viernes, 8 de junio de 2012

Crucero por el Mar del Norte


DÍA 1: MAYO 20, 2012

Como les comenté en la crónica anterior, salimos del hotel en Rouen como a las dos de la tarde y media para dirigirnos al terminal portuario y subir a bordo del Silversea Silver Cloud, crucero que tomamos en Lima junto a tres parejas de amigos con los que ya habíamos viajado juntos el año pasado por el norte de España, Portugal y Francia.

Este barco es un crucero de lujo para 296 pasajeros, todas las habitaciones son suites con mayordomo privado, tiene incluidas todas las bebidas y licores durante el viaje (tu mini bar te lo abastecen con los licores de tu preferencia), hay servicio 24 horas a la habitación, en la mayoría de los puertos te ofrecen trasporte gratis, sus restaurantes pertenecen a las famosas cadenas mundiales Relais & Châteaux y Slow Food (que es Italiana), siempre encontrarás por la tarde una canasta de frutas y champán así como flores dentro de las suites, los baños son de mármol, TV flat screen con DVD, nueve menús de almohadas, los productos de los baños son Bulgari y Ferragamo, mil dólares de crédito por suite - totalmente gratis - para ser usados en lo que quieras gastar dentro del barco (salvo el casino)… En fin, un lujo flotante.

Silversea Silver Cloud


No es un crucero grande, todo lo contrario, lo que permite una atención mucho más esmerada y sin colas. La comida es súper buena y muy elaborada, así como todos sus cocteles de primera y con las mejores marcas del mercado a tus órdenes ¡totalmente  gratis!

Como opciones para comer tienes Le Restaurant, el principal, con muy fina vajilla de porcelana y cristalería italiana. Todos los días te van cambiando el menú, diseñado con especialidades aprobadas por Relais & Châteaux. Hay otro que se llama La Terrazza, que está bajo supervisión del movimiento Slow Food y donde sirven auténtica cocina italiana. El siguiente se llama Le Champagne by Relais & Châteaux, donde te ofrecen un menú exclusivo de nueve platos maridados con los mejores vinos de abordo. Si te quieres relajar puedes comer en el Pool Grill And Hot Rock, donde en una atmósfera más relajada disfrutarás de buenas opciones a la parrilla. Si lo prefieres, te pueden servir cualquiera de los menús de estos restaurantes en tu habitación, si la ocasión se presenta propicia para una romántica cena. Durante la hora del almuerzo podrás comer a la carta o algunos buffets dentro de los mismos restaurantes.

Restaurante La Terrazza del Silver Cloud


Como bar tienes El Bar,  con muy buena barra y música en vivo. A partir de las once de la noche se convierte en una discoteca con DJ. Puedes también disfrutar cocteles y finger foods en el Panorama Lounge, The Observation Lounge, el Pool Side o el Connoisseur’s Corner (que tiene mejores coñacs, grapas, brandis, etc. para degustar con un buen puro Montecristo o tabaco de pipa si esa es tu elección).

Panorama Lounge


Como todo barco, tiene buenas tiendas, joyerías y casino disponible durante las horas de navegación y, lo más importante (al menos para nosotros), no hay horarios; todo se hace a la medida de tu ritmo, con una sola regla: los restaurantes sólo te reciben hasta las 9.30 de la noche para cenar (lo cual me parece justo y apropiado).

Nuestro crucero será de diez días, partiendo de Rouen hacia Oostende, en Bélgica, como primera parada, para seguir hacia Ámsterdam en  Holanda. Luego, dos días de navegación hacia Hamburgo, Kiel Canal, Travemünde, Warnemünde, Ronne y Copenhague (en Alemania y Dinamarca respectivamente).

Champagne de Bienvenida


Una vez formalizados los trámites de ingreso a bordo y previo champán de bienvenida, nos juntamos para tomar un aperitivo en nuestra suite, donde nuestro mayordomo Shaw, oriundo de Sri Lanka, nos comenzó a engreír. Las chicas solicitaron Grey Goose con jugo natural de naranja y, para que se den una idea del servicio, nos trajeron una botella de litro para servirnos a nuestro gusto. La botella se quedó y fue repuesta a voluntad de los presentes.

Esa noche cenamos en Le Restaurant el siguiente menú: King Crab timbale, block de foie gras en terrina y antipasto farandole como aperitivos; risotto de porcini o dos opciones de sopas (en este caso una de cola de buey y otra de hojas) y sorbete para el intermedio.

Como principales degustamos zarzuela catalana de mariscos, corvina con crema de champán y caviar, costilla de cordero con hierbas de la provincia y un corte de prime rib muy jugoso acompañado de una fondue de parmesano.

