sábado, 30 de junio de 2012

Viena, Austria


Salimos de Praga pasado el mediodía, después de recoger una camioneta VW Sharan en la que muy cómodos, relajados y de buen humor, enrumbamos por la autopista hacia Viena, a 250 kilómetros aproximadamente. Llegamos al Marriott en pleno centro de la ciudad y a muy poca distancia de las principales calles y atracciones de la ciudad.

Nuestro Marriott en Viena

Viena tiene algo que engancha: es antigua y moderna a la vez. Viena es gastronomía: su mezcla de culturas genera una gran variedad de platos procedentes de todas las cocinas del mundo; sus deliciosos pasteles y un buen café completan la oferta. Viena es música: cuna de grandes compositores como Strauss, Beethoven o Mozart y morada de la afamada ópera. Viena es cultura: tienes más de cien museos entre los que elegir.

Viena es una ciudad con un encanto especial, el perfecto escenario de muchos recuerdos que no podrás olvidar. En tu viaje podrás disfrutar de una tarde tranquila en la ópera, de un paseo por su casco antiguo bajo la atenta mirada de la catedral, o bien tomarte un café vienés acompañado de un pedazo de la deliciosa tarta Sacher, o de una salida de bares cosmopolitas de los que doy fe.

Tarta Sacher

Esa primera noche Michelle y el que escribe nos fuimos a pie a explorar los alrededores para poder planificar un buen día siguiente. Conocimos primero un pequeño restaurante llamado Lucky's Matchbox, en el 1 Rotenturmssrtabe 12 (la avenida de los restaurantes, bares y comercio ficho) en el que pasamos un agradable momento. Caminamos por largo tiempo simplemente disfrutando de la noche y lo complementamos con una pequeña visita a un casino y muy buenas salchichas y chorizos vieneses en uno de esos kioscos ambulatorios típicos de las ciudades germánicas… ¡Y a dormir que ya hicimos el plan para mañana!

Típico Kiosko de Comida Callejera en Viena

Al día siguiente dividí el día en seis etapas o planes por hacer. Lo primero fue fitness room con masaje y jacuzzi en el hotel. Segundo plan, una visita a la Escuela de Equitación Española de Viena, donde se puede ver los famosos caballos por las mañanas, de lunes a viernes; el fin de semana hay show. Paso a relatar un poco de su historia:

Lipizzaner en Exhibición

La corte imperial austriaca sentía verdadera devoción por la cría y doma de caballos de raza. A finales del siglo XVI el Archiduque Carlos fundó el picadero de Lipizza, que posteriormente se trasladaría a territorio yugoslavo. De hecho, de aquí son originarios los caballos lipizzaner. Los primeros caballos llegaron desde España, así que es este origen el que explica el nombre de la escuela. Tras la independencia de Yugoslavia se trasladó Lipizza a la región de Estiria, donde mantienen la tradición de cría. Los caballos son negros al nacer y a los ocho años se vuelven blancos.

Palacio Imperial de Viena

Como la escuela forma parte del Palacio Imperial, decidimos visitar el Museo de los Tesoros que forma parte del Palacio y parte también de nuestro segundo plan del día.

La Cámara del Tesoro más importante del mundo es sorprendente: aquí, en la parte más antigua del Palacio Imperial (siglo XIII), no sólo verás la corona imperial del Imperio Sacro Romano (hacia 962) y la corona del Emperador austríaco (1602), sino también el tesoro de los Borgoñón del siglo XV y el tesoro de la Orden del Toisón de Oro.

La Cámara del Tesoro

En esta cámara hay expuestos valiosos objetos curiosos, propiedad de los Habsburgo. Entre ellos se encuentra un “unicornio“ de casi dos metros y medio, así como la corona del Emperador Rodolfo II (1552 - 1612). El globo imperial y el cetro, las insignias del imperio hereditario de Austria, sirvieron durante siglos como símbolo de poder y rango. Las piezas con valiosas piedras incrustadas, así como las increíbles joyas, no sólo son testigos de la historia, también tienen un gran valor material.

Corona, Globo Imperial y Cetro de Rodolfo II

La entrada a la Cámara del Tesoro es por el patio Schweizerhof, el patio de los suizos. El nombre proviene de la guardia de suizos antiguamente apostada aquí.

Hasta 1918 el Palacio Imperial fue el centro del vasto imperio de los Habsburgo. Realizaron un diseño suntuoso de una gran área, antaño planificada como Foro del Emperador, desde la Corte Antigua, que data del s. XIII, hasta la parte más nueva, de principios del s. XX. Hoy, el Palacio Imperial de Viena sirve de residencia al Presidente de Austria. Todo aquel que viaje a Viena no debe perderse bajo ningún concepto la visita al Palacio Imperial. Allí le esperan más de dos docenas de colecciones de renombre internacional. Además, hay unos estupendos cafés, restaurantes, plazas y parques que invitan a quedarse.

Como hacía hambre y como parte del tercer plan del día, nos fuimos a almorzar - los Parodi y nosotros - a un restaurante de pescado al peso pero ficho, de nombre Nordsee (en el 25 de la Kantnersrtabe), donde tienes un enorme buffet marino entre fríos y calientes para escoger. Hay de todo: desde langosta hasta frituras; realmente muchas opciones. Algunos te los pesan otros tienen su precio fijo.

