerte me tocaron dos diamantes y un siete que me permitieron dormir esa noche US$.700.00 más rico.


DÍA 7

Hoy nos tocó St. John´s, Antigua, muy conocida por sus hermosas playas y paradisiacas caletas, así como por sus corales. Los ingleses llegaron en 1632 pero tuvieron que luchar y sólo en 1667 tomaron el control después de muchas batallas contra los indios caribeños, apoyados por los holandeses y los franceses. St. Jhon's alberga la catedral del santo Juan el Divino, construida en el 1681 en madera y reconstruida en piedra en 1745. Llegamos con un clima espectacular bien temprano por la mañana y después de una agradable rutina mañanera muy parecida a los de los días anteriores (es decir gym y desayuno, desaydós, desaytrés...) bajamos a tierra. Como a mí no me provocaba ir a las playas locales me quede con dos de mis hijas a las cuales engreí con buen shopping. Almorzamos como a las tres de la tarde: cake de cangrejo azul, sopa mexicana con tortilla, ensalada de pollo turco con greens, lomo y camarones estilo New Orleans con puré de papa Yukón, zucchini y salsa de vino cabernet, pavo al romero relleno de cebollas caramelizadas con sprouts, tilapia al limón y pimienta con papas gaufré, espinacas y mantequilla de ajo, pastel de berenjena gratinada con mozzarella fresca de búfala con salsa toscana de tomate , flan caramel, tartaleta de abridores y sorbete de piña para el punto final. Siesta obligada, show de Justino y Daniela, que nos llevaron en un viaje de alta velocidad presentando los mejores actos de variedades de Las Vegas con muchos actos de magia, ilusiones, malabares y acrobacia en el aire. Casino como todas las noches (en total relax), unos buenos valses caribeños y regaee swing en la discoteca y a soñar con los angelitos.

Catedral de San Juan el Divino


DÍA 8

Bridgetown, Barbados: el primer barco inglés que llegó a esta isla lo hizo en 1625, dando lugar a una mezcla de culturas muy colorida. A los residentes locales los llaman bajans y mantienen muy vivas las tradiciones (como el cricket, entre otras costumbres muy british). No te puedes perder de visitar la Plaza Trafalgar (hogar del bronce del Almirante Lord Horatio Nelson) y el Museo de Barbados (que fue originalmente la prisión militar). Si te gustan las cuevas puedes ir a Harrison's Cave, con ríos subterráneos, estalactitas y estalagmitas que la hacen uno de los sitios más solicitados por los turistas. Al norte de Barbados hay una reserva salvaje donde puedes apreciar los monos verdes, tortugas de patas rojas, además de otros bichos. Moneda: barbado dollar. Idioma: inglés.

El crucero te ofrece diferentes tours: paseo en cuatrimotos o carros de safari por toda la isla, plantaciones de té, paseo en submarino, catamarán pirata y alguno más. Como promedio calcular US$.60.00 por cabeza. Nosotros nos fuimos a un club privado frente al mar donde por US$.13.00 por cabeza te dan tu silla, sombrilla, un trago de cortesía, Internet y vacilón durante todo el día. Para variar, o repitiendo el plato, se hizo cooler en el barco con las provisiones que teníamos de licor y jugos. Yo por mi lado me agarré a cocazos como dicen los venezolanos con plusieurs gin con gin que me dejaron medio movido pero muy contento. De almuerzo: budín de cerdo, sopa de tomates rostizados, endivias al roquefort, roast prime de beef au jus, brochetas de pollo al teriyaki con arroz de limón y pimienta, mahi mahi con alcachofas y aceite de oliva, un calzone de vegetales, seguido por un decadente de chocolate, torta de limón y sorbete de coco.

Harrison's Cave - Barbados


Regresamos al barco esa noche. Había un show de la famosa tropa Second City de Chicago, una muy buena comedia con una mezcla de escenas, canciones e improvisaciones: muy buen espectáculo si dominas bien el idioma inglés y el humor con mucho slang. Nos fuimos a cenar al Teppanyaki, que es un replica del Benihana of Tokio. Comenzamos con el coctel de wasabi que lleva sake, licor de lychee, jugos de lima, naranja y granadina; sopa miso con algas y aliño de kion. De principales: el pollo y vegetales yaki udon (que son fideos típicos japoneses que también los pedimos con lomo y langosta) y tofu al teriyaki; incluimos unas combinaciones llamadas samurái (de langostinos jumbo con pollo), el shogun (que es lomo kobe con pechuga de pollo), el shinto (que es de conchas sin coral con cola de langosta), arroz oriental al ajo y otros platillos más salteados frente a ti con el usual show de machetes y cuchillos. Salimos muy contentos, ya que la calidad de la materia prima y el expertise de los chefs orientales cumplieron con creces las expectativas de todos los presentes. Les recuerdo que este es un restaurante de US$.25.00 x alma.

Se redondeó la noche con una funesta pasada por los slots y las mesas del casino local. Sólo comentaré que dolió!!!!. Sólo el sueño pudo calmar los ánimos.


DÍA 9

Rutina mañanera igual que todos los días, salvo que hoy le metí frijoles, tocino y salchichas al desayuno; necesitaba energía para palear la mala experiencia con la suerte de la noche anterior en la ruleta. Pero era otro día y se pintaba muy bien, así que un pequeño almuerzo previo en el buffet del Garden, donde hicimos de las nuestras con magníficos sánguches de lomo en un pan ciabatta super blando y delicioso; lo combinamos con unas pizzas que preparan en el barco (delgadas y crocantes). A eso le incluimos varios platos de la cocina vegetariana hindú, preparados con verduras al curry de diferentes colores e intensidades, arroces perfumados, también platos de la cocina pekinesa muy bien logrados,. Frutas frescas, panacotas y otras delicias completaron el festín.

Cockleshell Beach - Basseterre St. Kitts

Llegamos como a la una de la tarde a Basseterre St. Kitts, descubierta por Cristóbal Colón en 1493. En ella encontrarás varios históricos fuertes, entre ellos el más popular, que es el Bristome Hill (nueve millas al oeste del  puerto) y data de 1690. Tiene unos interesantes complejos de bastiones, torres y barracas sobre una colina de 800 pies. En esta isla encontrarás de las mejores playas para nadar o bucear (entre ellas Cockleshell, Conaree Beach y Nag's Head). Si te gusta el treking puedes escalar el volcán Liamuiga (también llamado el cerro de la miseria) con 3,800 pies. El idioma oficial es el inglés y la moneda el dólar caribeño.