La Presentación es Impecable en Cada Plato


Si no querías este menú podías cenar a la carta con estas alternativas:

Al escoger como entradas: tataki de lomo, trilogía de salmón (ahumado, confit y sashimi) y scaramoza con pesto y tomates cherry. Como sopas: crema de ave o de tomate. De fondos: filete de salmón del Atlántico, pechuga de pollo estilo cajún con jugo de ajo, New York strip loin o filete de lomo y una milanesa de ternera que estaba espectacular. Como guarniciones: más de diez salsas diferentes, como a la mostaza, pimienta, de mantequilla, champiñones, tomate, menta, manzana, etc. Lo mismo para los acompañamientos, fueran de verduras o legumbres. En fin, cenamos de lujo y maridamos toda la cena con los vinos propuestos por la casa: como blanco un riesling alemán y como tinto un italiano de Cerdeña, ambos muy buenos.

Complementé la cena con dos botellas de Angel Folly de Montes que ofrecí a mis compañeros de travesía. Después de cenar nos dirigimos a tomar unos buenos coñacs al bar del barco, acompañado de café illy que le fue perfecto para terminar la noche, ya que al día siguiente llegábamos a Oostende a las ocho de la mañana.


DÍA 2: OOSTENDE, BÉLGICA

Es uno de los mayores puertos de pesca y comercio de Bélgica, conectado por canales con Brujas o Bruges y Gent. Tiene mucho comercio marítimo con Inglaterra; es conocido por sus playas, cafés y restaurantes; queda a quince minutos de Brujas y a una hora de Gent en tren, paseo que hicimos.

Vista Panorámica de Oostende, Bélgica


Su cocina es muy elaborada y sabrosa, famosa por sus espárragos, sus choros o mejillones, salchichas varias y una innumerable lista de productos del mar. No puedo dejar de mencionar sus más de doscientas variedades de cervezas y sus chocolates famosos en todo el mundo (como los Godiva).

Los Clásicos Choros o Mejillones con Papas Fritas


Sitios de interés: el Paseo del Rey Albert I, la Bahía de los Mercaderes, el Edificio Europa y la Fortaleza de Napoleón, entre otros históricos lugares que dejaré que ustedes busquen en sus navegadores.

Como les comenté, nos fuimos a la estación de tren para dirigirnos a Gent (que es una ciudad belga muy conocida) donde pudimos apreciar la Catedral, el Château des Comtes y otros hermosos lugares que tienen que recorrer. En nuestro caso nos quedamos tres horas admirando toda la belleza de esta europea ciudad llena de historia.

Estación de Tren de Oostende


Como queríamos dedicarle más tiempo a Brujas, nos dirigimos de nuevo hacia la estación del tren. Llegamos como a las dos de la tarde a la estación central y ahí tomamos un taxi para dirigirnos al centro de la ciudad. Tomando todos un city tour - que es el medio perfecto para conocer cuando el tiempo es limitado - y pudimos apreciar los siguientes puntos de interés: la Torre des Halles, la estatua de los Héroes de la Revuelta de 1302, la Plaza Mayor, el Mercado y la Atalaya, el Ayuntamiento (Burg), la Basílica de la Santa Sangre, la Catedral de San Salvador, los famosos canales y puentes de Brujas, el Museo Gruuthuse, el Groeninge, el Hospital San Juan-Museo Memling, el Beaterio, el Lago del Amor, el inmueble llamado El Peaje (donde los comerciantes tenían que pagar un impuesto al soberano para vender sus productos, en función a su peso). No puedo dejar de mencionar sus molinos, de los que en la actualidad quedan cuatro. Para terminar, pueden apreciar sus imponentes fortificaciones .

El Lago del Amor en Brujas


Almorzamos en la Plaza Mayor, en un restaurante llamado Le Panier d’Or. Degustamos prosciutto con melón, escargots a la borgoñón, tostadas con champiñones, sopa de cebolla , croquetas de camarones  y moules (choritos) a la crema como entradas. De principales: tournedó de cordero, conejo a la flamenca y rib eye con salsa de pimienta y de cèpes. Postres locales (como tartas y buenos helados) y las famosas cervezas belgas (como la Stella 25, la Hoegaarden, la Ramée Blond y la Leffe Donker). Precio por seis personas: 256 euros.

Algunas Cervezas Belgas


Dedicamos el resto de la tarde a pasear por las calles locales haciendo lo mismo que hacen todos los turistas: tomar fotos y comprar souvenirs. Retornamos al barco a las seis de la tarde para descansar y volvernos a juntar para cenar e ir a la discoteca, misión que cumplimos a cabalidad.

Cenamos en  el restaurante italiano llamado La Terrazza y quedamos muy contentos por sus sabrosos platos (igual o mejor que en cualquier restaurante italiano de Italia). El menú: insalatina del campo con parmigiano, nueces, alcaparras y aliño de hierbas frescas;  ensalada de frutos del mar al estilo de la Liguria; carpaccio de pez espada al pomodoro; risotto frito de espárragos con salsa de limón; torta de pecorino al balsámico; ragú de alcachofas y camarones, o una selección de todo lo arriba mencionado, como entradas.