Bocadillos en el Nordsee

Pedimos para compartir dos ensaladas de langostinos diferentes, cangrejo de las nieves, calamares del Ártico, paella de bacalao, spaghetti con camarones grises, dos pescados noruegos frescos apanados, ensalada y pinot grigio para maridar. Precio por cuatro personas: 100 euros. Bueno, rico y barato para la ciudad.

Y Más Bocadillos en el Nordsee

Como cuarto plan nos fuimos de paseo turístico en bus: Visitamos la Ópera, la Plaza de los Héroes, la Universidad, la Catedral de St. Stephens, el Memorial de Beethoven, el Museo Militar y más de quince otros puntos turísticos de interés repartidos en dos circuitos de aproximadamente una hora cada uno, para terminar en la plaza donde está la famosa casa de La Ópera del Estado de Viena.

La Ópera del Estado de Viena es uno de los teatros de ópera más importantes del mundo, del más alto nivel, muy querida por los vieneses entusiastas de la música. Ofrece durante la temporada - que dura diez meses - unas trescientas actuaciones ¡con una programación que cambia cada día! Esa densidad de actuaciones hace que la Ópera del Estado de Viena sea internacionalmente la Número 1. Casi no hay ninguna estrella a nivel mundial que aún no se haya escuchado aquí.

Ópera de Viena

Siendo este nuestro quinto plan, ya que compramos entradas (en la calle hay muchachos que te venden saldos de abonos a menos de la mitad de su precio y en nuestro caso pagamos 50 euros por cada una, en vez de 150 euros) para ver a las siete y media de la noche la ópera Tosca, de Giacomo Puccini, ¡que estuvo genial!

Como había un lapso antes de la ópera que íbamos a ver, entramos al famoso Hotel Sacher. Pocos íconos pueden considerarse más vieneses que el hotel Sacher Wien, más que nada porque este clásico entre los clásicos aglutina varios de los símbolos de la ciudad y de su cultura. En primer lugar, desde 1869 comparte cimientos con el antiguo Teatro de la Ópera, la gran liturgia sagrada en Viena. En segundo lugar, fue levantado por Eduard Sacher, miembro de una de las dinastías vienesas más distinguidas. Y, como colofón, fue su padre el inventor del popular pastel de chocolate por el que se siente auténtico fervor y que es en sí mismo responsable de la fama del hotel y de que disfrute de tanta afluencia. Un reclamo de lo más dulce su Sachertorte, objeto incluso de polémica debido a una pugna por su autoría con un establecimiento vecino. Verdad o verdad a medias, el hotel sigue ofreciendo su ración de pastel... y de escenografía aristocrática, potenciada por el recuerdo de la primera dama de la familia Sacher, una mujer conocida por su afición a los puros y a los perros de compañía. Además, el restaurante lleva su nombre: el Anna Sacher. También está la impronta dejada por sus ilustres huéspedes: la reina Isabel, Nureyev, Kennedy, von Karajan... Y es que el Sacher Wien es todo un teatro hotelero, un ejemplo de poderío y lujo art déco. Un lobby suntuoso, unos salones operísticos, un spa impactante y unas alcobas palaciegas componen este coliseo en versión vienesa. Terciopelos, arañas chispeantes, mármoles, moquetas lustrosas, muebles refinados, tapicerías encarnadas y doradas... Lo más idóneo para vivir una experiencia Richard Strauss, Rigoletto, Madame Butterfly o La Boheme.

Hotel Sacher

Como punto final, o como cereza de la torta vienesa, una vez terminada la ópera (que es larga, tres horas y media con intermedios) nos fuimos a conocer los mejores bares de la ciudad, todos muy cerca unos de otros y en la mejor calle peatonal de Viena.

LOOS AMERICAN BAR www.loosbar.at Recomiendo un Glenfiddich para tomar.

DO&CO www.doco.com Espectacular, en un sexto piso del hotel mirando la Catedral. Pedir malta Lagavulin 16 años.

Do&Co

TRESEN, en Keller 2. Pedir Stolichnaya Platinum.

HINTERHOLZ BAR www.hinterholz.con.at Tienen unas papas acordeón espectaculares con dúo de salsa de ajo y la otra dulce-picante; para acompañar, buena cerveza.

STEFFL www.steffl-viena.com Es una tienda por departamentos que tiene (en el piso 8) un lounge a todo meter, con buenos piqueos y cocteles.

Me imagino que pensarán ¿cómo hace Alfredo para sacarle el jugo a 18 horas continuas? Simplemente bien entrenado, así como su media naranja.

Camino al hotel paramos por una zona de restaurantes al paso, carretillas donde te ofrecen varios tipos de cocina: china, alemana, italiana, etc. Todo al paso, así que optamos por una salchicha alemana (aunque por poco me arrimo un saltado de fideos chinos).

La Ruta del Danubio

Aquí acaba la crónica de Viena, ciudad impresionante, cosmopolita, elegante y para volver sin lugar a dudas y darle una buena semana o quizá un poco más.

¡Y rumbo a Budapest!

1 comentario:

  1. Estupendo blog. Anotamos tus observaciones, nos fue útil. Gracias.

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