Volcán Liamuiga El Cerro de la Miseria

Previo un pequeño almuerzo en el barco, bajamos a tierra y nos fuimos los veinticinco del grupo en una van tipo safari al Marriott, hotel que tiene magníficas instalaciones para el disfrute del día. Si te quieres meter a la piscina tienes un fee de US$.35.00. En nuestro caso - por una buena propina - nos dieron tres cabañas con todo lo necesario para gozar del día de playa. Con gran sorpresa comprobamos que tenía la temperatura de mar más caliente y el agua más cristalina de todos las islas que habíamos visitado en este viaje. Esto sumado al excelente servicio de un hotel  cinco estrellas muy profesional. Como a las cinco de la tarde dimos por concluido el día de playa (que yo aproveché para darme una vueltita por las instalaciones del casino del hotel - cinco veces más grande que el del barco - donde me recuperé con alguito). Compras muy buenas en las tiendas libres de impuestos, sobre todo los licores: compramos las 1.75 lt. de Gray Goose a US$.47.00 y las Gold Label de litro a US$. 55.00, ambas con muy buen precio.

De regreso al barco almorzamos en el buffet abierto 24 horas del Garden: diversos manjares de la cocina caribeña, que estaba de gala en esta oportunidad que no dejamos pasar. Siesta, paseos por el barco, buena conversación con los amigos y familia, cena de nuevo en el Cagney's repitiendo el mismo menú que nos había gustado mucho: ostras Rockefeller, langostinos Jack Daniel's, clam chowder, prime rib aus jus, filete de lomo kobe y sirloin steak. De guarniciones: papa al horno de Idaho con todos los gadjets, como sour cream, mantequilla, chives, tocino frito, puré de papas al ajo, papas fritas con aceite de trufas, una buena ensalada de la casa y el final con platón de quesos de degustación y el tradicional New York Cheese Cake. De tomar, buen vino californiano.

Exquisito Prime Rib Au Jus


Esa noche como, de costumbre, había diversos planes: fiesta latina en la discoteca, show de variedades con el elenco del Norwegian Dawn, tributo a los Blues Brothers y las Soul Sisters con la banda Jump. Como verán había planes variados, incluyendo un bingo al que fuimos y donde la pasamos muy entrete.


DÍA 10 Y DÍA 11

Estos dos días serán de navegación hacia el puerto de Miami sin ninguna parada, sólo el vacilón que ofrece la línea de crucero sumado al placer de viajar con la familia y amigos queridos.

Les comentaré que en el día 10 y lo mismo el día 11 la pasamos en la piscina del barco con estupendos bloody marys preparados por el barman del Dawn. Mucho sol, buenos piqueos, conversación, baile con la banda  y diversión jugando backgamon y buraco... y así se nos pasó todo el día. Por la noche nos tomamos las tradicionales fotos de familia con los expertos fotógrafos de abordo, hicimos las compras finales en el duty free (donde tuve la suerte de agarrar 40 % de descuento en un reloj Tag Heuer al que le había echado el ojo desde el día one). A mi flaca le regalé unos bonitos aretes de Diamonds Are Forver. Cena en el Moderno Churrascaria, donde se dio cuenta del siguiente menú: classic caipirinha y la famosa batida de morango (fresas), salad bar con variedad como la ensalada de atún, vainitas francesas, papa, frijoles, pasta, puré rostizado de ajo, palmitos, espárragos, ceviche, carnes curadas,  quesos artesanales,  panes de queso y de leña y muchos otros de carnes: picaña, centro de lomo al ajo con sal marina, costillas de buey, lomo fino, pollo pierna y pechuga ahumadas, costillas bb de cerdo, lengua, chorizos variados, chuletas de cordero australiano. De guarniciones: arroz a la mantequilla, frijoles negros, puré de papa al ajo, plátanos fritos. De postre: crema de papaya, flan de coco, arroz con mango, dulce de leche y... Aquí daré  por finalizado este viaje por buena parte del Caribe con muy buen clima y son!!!

Norwegian Dawn en Miami


Como verán fue un crucero muy entretenido, con mucha comida para digerir. Yo en lo particular algunos días  quedé muy saturado pero a la vez contento ya que, a pesar de que no es de las líneas de crucero prime, la Norwegian (que es la que tomamos) cumplió con creces.

Por otro lado, estos viajes son los mejores momentos para pasarla bien en familia. Sin discusión alguna son la mejor oportunidad para retomar conversaciones pendientes o iniciar algunas memorables. Se los recomiendo, no se van a arrepentir.

Salimos del puerto de Miami el Día 11 como a las diez y media de la mañana, totalmente relajados y satisfechos, para dirigirnos en los próximos dos días a hacer algunas compritas innecesarias  pero necesarias en los diferentes malls (como Aventura, Bal Harbour o Sawgrass) y parada obligatoria en los supermercados para llenar algunas maletas de quesos importados, cortes de carnes, como quince kilos de pollo americano (que tiene muy buen sabor si consigues el que no tiene químicos), los famosos jugos de tomates Mr. T spicy para los bloodys, dos mil pomos de condimentos, veinte hamburguesas de Five Guys o de Five Napkin Burger, panes de molde, de hot dog, de hamburguesa, chocolates Godiva, los originales de SF Girardelli, media caja de malta super premium de 18 años, algunos vinos que no se consiguen en Lima y muchas otras delicatessen que harán las delicias de los amigos que frecuentan mi casa con regularidad.

Les escribo esta crónica como siempre desde la estupenda Business de LAN (línea donde el trato es a cuerpo de rey), camino a casa después de mamarme tres horas adicionales de espera por un retraso no programado. Hoy nos tocó, aparte de su famoso champán frenchute de bienvenida, un estupendo filete de lomo con puré y, para mí, un mahi mahi con mantequilla y un risotto de orzo con hongos que mereció unas felicitaciones y un aplauso de pie si me hubieran dejado pararme (pero estábamos con alerta por una ligera tormenta que nos impedía quitarnos el cinturón de securité). Helado de chocolate Häagen Dazs y pondré una película para echarme a roncar horizontalmente como debe ser.