Después, una selección de pastas cortas como el penne a la amatriciana, los ravioles de carne con zucchini y mantequilla, los panzotti en  salsa de nueces  y el rigatoni a la grilla. También las pastas largas como las tagliatelle con ragú de pato que comió Michelle o los secretos que pedí yo, ambos tan sabrosos que le he pedido las recetas al chef.


Algunos Tipos de Pasta


Pasando a los principales teníamos escalopa de vitello a la milanesa, lomo a la Morellino di Scansano (que es una sabrosa salsa de vino), el filete de pescado fresco del Ártico que ordené yo (con un aceite de peperoncini), o podías pedir un salmón a la caponata.

De postres: helados, panqueques a la naranja, panna cotta de café. De tomar: como blanco, el Bianca Vina Proceso del Veneto; de tinto, Castello Romitorio 2010 de la Toscana; con los postres, Suoi Moscato de Asti del Piedemonte; un buen café illy y terminamos la noche bailando en la discoteca del barco con muy buena música latina. ¡Qué día!

ÁMSTERDAM

Es una ciudad muy ligada al agua, tiene como setenta islas y sesenta millas de canales. Es famosa por las casas inclinadas, su vida artística (cuna de Rembrandt y de Van Gogh) y tiene muy buenas tiendas y una poderosa industria (como la de los diamantes, la de las flores y la de los quesos holandeses, entre otras). Para conocer: el Royal Palace, la casa de Anne Frank, el Museumplein, el Barrio Rojo… en realidad toda la ciudad vale mucho la pena (hay que dedicarle dos o tres días).


Casa Inclinada en Ámsterdam


Llegamos temprano al nuevo puerto - con una infraestructura muy moderna - cerca de la Estación Central (que vale la pena visitar por su arquitectura), punto de partida para iniciar el paseo por la ciudad de los mil canales. Nosotros tomamos un taxi hasta la Plaza Rembrandt, que está en el centro del casco antiguo de la ciudad, donde tomamos un pequeño bote turístico que te lleva de paseo por un circuito de una hora, pasando por los puntos más interesantes para que puedas darte una idea de la historia. También lo puedes hacer o complementar con otro circuito en bus bajo el sistema de ‘subes donde quieras y bajas donde quieras’ que te permite recorrer sus plazas, canales y principales calles.



En la Plaza Rembrandt o Rembrandtplein


No dejar de visitar el Barrio Rojo, donde se encuentra todo el mundo erótico, famoso por sus ventanas donde las niñas ofrecen sus servicios a los parroquianos locales y extranjeros, además de las sex shops y el museo erótico (entre otros atractivos para mirar pero no tocar). La mejor hora es a partir de las siete de la noche, cuando comienza la ebullición en esta parte de Ámsterdam.


Vitrinas en una de las Calles del Barrio Rojo


Esa noche había mucho cansancio, hubo mucho sol durante el día y calor, a diferencia de los días precedentes en los que la media fue de doce grados. Este día hubo veintisiete, así que cada uno hizo su plan en el barco: algunos bajaron para recorrer de noche el Barrio Rojo, otros se quedaron a descansar, yo me quedé en el barco y me fui a cenar a Le Restaurant, donde me regalé lo siguiente: ancas de rana, farandole de espárragos con salsa holandesa, un risotto de cèpes, trou normand de sorbete o intermedio (que consiste en un sorbete de manzana con calvados); de fondo, un filete de pescado de nombre sea bream, del que hay que averiguar: es increíble, se parece al filete de chita pero más sabroso aún;  me vino con la piel crocante, con macadamias y una salsa cítrica muy interesante. De ahí pasé por un ossobuco con polenta (sólo para probarlo, ya que estaba totalmente satisfecho) y cerré con broche de oro con una selección de quesos y un brownie de chocolate Valrhona con un parfait de menta.


Sea Bream


De tomar, vino blanco y tinto de la selección del sommelier, que hoy estaba muy acertado en su maridaje.

Y aquí acaba el día. ¡Buenas noches!


Esa misma noche mientras dormíamos el barco tomó rumbo hacia Hamburgo, travesía que durará dos días (vale decir que mañana la pasaremos en alta mar y aprovecharemos para descansar y relajarnos).

Por la mañana nos fuimos al gym para hacer nuestra rutina diaria o pan de cada día,  jacuzzi obligado y ¡desayuno a la carta!

Fitness Center en el Silver Cloud


Como al mediodía fuimos sorprendidos por el Director del hotel. El muy bandido había organizado un almuerzo al que llamó Around The Ship Around The World, que significa cocina del mundo alrededor del barco, y que pasaré a relatar:

En el piso cuatro armó un buffet francés con una fina selección de quesos franceses, donde podías degustar: camembert, brie, livarot, pont l’évêque, époisses, los de cabra, roquefort, blue de Bresse, merlemont, chaumes, réblochon, chaource y boursin. Como carne había rilletes de pato, terrina de foie gras con gelée de sauternes, panes, galletas, fruta y vino francés para este primer paseo de tapas. ¡Y olé!

Algunos Quesos Franceses


En ese mismo piso - pero en otro ambiente - se hizo el homenaje a Italia, con una estación de fusilli, penne, rigatoni, linguine, spaghetti, tagliatelle, ravioli y panzotti (todas pastas frescas hechas por los chefs del barco) que podías acompañar con diferentes salsas: tomate, pesto, cacio y pimienta, amatriciana, arrabbiata, carbonara y la de mariscos. Como complemento había una pierna de cordero y un coulibiac (que es un pastel de salmón). Vinos de la Toscana y del Veneto para acompañar este segundo paseo de tapas. ¡Viva la Italia! ¡Viva el Papa!


Corte de Coulibiac


Del piso cuatro pasamos al piso cinco. En la boutique del barco se había montado una estación de fiambres italianos con salami, prosciutto, bresaola, jamón , soppressata y guanciale.

En el bar del mismo piso habían montado un ambiente japonés o de homenaje a Japón, que consistía de sushi y sashimi muy variados: maki, California roll nigiri, Boston roll, tataki de atún, sashimi (de salmón, de pescado fresco, de anguila salada y dulce), entre otros que no recuerdo en este momento. A eso le sumaron una estación de ensaladas con mucha variedad.

El piso seis se lo dedicaron a España y a sus tapas. Había paella marinera, patatas bravas, tortilla de patatas, chorizo, mejillones rellenos, aceitunas y verdejo y tempranillo para aclarar la ideas y bajar un poco la sensación del cataclismo que se avecinaba por la gran cantidad de comida.


Aloo Bonda


En el piso siete montaron dos rincones, uno dedicado a la India: samosas, tempuras de frijoles y vegetales,  la cebolla tipo Bhaji, el pan de pakora, el aloo bonda (que es muy famoso) así como el paneer pakora. Como salsas pusieron la de  curry y el raita.

En el otro rincón estaba lo asiático: panqueques de pato, las costillitas de cerdo agridulces, alas de pollo estilo chino, lumpia, sopa tom yum y un pan al vapor llamado siopao.

Siopao


Piso ocho, dedicado al seafood: choros, ancas de rana, uñas de centolla, camarones jumbo, conchas, calamares y almejas. De acompañamientos: salsas de frutas, la coctel de siempre, la María Rosa, alioli, la de cherry-tomate-alcaparras, la de mayonesa de hierbas, la de honey mustard y otra de curry y pan negro.

Se podrán seguramente preguntar cómo hicimos para poder comer todo lo que les acabo de relatar. Pues muy fácil: con paciencia hicimos este penoso y sacrificado recorrido tipo procesión, con calma, en tres horas muy agradables, lo que fue seguido de una gran siesta (también de tres horas) ya que terminé casi muriéndome de sobre-alimentación o posible suicidio gourmet.

Aunque no lo crean, esa noche habíamos reservado para cenar un menú gourmet en el mejor restaurante del barco, donde sí te obligan a reservar con anticipación por lo pequeño y exclusivo. Además es el único en el que te cobran por cenar (la simbólica suma de treinta dólares por mitra).

De aperitivos: champán, manhattan, vino rosé y single malt para mí, acompañados de cuatro canapés, cono de foie gras, un shot de crema de cèpes, una concha grillé con mantequilla y una ensaladita de langosta con mango.


Pesca de Langosta en el Golfo de Maine


Como entradas frías nos propusieron carpaccio de atún rojo a las tres mostazas, mármol de foie gras de ganso con especies dulces, una ensalada de langosta de Maine con mango y un plato que se llamaba Blanc-Blanc-Blanc (que era de espárragos blancos y verdes escalfados al estilo de la Borgoña, con láminas de trufas blancas de Alba y salsa holandesa blanca de trufas). ¡Qué tal trufada!

Como entradas calientes nos propusieron entre un risotto con hojas de oro,  foie de pato poêlé con compotas de frutas del bosque (¡que estaba de bueno!) y unas conchas grilladas con una vinagreta de nueces, puré de coliflor y tomates confitados.

De ahí pasamos a las sopas, con tres propuestas: un chilcano de lenguado con camembert, una bisque de langosta y una crema que la llaman farandole de cèpes (con esencia de trufas del Perigord). ¡Las tres excelentes!

Cèpes en su Ambiente


Como platos de resistencia las opciones fueron las siguientes: langosta de Rochester Thermidor (que mereció elogiosos comentarios), un lenguado a la normanda  (cumplidor, un poco seco para nuestro gusto), un filete de lomo de ciervo al estilo de Nueva Inglaterra con un guiso de col roja y salsa de oporto (que para mi humilde opinión fue el mejor plato de la noche por su suavidad y sabor); costillar de cordero de Nueva Zelanda con flores de tomillo y filetes de pichones con ragú de morillas completaron la oferta de platos principales.

Para finalizar nos ofrecieron como postres soufflé au Grand Marnier (que me hizo recordar mi época como gerente en la Rosa Náutica por los años 80). Crêpes suzettes y chocolates mi-cuit completaron esta experiencia de inolvidable cena gourmet en compañía de buenos amigos (menos dos que sucumbieron debido al periplo de la hora del almuerzo y no pudieron recuperarse para la sacrificada labor de la noche).