Espero, mis queridos y fieles seguidores de estas sacrificadas fábulas y travesías culinarias, que hayan vivido y digerido con sapiencia, paciencia y buen humor esta muy larga crónica que se hizo con cariño, mucho apetito y sobre todo cumpliendo con mi deber sagrado de enseñarles el glorioso camino de la gula, en el buen sentido de la palabra.

À bientôt, mes chers amis.

Bon Appétit!

domingo, 25 de marzo de 2012

Crucero Caribeño I


Haré un pequeño recuento de cómo se dio este viaje caribeño, para lo cual me remontaré a las navidades pasadas donde, pensando en qué regalarle a mi familia, se me ocurrió que un viaje - en vez de objetos, muchas veces innecesarios, que nos dan por las fiestas navideñas - era el regalo perfecto. Sumado a esto, mi hermana menor (a quien llamaré en esta crónica “Chicharra”) cumplía cincuenta años y estaba organizando un paseo de diez días en el Caribe.

Nuestro Mapa del Caribe


Nos embarcamos en el proyecto denominado Piratas del Caribe, con mis cinco hijos: Eduardo, Michelle, José Alfredo, Diana, Camila, las parejas de ambos (Claudia con Arena en camino) y Rodolfo, lo que nos dio la suma de 9.5 tripulantes, incluidos nosotros dos. Después de todo el periplo de conseguir vuelos, hoteles, etc., nos embarcamos en tres grupos en dos días: mis hijos en Taca, en un muy buen vuelo directo que sale a las diez de la mañana de Lima y arriba a las cuatro de la tarde en el aeropuerto de Miami, y nosotros en el vuelo de medianoche de LAN, por motivos de logística y de un almuerzo programado en casa de los Arana que salió de primera (como siempre). Como de costumbre, la Business es espectacular por diferentes motivos, comenzando por la atención y la amabilidad de su personal , el menú, su surtido bar… pero sobre todo que se duerme muy bien en este particular vuelo y se llega a las siete de la mañana, fresco como una lechuga al país y capital mundial de las hamburguesas (chatarra’s kindom).


DÍA 1

Nos recogió mi hijo Eduardo en una maxi-van que habíamos rentado para la ocasión y, como era hora del desayuno, tomamos rumbo a IHOP (o popularmente conocida como International House of Pancakes), donde nos empujamos el típico desayuno americano dream: huevos en diversas preparaciones (omelette, fritos, revueltos, benedictine), hash brown potatoe (que es la papa rallada y frita, que también se conoce en Europa  como rosti), salchichas, tocino, bagels y por supuesto panqueques y waffles con harta miel y toneladas de cremosa mantequilla batida. Para sentirnos light, ¡jugo de naranja sin azúcar!

International House of Pancakes - Miami Beach


Después de este opíparo desayuno, nos dirigimos al publix y al mall para abastecernos de cosas innecesarias pero siempre útiles para alguna ocasión menos para la importante (que es la del crucero por comenzar mañana). Por la noche nos fuimos, toda la family, a cenar al MEAT MARKET, en 915 Lincoln Road, Miami Beach, donde habíamos cenado en agosto del 2011 (ver crónica). Buenos manhattan, cerveza muy fría y excelentes cortes de carne prime y kobe. Les contaré el menú: de picar, tartare de carne kobe con trufas blancas, costillitas de cordero bebé con BBQ asiático, tartas de cangrejo de la nieve; de principales, lomo prime de Nebraska, langosta de Maine, Prime New York steak, entraña Kobe, lomo con hueso y costra de café, corn fed cornish hen, papas fritas de polenta, sweet potato fries, gratinado de manzana y  ensalada baby wedge con queso azul. En resumen todo muy bueno, un excelente ambiente. Calcular US$100.00 por cabeza, con aperitivos y sin vino.

Meat Market de Miami


Antes de dormir teníamos que trabajar, ya que nos habíamos traído desde Lima doce botellas de vodka Smirnoff (que me gusta por su triple destilado), un litro de vodka Absolut, seis botellas de pisco Cuatro Gallos mosto verde torontel, dos litros de Double Black, un litro de Chivas Regal y, por ultimo, un litro de Haig. Teníamos que cambiarlos de envase para poder camuflarlos dentro  de las maletas y poder meterlos de contrabando en el barco para el crucero por el Caribe.

El pisco lo pusimos en botellas de litro de agua San Luis que traje de lima; el Double Black lo puse en botellas de 400cc de té; el Chivas y el Haig, en un envase de jugo de guindones y todo el vodka en botellas de medio litro de agua sin gas. Como verán hicimos un magnífico trabajo. A cada botella le volvimos a pegar la tapa-rosca con Triz, ¡todo un arte! Se repartió el botín entre todos los presentes, el cual acomodaron celosamente en sus respectivas maletas.

Puerto de Miami



DÍA 2

Llegamos como al mediodía al barco, ya un poco entonados con un primera botánica que preparamos con jugo en el hotel. Los trámites de rigor, las maletas siguieron su curso aparte pasando por las cámaras o scanner: si no ven nada que quitarte (como licores, que está prohibido traer al barco… Los pendejos quieren que les compres todo el día los tragos), te dejan tu maleta en la puerta de la cabina. Caso contrario te la retienen y tienes que ir al cuarto piso en este caso, donde te piden que la abras. A partir de ahí te la juegas. En nuestro caso tuvimos mucha suerte: todas las maletas pasaron sin problemas, el único huevón fue el Choripán, mi sobrino, que metió cuatro litros de vodka en botellas de plástico en su mochila y fue… al primer control.   Felizmente los papás precavidos usaron la misma técnica que nosotros y pudieron pasar a mejor vida.

Quiero contarles dos cosas: la primera, que en principio esto no se debe hacer ya que está prohibido por las líneas de cruceros en general; y lo segundo, que normalmente no funciona ya que es una vieja técnica harto conocida por ellos. Nosotros lo hicimos por la timba más que por el ahorro (que la verdad es significativo, ¡en mi caso por nueve bocas!).