Para relajarnos nos fuimos al bar a cantar boleros, fumar un pucho y conversar por un rato, ya que había que descansar. Mañana a las ocho llegamos a Hamburgo.  Bonne nuit, mes enfants!

domingo, 3 de junio de 2012

París y el Norte de Francia



París, mayo 14, 2012

Salimos de Lima, en esta oportunidad en un vuelo nocturno de Iberia, dado que en LAN (con quienes tenemos una relación especial, ya que por norma el pasajero es el Rey y nos atienden de lujo siempre) no había cupo disponible, así que... qué le vamos a hacer. El vuelo, bueno en términos de horarios; la cama un poco dura, la atención más o menos, la comida menos que más (salvo los chocolates) y lo más rescatable, los vinos Estupendos, con mayúscula. De blanco tomamos un verdejo de la FINCA MONTEPEDROSO 2011 que se expresa en clave de fruta madura (piña, melón, almíbar) y hierbas con una notable untuosidad en boca. De tinto bebimos DEHESA LA GRANJA 2006, vino creado por Alejandro Fernández, el creador de Pesquera a orillas del río Guareña en Zamora, dentro de la comarca llamada Tierra del Vino. Su cepa tempranillo se guarda veinticuatro meses en barrica; su conjunto es sabroso, cremoso, con frescas notas balsámicas y muy agradable de beber.

Aterrizamos en Madrid camino a París como a las dos de la tarde hora local. Como había un par de horas de espera, procedimos al VIP de Iberia a relajarnos con un buen vino manzanilla, de guarda, y queso  francés, que hicieron que la espera se sintiera como segundos.


Red Bar del Hôtel Athénée

El vuelo, muy corto: una hora treinta y ya estábamos en la Ciudad Luz, donde en un taxi y veinte minutos después estábamos en el hotel escogido. En esta oportunidad fue el ATHÉNÉE en el 19, Rue Caumartin, en pleno centro de París (al costado de la Opera Garnier y de la Plaza de la Madeleine, así como a quince minutos de caminata de los Campos Elíseos). Me voy a permitir recomendarles este hotel boutique: es pequeñito, de veinte habitaciones, pero con una excelente atención y habitaciones de primera; calcular 300 euros por noche y bien vale la pena. Doy fe.

Como estábamos en vena, una vez efectuado el check-in de rigor nos fuimos de copas y tapeo, recalando primero en un pequeño bistrot al lado del hotel, de apellido LA  TAVERNE DE L'OLYMPIA en el 25 Rue Caumartin. Allí bebimos buen vino local y nos comimos el mejor confit de pato (canard breton) que recuerde;  sencillamente delicioso, con sabor a buena crianza y a mantequilla por la suavidad. Complementamos esta primera parada con un assiette de fromages locales y tarta Tatin obligada. De ahí salimos a caminar (bien abrigados pues había diez grados de temperatura) hacia el Opera, donde Michelle y yo nos acordábamos de habernos alojado en un viaje anterior en el Intercontinental Grand Hotel, en el Boulevard de los Capuchinos justo frente de la Opera.

La Taverne de l'Olympia

Café de la Paix, un Siglo Atrás

Como era de esperar, entramos al CAFÉ DE LA PAIX (famoso restaurante-bistrot del hotel) para regalarnos una buena ración de ostras Belon N° 2, más unos langostinos de la Bretaña y quesos de la Normandía; de tomar, Cognac LHERAUD de 1969 (a 60 euros la copa)... Un manjar al paladar y ¡un dolor para la billetera!


Café de la Paix, Hoy

Para terminar la jornada, camino al hotel hicimos una última parada en un bar muy simpático llamado BAR ROMAIN (en el 6 Rue Caumartin -  www.barromain.fr ) de decoración romana, donde los mismos dueños atienden en un ambiente perfecto para terminar la noche.

Al día siguiente, como nadie quería tomar desayuno temprano, salimos a pasear por los alrededores y recalamos en la sección gourmet de las Galerías Lafayette donde compré una sal persa medio azulada y otra de guinea mezclada con azafrán, más dos quesos maduros de apellidos Neuchâtel y Camembert, para irme acostumbrado a nuestro próximo destino que será la Normandía. A esos gloriosos quesos le sumamos jamón inglés de la Bretaña, coppa italiana, tostadas alemanas y… listo Calixto la lonchera móvil.

Antes de abandonar las galerías, hicimos un último alto en LAFAYETTE ORGANIC, donde nos refrescamos con magníficos jugos de naranja súper frescos, una ensalada de frutas exóticas de la Polinesia, un quiche de salmón y un panino con queso de cabra. ¡Espectacular!


Sector Interior de las Galerías Lafayette

A cinco minutos a pie de donde estábamos - y a la misma distancia prácticamente del hotel - llegamos a la OPERA GARNIER, que es la decimotercera sala de ópera de París desde que fue fundada por Luis XIV en 1669. Fue construida dentro del marco de los grandes trabajos de mejora de la capital ordenados por Napoleón III y realizada por un hasta entonces desconocido joven arquitecto de 35 años llamado Charles Garnier.

Este palacio se compone de la fachada principal, la gran escalera, la biblioteca museo, los vestíbulos y la gran sala de espectáculos donde se realizan innumerables obras de ópera maestra. En nuestro caso teníamos la pieza Romeo y Julieta para ver. Recomiendo, si están de paso por París, no dejar de venir a conocer este palacio. Vale la pena.

Le Grand Café Capucines

De almuerzo nos fuimos a LE GRAND CAFÉ CAPUCINES (que está en el 4 Boulevard des Capucines) donde las chicas se despacharon un menú a base de homard (langosta) que consistía en una mousse de aperitivo, para seguir con la mitad del bicho frío acompañada de salsas, y después comerte la otra mitad caliente acompañada de légumes y una exquisita bisque hecha con los corales. En el caso de Flor y Michelle, les trajeron una ronda fría compuesta de camarones y langostinos locales, bueyes de mar y, por supuesto, una muy buena langosta. Manolo (el más precavido) se pidió el menú del día, que en esta oportunidad trajo una entrada de salmón ahumado con ensalada de papa de apio, una trucha entera meunière con almendras  y crème caramel de final. Yo, súper clásico, ordené rognon (o riñón) en salsa madera con papas paisanas, eau de vie de pera como digestivo. Precio por cuatro personas: 220 euros.


Confit de Canard

Esa noche salimos a caminar por la zona, recalando en el Hotel Ritz, localizado en la Plaza Vendôme, donde asentamos posaderas en el bar del mismo nombre para degustar un cerveza irlandesa Guiness (que es mi favorita) así como un porto Tawny para mi flaca y Fraise des Bois y Chambord para nuestros acompañantes. Como el día había sido largo, solamente picamos esa noche un confit de canard antes de rendirnos en los brazos de Morfeo.

Al día siguiente fuimos a recoger el carro seleccionado pero, desgraciadamente, sólo entraron las maletas, lo que nos obligó a cambiar de voiture para dirigirnos a CAEN. Está situada en la Baja Normandía y a 240 kilómetros de distancia, lo que nos tomó más de cuatro horas ya que coincidió con un feriado en Francia y la carretera estaba endemoniada de trafico, pero la pasamos súper bien.

CAEN

Patrimonio mundial: tiene mil años de arquitectura excepcional, situada en la región de Calvados, en la Normandía, donde quedarán maravillados por esos monumentos que, a pesar de los terribles bombardeos a que fueron sometidos en el año 1944, conservan su magnificencia.  No dejar de visitar la Abbaye aux Hommes (La Abadía de los Hombres), el Castillo o Château de Caen, así como la Abbaye aux Dames, la Iglesia Abbatiale y la de San Pedro.


Abbaye aux Hommes de Caen

Nos alojamos en el Hotel Adagio, que es muy confortable. Es un hotel con estudios en vez de habitaciones, lo que lo hace ideal para viajar. Además, con muy buen precio: 110 euros por noche.

Para terminar el día nos fuimos a la playa, exactamente a COURSEULLES-SUR-MER,  a pasear. Encontramos un simpático lugar, el HOTEL DE PARIS ( localizado en la Place du 6 Juin - www.hoteldeparis-normandie.com ), donde degustamos un menú Terroir: traía un pastel de jamón dulce con papas de entrada, magret de pato de fondo y tarta de manzana de postre. Yo pedí el menú Gourmandise, que traía doce increíbles ostras frescas y naturales de entrada, riz de veau (o mollejas) al calvados de principal, crêpes de postre, gambas y congrio (o lotte, como le dicen localmente) para complementar lo sólido. Buen Chablis 1 cru de beber y café antes de retornar al hotel a dormir… que mañana temprano nos vamos al MONT SAINT-MICHEL a 120 kilómetros u hora y media de camino desde Caen.

MONT SAINT-MICHEL

Salimos de Caen después de un muy buen desayuno típico francés: buen pan baguette, excelente mantequilla normanda, quesos locales, jamón paisano y fresco jugo de frutas de la región… ¡Qué más se puede pedir!


Rebaño de Ovejas en el Mont Saint-Michel

Llegamos al Mont Saint-Michel y, como era fin de semana largo en Francia debido a un feriado, se tornó imposible realizar la visita (por las grandes colas de carros y gente para poder acceder) así que nos contentamos con verlo en toda su magnificencia y prometernos regresar en una cercana oportunidad.

Reprogramamos el paseo y nos dirigimos a un muy simpático puerto cerca de Omaha Beach (playa emblemática del Desembarco de Normandía que dio comienzo a la invasión americana, inglesa y canadiense durante la Segunda Guerra Mundial). Antes de pasar a relatar el almuerzo les recomiendo un pequeño lugar frente al monte, donde se encuentra un productor local - Monsieur Lefranc - que junto a su familia produce licores como calvados, sidras, licor de pera, miel, andouilles y quesos artesanales, entre otras delicias como una terrina al camembert o un paté de hígado de pato. Compramos un calvados y otros tesoros culinarios para ir mitigando el hambre en el camino a almorzar.