El Dawn, de Norwegian Cruise Line


El crucero es el NCL Norwegian Cruise Line ( más información en www.NCL.com ). Como comentario diré que es una línea de cruceros con un sistema inventados por ellos, que se llama Free Style y es un estilo de navegar con total libertad, con horarios muy ligeros y limitadas restricciones para que puedas hacer lo que quieras, como quieras, con quien quieras, cuando quieras. Con este modo de navegar puedes comer en diferentes restaurantes todas las noches, con quien quieras, a la hora que quieras y cuantas veces quieras. Son más de catorce los restaurantes de abordo, lo que lo hace mucho más relajado y agradable.

A bordo del Norwegian Dawn


Nos tocó un bonita suite con balcón en el piso once de este barco que se llama el DAWN y que no es de los grandes sino de los medianos, lo que a mi gusto está bien, ya que no tienes las 6,000 personas que cargan esos súper gigantes de más de 200,000 toneladas sino más bien, en este particular caso, 100,000 toneladas con 2,000 pasajeros y un ratio de 2 : 1 en tripulación versus huéspedes (lo que no está mal).

Esa noche cenamos en el VENETIAN - que es el restaurante oficial, por así decirlo - donde tienes un simpático menú con opciones que va cambiando todos los días, si te provoca usarlo en más de una ocasión. Lo interesante es que te puedes pedir, si quieres, los veinte platos de la carta: no tienes límite de cantidades o unidades (el límite es tu estómago).

Escaleras al Venetian Restaurant del Dawn

Menú: arúgula bebé con peras blue cheese y aliño pesto con piñones, fish cake, sopa de cola de buey, prime rib au jus con Yorkshire pudding y papas rostizadas, pechuga de pollo estilo Mediterráneo con espinacas, bacalao del Atlántico con portobellos y risotto de espárragos, manicotti de espinacas al parmesano; de postre, cheesecake de moca, rhubarba de fresas y sorbete de menta para el punto final.


DÍA 3

Este segundo día fue de navegación con destino a Samaná, República Dominicana, primer punto de destino donde arribaríamos 24 horas después.

Playa en la Bahía de Samaná


Bonito día, soleado. Hicimos deporte en el gym. Copioso desayuno buffet de medio kilómetro, con diferentes opciones para deleitarte los ojos y todo lo demás. Piscina y paseos por el barco.

De almuerzo: terrina de chanterelles, consomé de lentejas amarillas, ensalada  verde con bulbos de hinojo, pollo, scallopini, carré de cerdo BBQ, langostinos jumbo al coco, merluza al teriyaki, lasaña de tomate seco y greens. De postre: pastel de manzana, crema de naranja y sorbete de romero.

Cena en el BAMBOO (restaurante asiático muy bueno). Nos dieron como veinte platos diferentes, entre cocina de Shanghai, Bangkok, y Laos. Nombraré los que me acuerdo. De aperitivo: midori (que lleva Cointreau, jugo de lima y un splash de soda), los típicos dim sum (como los wantanes de verduras), cangrejo azul, spring rolls, costillitas BBQ y las lechugas rellenas de pollo picante tsos. Buenas sopas de huevo y la picante de cerdo, barbacoa. De pastas y arroces: los tallarines Singapur (que llevan curry amarillo), el arroz frito (que lleva varios tipos de carne) y el lo mein (fideos de huevo salteados con bok choy, pollo, cerdo, lomo, zanahorias, cebollas y pimientos). De principales: el mahi mahi al vapor con shitake y cebollas infusionadas con kion y aceite de ajonjolí, las conchas cantonesas, los camarones a la pimienta y limón, el moo shu pork (que se sirve en delgadísimos panqueques), el kung pao (que es pollo frito en wok con maní, ají picante y cebollas caramelizadas), el lomo a la naranja picante, las colas de langosta con verduras chinas y pimienta de Sechuán (picante), el tofu mapo con verduras en salsa de ajo oriental, el cordero lechal en salsa de cashews. De postre: la crème brûlée (hecha con té verde y kion), la tapioca de coco, la torta de chocolate a las cinco especias y, para el reviente de todos, pancakes de plátano caliente con helado de coco. En honor a la verdad, todo alucinantemente espectacular. Luego pasamos al  primer round en el casino, donde salimos bien librados en esta primera noche; empate técnico, diría yo.

Vista del Bamboo, restaurante asiático del Dawn



DÍA 4

Rutina mañanera: gym, jacuzzi, piscina, desayuno kilométrico para no perder la costumbre (con la variante que hoy, para no sentirnos culpables, comenzamos por las frutas y el cottage cheese, aunque igual pasamos por los huevos holandeses y las french toasts). Todo lo que tu imaginación desearía estaba al alcance de tu mano… perdón, de tu barriga.

Como a las once tomamos uno de los barcos de transporte del crucero y nos fuimos a una playa privada de apellido CAYO LEVANTADO. Los que querían podían tomar otro transportador e irse a SAMANÁ, paraíso de las ballenas jorobadas. También te ofrecen diversos tours, como un safari de aventura o ir a las Terrenas (que es uno de los más famosos destinos de vacaciones en República Dominicana). Éramos veinticinco los que formamos este simpático grupo y daré en esta oportunidad sus nombres de pila: Bernard, Cecilia, Margot, la Negra, la Gorda, José Américo, Chicharra, el Negro, Choripán, Rafael, Antonio, el Zombi, Patricia, Ig, Marlene, Eduardo, Claudia, Rodolfo,  Jose, 3D, 2D, 1D, Michelle y este su humilde narrador de cuentos de travesías.

Vista aérea de Cayo Levantado


Nos pegamos una super vacilada en la isla: la playa, el clima y el mar increíblemente buenos. Los tragos que bajamos preparados del barco caleta, de los mejores: chilcanos y vodkas orange comenzaron la fiesta; los rum punch, chelas presidentes y las piñas coladas complementaron la sazón matutina. Buena música y agradable conversación hasta las cuatro de la tarde, hora en que retornamos al barco a almorzar en uno de los tantos restaurantes. El menú: quiche de tomate y cebolla dulce con aliño de lima, sopa de maíz dulce con queso cheddar, ensalada griega, rost beef Angus con papas gratinadas y vainitas francesas, pierna de cordero rostizada al ajo, ravioles de hongos salvajes al pecorino. De postres: tiramisú de Khalúa, pye de piña y ¡sorbete de kiwi para la dieta! Café y buenos vinos complementaron el repas.