Tripes à la Mode de Caen

Llegamos a un simpático restaurante en el pueblo-puerto de Grandcamp-Maisy, de apellido L'ESTRAN, que no vale nada por fuera pero es un lujo por su calidad de comida. Nosotros ordenamos ostras para comenzar, costillas de cordero, tripas a la mode de Caen, ala de raya (raie) au beurre noisette (que estaba de película) y moules (choritos) a la crema (que es el plato típico en la región costera de la Normandía, así como en todo Bélgica). 72 euros los cuatro, con bebidas: un regalo.


Aile de Raie - Ala de Raya

Por la tarde nos fuimos a POINTE DU HOC, donde se encuentra el monumento al desembarco americano y se puede ver el círculo ceremonial colocado por el gobierno francés, que honra las proezas de las tropas de asalto del ejército estadounidense en el Día D. También se puede observar los cráteres producto de los bombardeos de las fuerzas aéreas y navales aliadas, los que dan testimonio de la intensidad del bombardeo. Está el búnker antiaéreo de la Luftwaffe (que se convirtió en puesto de comando, estación de asistencia médica y depósito de cadáveres de las tropas de asalto), los búnkers de municiones, las casamatas (posiciones fortificadas donde se colocaban los cañones de 155mm)… Para terminar les contaré que la toma del puente fue fundamental para el éxito del Día D y que hay un héroe de nombre Teniente Coronel James E. Rudder que comandó el segundo batallón de tropas de asalto.


Teniente Coronel James E. Rudder, Comandante del Segundo Batallón de Rangers

En toda esta zona están las playas del desembarco: Utah, Omaha, Gold, Juno, Sword (cada una con una historia que contarnos). De aquí nos fuimos a conocer el Cementerio Estadounidense, ubicado a ocho millas y que alberga a 9,387 estadounidenses fallecidos y guarda los nombres  de otros 1557 fallecidos, siendo este sitio uno de los más bellos entre los 25 similares que tienen por toda Europa conmemorando a sus bravos caídos. Les paso una web por si quieren mas información: www.abmc.gov

Esa noche, después de consultar mis guías culinarias, decidimos ir a cenar a un restaurante que se llama PAIN ET BEURRE (pan y mantequilla), de un famoso chef que se llama Ivan Vautier. Este simpático lugar se encuentra en el 46 de la Rue Guillaume le Conquèrant, 14000 Caen. Te sirven una fórmula de menú con opciones. En mi caso yo opté por el Menú del Chef: foie gras poêlé, crumble salé, marmalade rhubarbe-betterave, seguido de un grenadin de veau también poêlé con una compresión de papas, alcachofas bebés y jugo de morillas (que es la reina de los hongos en el mundo, a mi parecer). Para terminar, un postre de chocolate con una mousse de palta y helado de marfil (muy novedoso para mi gusto).


Presentación del Pain et Beurre

Las chicas cenaron langostinos en una jalea de crustáceos y una tarta de queso de Ambert con confitura de cebolla, jamón serrano y huevo poché como entradas. De principales: costillas de cordero perfumadas al romero con piñones guiándonos y pimientos de Espellette (que es un pueblo pegado a Bordeaux), y una dorada con espárragos y parmesano en un aceite de chorizo (plato muy original). De postre: milhojas y una crema de peras. La cuenta: 180 euros, los cuatro con una botella de vino.


Queso Fourme d'Ambert

Al día siguiente nos fuimos temprano a conocer el pueblo de CAMEMBERT situado en el valle del Orne, donde puedes recorrer el Museo del Camembert o visitar las numerosas fábricas donde se produce este famoso queso. Les paso una dirección: Le Bourg - 61120 Camembert, www.maisonducamembert.com , donde pueden hacer el tour completo. Les enseñarán la historia, el terroir, su famosa leche, las diferentes etapas de su fabricación, el affinage, la granja de Marie Harel y los quesos parientes del camembert (como el neuchâtel, el pont l’évêque  y el livarot, entre otros) que podrán degustar acompañados de una buena sidra y por supuesto comprarlos. Escoger los de leche cruda que son los mejores y fijarse que tengan el sello AOP que es el que garantiza su origen en la región.


Una Postalita de Camembert

Nos fuimos a almorzar a HONFLEUR, distante más o menos unos noventa kilómetros que se recorren muy rápido si uno toma la Autoruta 13 que lleva directo. En menos de una hora nos encontramos con uno de los más pintorescos y hermosos pequeños puertos de Francia, en el que almuerzas o cenas en unos restaurantitos o bistrots admirando la hermosa marina desde muchos ángulos. Nosotros optamos por sentarnos en uno que se llama O BOUT DU QUAI (al fondo del muelle), 20-22 Quai Sainte Catherine, 14600 Honfleur-Vieux Bassin, para regalarnos buenas ostras, caracoles al ajo y mantequilla, una superlativa bouillabaisse, otra aleta de raya en mantequilla, conchas enormes (llamadas por estos lares Coquilles Saint-Jacques) al estilo provenzal y, como no podían faltar, los famosos choros franceses o moules marinière (que para mí son los mejores: ya vienen cocidos en vino blanco, cebollas y perejil. Si prefieres otra opción, te los ofrecen de mil maneras: al curry, a la crema, al azafrán, con champiñones, etc. Precio por este magnífico repas: 113 euros por los cuatro.


Coquille Saint-Jacques

No dejen de quedarse, si pueden, al menos una noche en esta ciudad de arquitectura renacentista todavía en un estado de conservación espectacular. Bien vale la pena, no sólo por su comida sino por sus pintorescas callecitas llenas de historia y savoir-faire. Además está frente a LE HAVRE, donde pueden apreciar el puente de cables al que soportan dos columnas más grandes que la Torre Eiffel y darse una vuelta por DEAUVILLE, balneario donde se codean los más millonarios (como los Rothschild, jeques árabes, artistas de cine; en medio de palacios espectaculares. También es famoso por sus festivales de cine y por sus regatas). Si van para allá alójense en el Hôtel du Golf Barrière, un súper hotel seis estrellas.

ROUEN

Ciudad situada a 240 kilómetros de París, al borde del Sena, mantiene un status cultural y comercial que se remonta hasta la Edad Media. Fue ocupada por los ingleses en la Guerra de los Cien Años, y es donde Juana de Arco fue quemada, además de ser una de las ciudades más castigadas durante la Segunda Guerra Mundial.


Hôtel de Bourgtheroulde en Rouen


Detalle del Hôtel de Bourgtheroulde en Rouen

Nosotros nos alojamos en el casco viejo, en el HÔTEL DE BOURGTHEROULDE, 15 Place de la Pucelle, 76000 Rouen ( www.hotelsparouen.com ) que para nosotros es donde uno mejor se puede quedar por su ubicación y comodidad. Es un cinco estrellas precio promedio para este tipo de establecimientos. Como hicimos el check-in como a las seis de la tarde (lo que dio muy poco tiempo para conocer los principales monumentos, etc., tema que dejamos para el día siguiente), nos fuimos a la caza de un buen restaurante, siempre de la mano de mis dos guías: la Michelin y la de Bonnes Tables de Petit Futé (que te da los mejores reportes calidad-precio). Esa noche recalamos en  LE P’TIT ZINC, que es una mezcla de restaurante y bistrot en el 20 de La Place du Marché, 76000 Rouen: nos sirvió sopa de cebolla, cassolette d'escargots (caracoles de tierra), ravioles de trufas, un mix de ris de veau (mollejas) con rognon (riñones), confit de pato para Michelle y dos buenas botellas de vino de la región. Café y calvados para terminar. Precio 144 euros, cuatro personas.

Cassolette d'Escargots


Trufas

Por la mañana del día siguiente hicimos una magnifico paseo, Michelle y el que escribe, previa caminata: ejercicio de una hora o 6 .5 kilómetros por la ciudad con diez grados de temperatura. Llegamos a la Abadía Saint-Ouen junto al impresionante edificio neo-clásico de la alcaldía. Este monumento gótico data del siglo XIV y tiene en su interior un órgano de pipa considerado uno de los más bellos de Francia. De aquí nos fuimos a la Catedral de Notre-Dame, considerada como la que tiene la torre más alta de Francia. Construida en 1876, remplazó a una más antigua que data del 1200. Dentro pueden ver la tumba del Rey Ricardo Corazón de León. Hay otra iglesia interesante en la plaza del viejo mercado que es la que se erigió en homenaje a Juana de Arco; es de corte moderno. No se pueden perder el Gros-Horloge o gran reloj, un reloj gigante fabricado en 1527,  de corte renacentista; tampoco el museo de cerámicas ni el de cera de Juana de Arco.

Tumba de Ricardo Corazón de León

Como punto final a este periplo cultural pasamos al mercado local, donde bebimos uno de los mejores, o el mejor, jugo fresco de naranja recién exprimido, con un marcado sabor a flores y miel. De comer: dos tipos de pan artesanal, dos tipos de mantequillas sencillamente de las mejores del mundo, paté de lengua, jamón cocido artesanal, queso de chancho y dos buenos quesos de cabra… ¡Qué más se puede pedir para un desayuno como el que disfrutamos, digno de reyes!

Excelente Queso Bûcher de Rouen

A las dos de la tarde nos fuimos a hacer el check-in en el barco SILVERSEA SILVER CLOUD donde se nos unen Eduardo y Jany, así como los Ositos, para partir por diez días en un crucero cinco estrellas por los mares del norte. Tocaremos diferentes ciudades europeas que les iré relatando con paciencia y buen humor.