De cena esa noche, cocina francesa: asperges (espárragos) grillées, gratinée a l’ognion (sopa de cebolla), escargots bourguignonne (caracoles con mantequilla, ajo y perejil), moules paulette au Pernod (choros a la crema con licor de anís), coquilles Saint-Jacques provenzal (conchas con tomate, berenjena, piñones y aceite de oliva). Como principales: bouillabaisse de pescados del Mediterráneo, coq au vin (gallo cocido en vino tinto con champiñones y cebollas bebé), dúo de canard (magret de pato y pierna confitada con papas parisinas en salsa madeira), carré d’agneau roti (pata de cordero australiano cocida al horno y acompañada de alcachofas, zucchini y salsa de aceitunas verdes), filet de boeuf grillé (lomo a la parrilla con portobellos, queso roquefort, papas gratinadas y salsa de pimienta verde), homard roti au beurres (langosta en mantequilla con papas chateau y alcachofas). De tomar: french 75, que lleva Bombay Sapphire, lima, jarabe y champagne; o el clásico kir royale, que tiene champagne y crema de cassis.

Mesa de ruleta en el Casino del Dawn


Como no podía ser de otra manera, nos fuimos al casino del barco y les sacamos la ñoña. Balance final: Miti US$.800.00, J. US$.300.00, Rafa US$. 200.00 y VLL US$.300.00. Como estábamos contentos, nos fuimos a la discoteca del hotel hasta las cuatro de la mañana, al son de los 70, hasta la hora de decirnos buenas noches. (Me olvide de contarles que antes de dormir pasamos por el BLUE LAGOON, restaurante del barco abierto 24 horas, donde dimos cuenta de panini de prosciutto con mozzarella y unas chicken wings picantes muy buenas, lo que nos equilibró las ansias gourmet).

Blue Lagoon del Dawn



DÍA 5

Como todos los días, ejercicio en el gym: jacuzzi super caliente, piscina helada con agua de mar, masaje para el que le provoque y de vuelta al desayuno kilométrico, aunque me había jurado no comer nada calórico pero, como comprenderán, uno no se sube a un crucero a joderse el cerebro pensando en las calorías sino más bien todo lo contrario; así que nos empujamos de todo y, por cierto, lleno de calorías y sobre todo sin culpas… ¡Bienvenida la gordura!

Hoy nos tocó llegar a TORTOLA, que es la isla más grande de las Islas Vírgenes Británicas. Ofrece los mejores sitios para navegar a vela o a motor y su capital se llama Road Town (donde puedes conocer el museo Folk que posee artefactos de la época de la esclavitud en las plantaciones, así como reliquias de barcos piratas y de la armada inglesa). También puedes ir al parque nacional Mount Sage, en el que apreciarás árboles de mahogany, ear elephant vines, philodendrons y ferns (no olvidar que en esta isla se fabrica uno de los mejores rones).

Tortola - Islas Vírgenes Británicas


A las ocho de la mañana y como es usual, te dan el  día libre para que te vayas de compras o a una de las tantas playas paradisiacas que tienen para ofrecer. En el caso nuestro nos tomamos un taxi a una llamada Cane Bay Beach, donde se conjuga todo lo que te imaginas de esta parte del Caribe: arenas doradas, aguas cristalinas, palmeras por doquier, topless en sesión permanente, buenas piñas coladas  y el famoso conch fritters (una rarísima concha de las Bahama). Ahí pasamos relajados  prácticamente toda el día, retornando al barco como a las cuatro de la tarde para almorzar. Menú: tempura de hongos,  seafood chowder, ensalada nicoise, lomo strogonoff, cottoleta de cerdo milanesa, risotto cioppino (mariscos). De postre: soufflé de coco y sorbete de grosellas.

Hoy nos fuimos a ver el show del día al teatro del barco, la obra CATS (muy famosa pieza de Broadway). Cena en el VENETIAN RESTAURANT muy agradable y copiosa:  prosciutto con melón e higos, sopa de frijoles negros estilo cajún, ensalada de arúgula con zapallo rostizado, sirloin steak estilo latino, thai chicken y camarones , bacalo poché con vegetales y un burrito para terminar de reventar. De finale: tarta de limón y kion, pye de zanahoria y sorbete de lima, café y bajativos. Gran jornada en el casino con resultado catastrófico para el grupo, salvo dos que la hicieron (no fue mi caso). A dormir, previa pizza margarita ofrecida por el room service 24 horas.

Y así durmiendo rico y soñando, dejo aquí esta primera parte de la crónica caribeña. La concluiremos con una segunda parte por venir. No se vayan… ya regresamos. Bon appetit et bonne nuit, les enfants!

jueves, 23 de febrero de 2012

Los Roques, Venezuela

DÍA 1:
Salimos ansiosos de Lima pues nos esperaba un viaje de aventura que habíamos planificado con antelación los tres mosqueteros, que son cuatro (Flor, Michelle, Manolo y este humilde relator). El vuelo muy agradable, en business de LAN como siempre: ofrecen una atención como uno se merece, champán de bienvenida, un muy buen almuerzo y buenos vinos para rociar el gaznate.
El vuelo resultó corto, sólo cuatro horas de relajo y en compañía de Laura Pausini. Arribamos al aeropuerto Simón Bolívar, en esa tierra de mujeres hermosas, arepas, excelente chocolate, estupendo ron, queso, nata de chuparse los dedos, arañas monas (o comúnmente llamadas tarántulas), gusanos de seda y carne llanera en vara que nos habíamos prometido degustar a la primera ocasión.

Vista Aérea de Los Roques

Nos alojamos en el hotel Eurobuilding de Maiquetía, zona cercana al aeropuerto, ya que teníamos que tomar vuelo a Los Roques al día siguiente muy temprano y no valía la pena subir a la ciudad de Caracas (distante 45 minutos). Al poco rato apareció nuestro buen amigo Ernesto G. con una alforja (literalmente correcto) con cuatro enormes fajos de billetes de denominación de 50 bolívares fuertes, que nos cambió al doble de cambio oficial. Felices por la exitosa transacción comercial nos empujamos de a poquitos dos botellas de Pisco Viñas de Oro mosto verde que nos entonó como debía ser, para pasar luego al restaurante del hotel, donde pedimos unos simpáticos piqueos llamados por estos lares pasapalos (compuestos de carpaccio de lomo y atún, dedos de quesos, casabe con ajo, arepitas fritas y los originales tequeños). Aquí quiero hacer un pequeño alto y comentarles, para que se ilustren, que en este país es donde se inventaron los tequeños, que son totalmente diferentes de los que conocemos en lima. Aquí son de masa de a verdad y súper rellenos de un queso blanco que sólo se encuentra acá (cremoso como él solo y de inigualable sabor caribeño). Pan leñero, cerveza fría y otros piqueos más pusieron la buena nota antes de ir a descansar, que muy temprano comenzaba la aventura.

Tequeños Venezolanos
DÍA 2:
A las 7.30 estábamos todos tomando desayuno americano con un plus de lujo que nos había regalado Ernesto: nata caraqueña, que es crema batida antes de que se convierta en mantequilla, con su toque correcto de sal. Es deliciosa cuando la untas sobre arepas fritas y/u horneadas, o acompañada de carne mechada y caraotas o frijoles negros. Con pan caliente también se le rinde honores a este manjar.
Después de dar cuenta de este opíparo breakfast, nos dirigimos al aeropuerto auxiliar (distante cinco minutos del hotel) de donde salen todos los vuelos nacionales, para tomar un vuelo en avioneta hacia el archipiélago de Los Roques (a 45 minutos de vuelo y US$300.00 cocos por mitra el ida y vuelta). Acá les comento que sólo permiten un carry por persona, con un peso máximo de 10 kilos, ya que son todos aviones chicos (en nuestro caso fue un Islander de tres motores a hélice con capacidad para dieciséis pasajeros).
Viajamos muy cómodos en este corto vuelo, arribando al archipiélago que, geológicamente hablando, es relativamente joven ya que emergió del Mar Caribe hace apenas 15,000 años, y donde - como a las 10:30 de la mañana - nos aguardaba Ángel, nuestro valet asignado para el disfrute de estas vacaciones de cuatro noches y cinco días.

Croquis de Los Roques

Acá no hay autos, todo se hace a pie; tampoco hay hoteles, sólo posadas (sesenta) la mayoría de tres a seis habitaciones cada una, salvo un par que tienen como quince cuartos, pertenecientes casi todas a italianos que al parecer fueron los que llegaron por los años 70 y pusieron en onda este paraíso.
Habíamos reservado desde Lima dos suites con AC (muy raro en la isla), cable y todas las comodidades de ley, en la Posada Albacora (regentada por Mauro, un italiano afincado por estos lares) cuyo costo es de US$ 440.00 diarios por habitación; incluye alojamiento, desayuno, almuerzo ligero en la playa, cooler con bebidas y cervezas, la cena y los traslados en bote a las playas cercanas con sillas y sombrilla de carácter obligado, ya que el rey sol te saca la ñoña. Una vez instalados y, muy importante, Doña Michelle habiendo ya preparado el bar cooler con vodka Absolut, jugos, tónica, cerveza y harto hielo, nos embarcamos en nuestro primer paseo al cayo llamado Francisquises, que se compone de tres cayos: el de arriba, el medio y el de abajo. Cuenta con las mejores playas recreativas en el parque, y dista unos quince minutos en bote desde el Gran Roque.

Mar Azul y Catamarán en la Orilla


Una vez instalados con todas las comodidades playeras, nos dedicamos a conversar, bañarnos en una mar transparente turquesa con 28 grados de temperatura de agua, arenas blancas como el mármol de Carrara y muy buenos cocteles fabricados por Doña M, elegida nuestra bar woman oficial. Qué más les puedo decir… El tiempo estaba totalmente detenido, el disfrute era a toda máquina… Que vivan las vacaciones y que trabajen los hijos por nosotros!!!
Estando absortos y totalmente dedicados a no hacer nada, llegó un bote de pescadores con una gran canasta de langostas vivas que inmediatamente colocaron en una jaula dentro del mar, frente a un rústico y único restaurante que había a nuestro costado. Raudos y veloces nos dirigimos a escoger nuestro botín de kilo y medio para el próximo almuerzo a venir, del cual dimos cuenta acompañado de arepas, ceviche muy agradable de pescado local con ají, clásicos tequeños vene y cerveza bien helada para amenguar la fuerte temperatura que nos acompañaba. Les comentaremos que almorzamos excelente: la langosta no pudo haber estado mejor cocinada; todos sin excepción aplaudimos al cocinero de turno.

Pesca de Langosta con Nasa


Bien entrada la tarde regresamos a la posada, donde aguardaba una merienda acompañada de empanadas de cazón y té helado, que nos guió a una muy buena y reparadora siesta, preámbulo de unos aperitivos pactados con antelación y de una cena compuesta de carpaccio de atún al sésamo, pez espada al ajo con papitas nativas, crepes de plátanos y tinto de verano para alegrar la noche. Como quedamos más que satisfechos, salimos a caminar para hacer la obligada digestión en el Acuarela Bar, donde Baileys, cointreau y ron Pampero Aniversario pusieron la nota final a este primer día en Los Roques… A soñar y soñar que el mundo se va a acabar…

DÍA 3:
Nos levantamos muy temprano, todos súper deportistas y bien vestidos, con iPods, zapatillas y todo, para hacer jogging dentro de la isla, a la que le das la vuelta en media hora pero vale la pena el bis… Siguió un reparador desayuno americano caribeño de todo agrado para la concurrencia, sumándole la nata regalada en Caracas que nos la habíamos traído como tesoro escondido.
A las nueve y media de la mañana, con los cooles o cavitas como les dicen acá, nos volvimos a embarcar hacia otro cayo de nombre Noronquises (o paraíso de las tortugas), donde acampamos por algunas horas en una playa prácticamente desierta, sólo para bañarnos en estas cristalinas aguas junto a amigables tortugas, beber hasta tratar de perder la conciencia (lo que nadie pudo cumplir) y no hacer más que conversar y planificar nuestro próximo viaje fijado para mayo si Dios nos lo permite.
Como a las dos de la tarde nos volvió a buscar la lancha para llevarnos a almorzar a otro cayo de apellido Madrisquí, donde buscamos a Juanita (la dueña del restaurante local) para volver a almorzar gran langosta a la plancha, pescado frito y algunas guarniciones de rigor, sumando un vodka Belvedere polaco de 50° que habíamos llevado y que nos puso en fa.

Madrisqui

Regresamos a la posada ya bien entrada la tarde y, al llegar, nos ofrecieron de merienda arepas de queso y la famosa reina pepiada (que es un potpurrí de varios sabores perfectamente balanceado). La cena estuvo compuesta de unas berenjenas fritas al pomodoro buenísimas, de plato principal un excelente pescado a la plancha con verduras salteadas con panceta, y de postre flan de maracuyá. Nuevamente todo estupendo… A dormir los angelitos, o los diablitos diría yo…


Reina Pepiada

DÍA 4:
Lo mismo del día anterior: caminata y buen desayuno reparador, cooler con Grey Goose alistado por nuestra bar woman Doña M. Partimos nuevamente a la isla del primer día por dos razones: la primera, que estaba ventoso como para ir a una más lejos y, la segunda, porque el primer día, por falta de información, nos habíamos perdido una piscina natural a la espalda de donde acampamos, llena de corales y peces de muchas especies, en la que buceamos en esta oportunidad provistos de los equipos necesarios. Nuevamente y por tercer día consecutivo dimos cuenta de langosta de más de dos kilos (a la plancha), calamares fritos, ensalada de papas con aceitunas y alcaparras y chelas súper heladas. Buena siesta como a las tres de la tarde, que fue mi peor error ya que nos echamos a la sombra de un manglar y les dejé la mesa servida a los mosquitos locales (famosos por su potente picadura y veneno). Me atacaron en la boca, la cara, la calva, los brazos, las piernas… es decir, más de veinte o veinticinco picaduras que no me dejaron dormir toda la noche de lo doloroso. Al menos me queda el consuelo de saber que los envié bien mamados al más allá. Y no fui el único: a Doña M la atacaron pero en menor escala que a este mártir su humilde y adolorido relator.
Les relataré que me sorprendió - camino al muelle, por la mañana de ese mismo día, antes de partir al cayo - la cantidad de avionetas privadas de todo tamaño que vimos en el pequeño aeropuerto y que inmediatamente relacionamos con más de una veintena de catamaranes, veleros y yates (todos de gran calado: el más pequeño de cuarenta pies) que encontramos anclados en la playa… Qué tales millonarios estos panas!!! Se sumaba una súper fiesta organizada por la Coca-Cola local, que había traído unas cien personas en dos enormes catamaranes de más de setenta pies. Mismo Asia: música, juerga, masajes y juguetes acuáticos dieron el toque folclórico a este memorable día.

Muelle en Los Roques


Por la noche volvimos a cenar en la posada: pasta corta a la matriciana con buen grana padano, pargo al limón con col salteada en pimienta al demi-glace, torta caribeña, vino español reserva de nombre Albalí de Valdepeñas (best buy 2010 Wine Spectator) y café corto.
Aprovechamos la noche estrellada para irnos a pasar un rato agradable a uno de los lounges locales llamado Café Art, endroit frente al mar, rodeado de cocoteros y muy buena onda, como para beber un buen digestivo (en este caso Buchanan 18 años y Ron Pampero Aniversario que puso la cereza al pastel, como diría el maestro de maestros el chef Escoffier). A jatear rico como me gusta, cuarto helado a 19°C, cable con buena onda y doña M. bien calentita!!!

DÍA 5:
Amaneció increíble, un cielo azul, así que optamos por comenzar el día con un poco de ejercicio y un desayuno contundente: jugo de frutas, arepas rellenas de carne mechada de pollo y queso, huevos jugosos y buen pan de la panadería local, internet obligado y, al medio día, nos fuimos como de costumbre a la playa en bote local. El día fue estupendo: súper sol, playa de lujo, arena de mamey, buenos mojitos, tostones, langostinos al ajo y una cazuela de mariscos que completó el paseo. Por la noche, sopa de auyama con hilos de queso local, arrebozado de pescado con papas cremosas y flan caribeño nos completaron este buen día, luego de lo cual procedimos a embadurnarnos con repelente para pasar la noche frente a los batallones de kamikazes que no respetan ni a su madre!!!

Flan Caribeño o de Coco


DÍA 6:
Amaneció muy soleado y dimos el paseo matutino como de costumbre pero a paso de conversación. Recalamos en el kiosco local, donde dimos cuenta de unas empanadas de queso y carne que, bañadas en una crema picante, terminaron por ponernos a mil por hora. Siendo las ocho de la mañana, llegando a la posada, nos informaron que el vuelo había sido adelantado para las once de la mañana en vez de las cinco de la tarde, hora en que teníamos programado regresar a Caracas. Esto nos obligó a postergar la langosta de tres kilos reservada con antelación, así como el último paseo: baño de mar al cayo Vapor, donde nos íbamos a bañar como nos trajo mi mamá a este mundo. Para mitigar la frustración de este adelanto de planes nos compramos unos polos llamados franelas por estos lares, que pusieron de muy buen humor a toda la tripulación.
El vuelo, muy agradable y a la vez corto. Llegamos a la capital antes del medio día y bajo mi dirección tomamos el bus socialista que te lleva del aeropuerto a la ciudad, en este caso al Alba Hotel (ex Hilton, expropiado por el gobernante de turno), por diez bolívares o dos dólares americanos por mitra. Tomamos un taxi por setenta bolívares (o menos de diez dólares) al Gran Meliá Hotel, donde teníamos reservadas por los próximos dos días dos estupendas habitaciones, por la friolera de US$270.00 por habitación, si en caso les interesa venir.

Restaurante del Hotel Gran Meliá de Caracas


Después de tomar unos buenos Bloody Mary (no mejores que los que prepara mi amigo Eduardo C, pero muy buenos) en el bar del lobby del hotel y una vez pasados por los trámites de rigor del famoso check-in, relajamos los nervios, guardamos las maletas y nos fuimos a almorzar al Lee Hamilton, restaurante situado en la Av. San Felipe, esquina El Bosque, en La Castellana, buena zona. Comimos como los dioses, lo que pasaré a relatar, pero no sin antes comentarles que en este país la carne es una institución; es Buenísima con B mayúscula. Una vez instalados, nos trajeron unas empanaditas acompañadas de una jalea picante y un queso blanco llamado telita para amenguar los nervios. Enseguida los aperitivos, en este caso whisky y vodka, que te los sirven que parecen triples!!! Nos regalamos con un New York steak o bife ancho y una punta de cuadril también llamado punto trasero. Tengo que comentarles que vivimos el paraíso a cada bocado, qué tal placer saborear esta carne local! La acompañamos de yuca frita y sancochada, ensalada verde César, dos raciones de nata, sendas papas verdes gratinadas, morcillas, chorizos y, para regar la cancha, vodka y scotch. Precio por estos manjares: US$200.00 por los cuatro (cambio paralelo). Regresamos al hotel para encontrarnos con Ernesto y decidimos quedarnos disfrutando de las instalaciones de este magnífico hotel mal ubicado (a nuestro juicio), charlando hasta bien entrada la madrugada.


Blanquísimo Queso Telita

DÍA 7:
Nos despertamos temprano, nos pusimos nuestros atuendos deportivos y descendimos al nivel L3 en el que está el Spa Gym, junto a la piscina y al restaurante donde se toma el desayuno. A lo lejos divisé a Manolo y Flor ya disfrutando de los manjares locales: carne mechada, caraotas negras, pescado asado, huevos al gusto, arroz, pastelitos de queso de mano o de jamón, frutas de todos colores, fiambres y quesos multicolores y de diferentes texturas, pastelería diversa, jugos de guanábana, melón, sandía, naranja, parchita, varios tipos de sabores de té y café… en fin, todo un señor buffet con algunos manjares adicionales que no recuerdo por el momento. Cometí el error de picar un pequeño pastelito que estaba tan bueno que no me pude detener y seguí comiendo, lo que dio como resultado que jamás llegáramos al gimnasio; sólo paseamos nuestra ropa deportiva por el hotel. Nuestro amor por la cocina pudo más y a buena hora!
Como a las once de la mañana nos tomamos un tour en una camioneta blazer con chofer y guía particular para los cuatro, por la suma de US$150.00. Te pasean por toda la ciudad, el centro histórico, la casa de Bolívar, la Catedral, la Plaza Mayor y otros pintorescos sitios de interés, durante aproximadamente tres horas y media.

Casa del Libertador Simón Bolívar


Decidimos no almorzar para salir a cenar. Sólo picamos unas arepas bolivarianas, que las llaman así porque las venden en unos camiones acondicionados como restaurantes de paso (construidos por el gobierno de Chávez), a precios populares para joder a los empresarios particulares: las venden a siete bolívares en vez de treinta que valen en los diversos negocios por toda la ciudad. No son malas pero tampoco son buenas y tienen la mitad de tamaño y de relleno que las otras. Las hay de salchicha, chorizo, queso, jamón, carne mechada de res o pollo, reina pepeada, de cazón y de perico (que es huevo revuelto con cebolla y tomate) y de otros sabores más.
Como había tiempo nos fuimos al super market a comprar vituallas para llevar a Lima y poder convidarles a los amigos las buenas cosas que tienen por estas tierras. Compramos varias cajas de tequeños de masa y de hojaldre (que se encuentran en el freezer del hotel esperando ser transportados a Lima), natas, mozzarellas, sueros con sal, quesos locales, morcillas, chorizos, chocolates, enlatados de mar, salsas picantes y dulces, harinas para hacer arepas y empanadas, café local y otras delicatessen que darán la fiesta este fin de semana en la playa.

Cachapas de Jojoto


Nos fuimos a cenar (después de tomar unas copas en el bar del hotel) acompañados por Ernesto, su hijo y su simpática enamorada, al Alazán - otro restaurante de carne - ubicado en la Av. Luis Roche, en la Quinta El Remanso, Urbanización Altamira.
Paso a relatar el menú. De piqueo: plátano maduro con queso al horno, nata coriana, queso con cachapas, arepitas fritas y de horno, casabe con ajo, morcillas, chorizos, cachapa de jojoto (que es como una humita salada). De fondo: T-bone, lomito piece, entrecote de solomo, churrasco de solomo (bife de chorizo), ración de congrí (que es arroz con frijoles negros), yuca y dos tipos de ensaladas. De postre: helados y torta. A todo esto le sumamos una botella de Etiqueta Negra. Todo por la friolera de poco más de US$350.00, lo que nos pareció muy razonable comparado con los precios de Lima.
Si comparo estos dos restaurantes de carne entre sí, me quedo con el Lee Hamilton por su calidad de carne, a pesar de que en el segundo hay más ambiente y los piqueos son mucho mejores que en el primero de los mencionados.

Típico Congrí


DÍA 8:
Hoy me voy al mercado local para las compras gourmet finales y a tomar un desayuno típico de pueblo caraqueño, previo platico venezolano en el restaurante del hotel: caraotas negras, carne mechada, arroz blanco, pan, mantequilla y jugo de sandía, que acabo de consumir por si me faltaran fuerzas para la misión que tengo que emprender… Qué dura es esta vida…
Llegamos al municipio de El Chaco, en la zona Este de la capital, manejado por la oposición en persona del alcalde: ¡qué tal diferencia! El mercado limpio, ordenado y muy bien abastecido. Se compró lo que tenía que comprarse: más comida para llevar, piqueos para apaciguar el alma, y nada más porque hay que regresar al hotel a preparar las maletas que el vuelo sale al finalizar la tarde. Nos despedimos de estas tierras llaneras llenas de buenas amistades, muy buena cocina regional, hermosos paisajes y playas de ensueño, entre otras virtudes y, sobre todo, hermosas mujeres… aunque menos guapas que las nuestras!!!
Buen Apetito!!!